miércoles, 31 de diciembre de 2014

Propósitos para el nuevo año

Cada vez está más cerca el fin de año. La sensación de muchos de nosotros es que termina un ciclo y se abre una nueva y enriquecedora etapa repleta de experiencias.
Atrás se quedarán aquellas vivencias de las que tanto hemos aprendido.
Y nos embarcaremos en una nueva aventura… en viajes exóticos, en lugares desconocidos…
Todo estará al alcance de nuestra mano. Y la mayoría de las veces, lo conseguiremos sin movernos del sitio, sin necesidad de coger la maleta y llenarla de suvenires sin sentido.
¿Te has dado cuenta la de cosas que descubres viendo por ejemplo, un documental de viajes o de animales?
Ahí estás tú… en una selva amazónica, en la ciudad oriental que tanto te inspira…
Tu cuerpo y tu mente son únicos. Puedes realizar esas hazañas que ves a otros hacer en la televisión.
No es necesario que viajes a la India para reencontrarte.
Ya lo haces. Aquí y ahora. Rodeada de tus hijos, de tu pareja, de tus padres, amigos y hermanos. Todo lo que necesitas está ya delante de ti.
Una sonrisa, un chiste mal contado, unos cuantos abrazos silenciosos…
Eres un ser de luz especial. Los cambios que vienen son igual o tal vez más valiosos que los que estamos dejando atrás.
Vive en el ahora sin miedo. Sabes hacerlo. Ya lo hiciste ayer. Y el año que viene serás un año más viejo en experiencia y sabiduría… ¿Quién te ha dicho que no puedes?
Claro que puedes. Y seguro que podrás.
Con ayuda o sin ella. Con miedos o sin ellos… al final lo conseguirás y sabrás lo afortunado que eres de ser y estar aquí y ahora. De tener tantas aventuras y experiencias a tus espaldas.
Somos el cambio. Ese que se asoma por la puerta con cara de bebé recién nacido. Ese que se ríe de todo y que a nada dice que no. Aquel que abre bien los ojos y curiosea por todas las esquinas de la casa.
Vive este nuevo año con la sabiduría que sabes que has adquirido en los meses pasados.
Disfruta del momento.
¡Sí puedes!

Feliz y maravilloso año nuevo.


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miércoles, 24 de diciembre de 2014

Hoy es un día perfecto

Hola. Estás sumergido en un torbellino de acontecimientos, ¿No es así?
Encuentros con personas que hace tiempo que no ves, familiares que reclaman tu atención a cada instante… Necesitas también un espacio para ti. Un lugar o unos momentos sin ruidos o llamadas a tu alrededor.
Así que… Dedícate estos minutos para ti:
Cierra los ojos y respira profundamente tres veces.
Relaja cada parte de tu cuerpo que esté tensa e intenta acompañar tu respiración a tu estado de calma.
Sigue con los ojos cerrados mientras te centras en tu respiración. Poco a poco, tus inhalaciones se hacen más lentas y sientes como cada parte de tu cuerpo se vuelve más y más flácida.
Estás muy relajada y una leve sonrisa se escapa de tu cara.
Te sientes afortunado.
A pesar de estar rodeado de la algarabía de tu casa o de la calle, ahora mismo estás aquí… Con los ojos cerrados. Tú sola.
Escucha a tu cuerpo y a tu mente.
Anota en una libreta imaginada, cada sensación que tengas.
Recuerda como te sentías cuando eras pequeño y jugabas en las fiestas.
La inquietud del ahora recorría cada poro de tu piel.
Eran unas experiencias inolvidables… Y siempre tenías ganas de más.
Aquí y ahora, te estás recargando y cada vez te sientes más como si fueras un niño.  
La ilusión de las horas que transcurren sin tener cosas que hacer, la necesidad de estar a cada rato inventando o jugando…
Nada en tu mente te perturba. Y si lo hace, pasa tan veloz a tu lado que a los segundos ya se te ha olvidado porque estabas preocupada.
Visualiza una caja de regalo. Imagínala con su lazo y decorada como a ti más te guste.
Nota la sensación que te produce (como niña que eres) pensar en lo que hay dentro.
La ilusión te lleva sin prisas pero de forma vertiginosa a abrir esa sorpresa.
Imagina que abres la caja.
¿Recuerdas aquel juguete que tanto deseaste de pequeño?
Ahí lo tienes. Delante de ti. Está de verdad en la caja. Y es tuyo.
Tus deseos se han vuelto a cumplir.
No necesitas nada más.
Eres realmente una persona muy afortunada.
Vive el momento.
Respira profundamente una vez.
Abre los ojos.
Ahora que ya has regresado de tu relajación, que no se te olviden esas sensaciones en lo que queda de día y de semana.
Sigue atento a la ilusión que rodea tu vida y disfruta de cada momento como si fueras esa pequeña que solo quiere jugar.
Diviértete. Pasa tiempo a solas. Sé feliz.
Hoy es un día perfecto.


