martes, 29 de agosto de 2017

Tienes que volver a saberlo


Cierra los ojos e imagina por un instante que no eres quién eres.

Cierra los ojos con fuerza y al abrirlos observa las sombras que te rodean.

Hay mil vidas a tu alrededor.

Podrías ser cualquiera.

Pero eres esta. Y eres única.

Un arcoiris de vida se refleja en ti. 

No tengas más miedos.

Todo estará bien.

Quizás te apetezca esconder la cabeza bajo tierra y dejar que las decisiones las tomen otros.

O tal vez no ves la persona maravillosa que ya eres.

Tienes que saberlo.

Tienes que volver a saberlo.

Nadie es tan importante como tú misma.

Tú haces que el mundo se mueva.

Tú haces que la vida merezca la pena.

Eres una estrella y una Luna y todos los planetas juntos.

Siempre cuidando. 

Siempre Amando.

Vuelve a creer en ti.

En la magia de la vida. 

Ya eres hermosa tal y como eres y te necesitamos.

Es el momento.

Toma la decisión de ser y estar Ahora.

Eres luz y eres amor.

Gracias por estar ahí.

(Dedicado a ti mamá. Te quiero mucho)

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miércoles, 28 de junio de 2017

La piedra mágica


Había una vez un niño que fue una tarde a la orilla del mar.

Comenzó a tirar piedras al agua y cada vez lo hacía con mayor soltura.

Después de estar un rato divirtiéndose, se dio cuenta de que delante de él había una piedra con forma de M.

"Que raro". Pensó. "Quizá sólo sea el capricho de las olas que han formado esta letra".

Sin pensarlo dos veces, el pequeño cogió la piedra y la lanzó al mar.

En el instante de hacerlo ya se dio cuenta de que algo había pasado.

De repente nada se oyó. Sólo el ruido de la piedra en el agua.

- Bieen - dijo el mar - nos has liberado con la piedra mágica. Gracias niño.

El chico se quedó callado pero observando la escena.

Un montón de gaviotas sobrevolaban el lugar esperando un milagro.

- Niñoo  - susurró la arena - No sabes hace cuanto tiempo que te esperábamos.

- ¿Por qué? - se atrevió a preguntar - ¿qué he hecho?

- Nos has dado la vida que hace tiempo perdimos.

El pequeño suspiró.

Se sentó y siguió tirando piedras al mar.

- ¿Qué haces? - le preguntó la madre al niño que se había acercado a él.

- Pedir deseos mamá. Las piedras son mágicas.

Los padres de nuestro protagonista lo miraron con amor y sonrieron.

- Aún cree en la fantasía - dijo el padre.

- Sí... - respondió ella - Ojalá nunca se dé cuenta de la realidad - dijo con tono de pena.

Mientras tanto, el niño, las piedras, el mar y las gaviotas seguían haciendo un mundo mejor a base de deseos mágicos.

¿Tú quién eres en esta historia?

¿El niño que cree en la magia o los padres aferrados a la realidad de su mundo?

Sea como sea, hoy te animo a lanzar una piedra mágica al mar y a pedir un deseo. Sigue creyendo en ti y en tu poder. Todo está bien y todo va a estar bien.



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