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miércoles, 17 de diciembre de 2014

De camino a casa

¿Por cuántos senderos has pasado? ¿En cuántas casas has vivido?
Seguramente después de tanto caminar, ya has reconocido donde está tu verdadero hogar y tu trayectoria más personal.
Es ahora y no mañana o ayer, cuando tus pasos se hacen tranquilos y seguros.
Tu casa está dentro de ti. El camino lo has andado a pesar de no haber recorrido miles de kilómetros.
A estas alturas del viaje, tu casa no está en un sitio físico. Por lo menos no solo en uno.
Las calles, veredas y plazas que has atravesado, no son lugares que existan en la realidad.
Desde que comenzaste a preguntarte cosas para encontrar respuestas, iniciaste un largo y apasionante viaje.
¿Recuerdas cuándo fue una de las primeras veces que preguntaste el por qué de algo?
Seguramente eras un niño. Fue ahí, en ese preciso instante cuando tu marcha comenzó.
Y aún hoy no se ha detenido.
Tu eres lo que ya fuiste y sin embargo, cada piedra, cada hierba del camino, te ha ido moldeando y cambiando.
¿Dónde estabas ayer? Haz memoria. Recuerda cuando aún no habías descubierto que tus pies avanzan aunque no se muevan. Que nada se para aunque no estés de viaje en tren.
Es allí, en aquel presente que dejamos atrás, donde los sueños se estaban realizando y no éramos conscientes de ello. Es ahora, cuando tus deseos y la magia del ahora, se multiplica por cien y si nos damos cuenta somos los seres más libres del universo.
Dentro de ti tienes todo lo que necesitas para seguir avanzando por ese camino repleto de preguntas, respuestas y retos.
Eres tú y no otra persona, la que sabe a cada momento dónde estás y dónde está tu casa.
Recuerda: Todo lo que necesitas está dentro de ti.
Sigue tu trayecto… de camino a casa.


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miércoles, 10 de diciembre de 2014

Descubre la magia

A cada lado al que mires existen multitud de oportunidades y de posibilidades.
Desde que eres pequeño te dicen por dónde has de ir. A que has de mirar. Como has de vivir.
Siempre caminamos por el mismo sitio. Hablamos de lo mismo. Respiramos el mismo ambiente…
Y perdemos mucho de lo que nos rodea.
Miles de guiños de magia o de “casualidades” o de pequeños “milagros” ocurren a cada instante en tu día a día.
Deja de pelear contigo misma. Para de pensar y de forzar las situaciones que no te convienen.
Tú también eres un mago. Un chamán que hace la magia de respirar cada mañana.
Camina por donde tu intuición te guie. Observa lo que no conoces. Vive como si no fueras a despertar después del sueño.
No necesitas ser como te dijeron que fueras. Ya eras desde que naciste. Ya eres ahora.
Una persona maravillosa.
Alguien rodeado de magia y de sorpresas inesperadas.
Hoy me gustaría que conocieras a un ser muy especial.
Acércate al cuarto de baño. Enciende la luz. Sitúate delante del espejo y cierra los ojos.
¿Sabes a quién tienes enfrente de ti? ¿Qué piensas de esa persona al otro lado del espejo?
Visualízate cómo crees que eres. Reconoce cada rasgo o actitud negativa en ti.
Una vez que lo hayas hecho, rodéate con tus brazos y di lo siguiente en voz alta:
Me acepto como soy.
Me quiero y sé que la magia rodea mi vida.
Todo es cambio. Puedo ser y hacer lo que proponga.
No hay límites en el universo. Los limites, los pongo yo y puedo cambiarlos.
La vida es maravillosa. Todo está bien”.
Cuando lo hayas hecho, abre los ojos y sonríete.
Eres esa persona mágica que respira cada día. Que vive aquí y ahora. Que conoce y sabe. Que es.
Camina despacio y con paciencia.
Descubre la magia.

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miércoles, 3 de diciembre de 2014

Baila, canta, ríe…

Esta semana te voy a proponer un reto…

Cada día desde que leas esto, me gustaría que realizaras aunque solo sea una vez, alguna de las acciones que te voy a decir ahora.
La idea es que dediques aunque solo sean unos minutos a estas actividades.
Solo una cosa cada vez. Es sencillo…
Las acciones son estas:
1. Baila. Levanta de la silla o del sofá y muévete como si el viento te meciera. Mueve brazos, piernas, cabeza… da vueltas sobre ti mismo. Si te da apuro hazlo mientras estés sola. Sino… Compártelo con los tuyos. Seguro que pasáis un rato divertido.
2. Canta. Canciones de tu infancia o actuales. Inventadas o tatareadas… No importa cuales ni como… tan solo canta y siente las sensaciones que te produce la música.
3. Ríete. La risa es un bálsamo para todo. Aunque no tengas ganas, ríete… abre la boca para hacerlo… No te quedes en la media sonrisa… No se trata de eso. Se trata de reír a ser posibles a carcajadas, con ganas… como si te hubieran contando el peor (o el mejor) chiste del mundo.
4. Abraza. Abrázate a ti mismo. Rodéate con tus brazos y mécete como si alguien te estuviera abrazando. Expresa en voz alta afirmaciones como: me quiero, soy una persona maravillosa, todo está bien… Cuando lo hayas hecho contigo misma, acércate a quien tú quieras y pídele un abrazo. Seguro que le gusta la idea.
5. Verbaliza tus emociones. En este día ve a un espejo y mírate un momento. Observa cada rasgo de tu cara y di como te sientes en voz alta. Piensa si tienes algún sentimiento escondido que no te deja ser todo lo feliz que quieres. Después, expresa también en voz alta y mirando al espejo un deseo que anhelas. Y cree que es posible. Todo es posible. Cuando lo hayas hecho, ve a esa persona a la que tanto quieres y dile lo que sientes. Hoy va a ser un gran día.
6. Sé consciente de tu respiración. Ser consciente de que a cada segundo que pasa nuestro cuerpo no deja de moverse. Respiramos a cada instante y no somos conscientes de ello. Muchas veces nuestra respiración se vuelve rápida e inconstante y eso nos produce dolores de cabeza, miedos repentinos, sensaciones de ahogo… Siéntate en un lugar cómodo y pon una mano en el pecho y la otra debajo del ombligo. Siente como entra y sale el aire de tu cuerpo. Acompaña la acción con afirmaciones positivas. La vida es maravillosa.
7. Imagina que no hay un mañana… Carpe Diem. El último día de tu semana recuerda en algún momento que ya no tendrás más horas, ni minutos para compartir tus bailes, cantes, risas, abrazos y emociones. Echa una mirada a la semana que has tenido y piensa si ha merecido la pena esas pequeñas acciones que has hecho cada día. imagina que ya no estarás aquí mañana… ¿Qué te falta por hacer o por decir? Si hay algo… hazlo, dilo… No te quedes con las ganas de vivir.


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