Mostrando entradas con la etiqueta Pensamiento Positivo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Pensamiento Positivo. Mostrar todas las entradas

lunes, 21 de diciembre de 2015

Pensamientos positivos

Hola,
¿Cómo te sientes hoy? ¿Has sido consciente de tus pensamientos por lo menos una vez a lo largo del día?
Hoy es un día mágico y repleto de oportunidades.
¿Te animas a caminar por tu mente con actitud positiva?
Vamos allá.
Tú tienes la capacidad de cambiar tus pensamientos y lo que sientes, si no te benefician. Tú puedes hacer que tus pensamientos sean constructivos y beneficiosos para tu día a día.
Hoy es un día perfecto.
Mi salud depende de mis pensamientos.
Hoy decido pensar que soy una persona sana.
Mi cuerpo es parte de lo que soy, pero no soy solo mi cuerpo.
Puedo cambiar si lo deseo.
Cualquier cosa que desee, se hace realidad en mi vida.
Vivo disfrutando cada instante y sabiendo que la vida es ahora.
Soy una persona maravillosa.
La vida es perfecta aquí y ahora.
Todo está bien en mi mundo.
Todo está saliendo bien.
Me quiero.
Soy una persona feliz
Y recuerda. Tú eres tu propio maestro y tu propia maestra.
Si lo puedes pensar, lo puedes imaginar. Y si lo puedes imaginar PUEDES HACERLO.



viernes, 6 de noviembre de 2015

Todos Podemos

Llegados a este punto del camino, todos y todas, sabemos lo importante que son los pensamientos, palabras y acciones positivas en nuestras vidas y en las vidas de los que nos rodean.
Por nuestra experiencia conocemos bien esos días en los que todo parece ir en nuestra contra. Mañanas en las que te hubieras quedado en la cama sin dudarlo. Tu mente en esos casos alardea de su poder y perseverancia: “No puedes hacer nada. Hoy no es tu día”. Y parece que te arrastras por las calles sin tener muy claro hacia donde te llevaran esas palabras.
Sin embargo, y te animo a que hagas la prueba, esos momentos en los que te sientes sin fuerzas pueden mitigarse con la sola voluntad de hacerlo.
Porque como sabes, no hay un cambio ni una frase positiva o pensamiento positivo que funcione, si no hay acción. Cuando decidas que tú eres el que maneja tu destino y no un ente invisible que parece manipular tus actos, será cuando comiences a caminar moviendo ambos pies sin descanso. El movimiento y la acción es una de las mejores terapias cuando estás desanimado.
Aunque te cueste al principio, aunque creas que no serás capaz… hazlo. Ponte música, canta con ella y baila con todo tu cuerpo. Aprende de los niños y niñas que te rodean. Son pura energía, incluso cuando están malos.
Reaccionar a los momentos más bajos te hará sentir más motivada para seguir hacia delante.
Porque además, ya lo has sentido en tu mente y en tu cuerpo. Ya has notado esas horas, minutos o segundos mágicos en los que has podido levantarte y seguir andando a pesar de la heridas. Eres un luchador lleno de marcas, que te recuerdan cómo has llegado hasta aquí.
Por eso, antes de seguir abajo, antes de venirte abajo, habla contigo. Anímate a seguir a esa parte de ti que sabe flotar en los momentos más oscuros.
Muchas cosas buenas de hoy, dependen de ti.
Haz aquello que sabes que te hará bien.
Comienza a caminar como si nunca lo hubieras hecho.
Y no dejes de repetirte: ¡Yo puedo!
Porque puedes.
Claro que puedes.

Todos Podemos.

miércoles, 12 de noviembre de 2014

Por qué creer en positivo (6 años escribiendo)



Hace ahora casi seis años que comencé este blog de Creer en Positivo.

Cuando le puse el nombre busqué las palabras que más se adecuaban a la intención que tenía para escribir en él. Como con todo, poco a poco las propias letras han ido tomando forma ellas solas y muchas veces yo solo soy una mera espectadora de las palabras que se plasman aquí.

Pensar en positivo es una acción voluntaria, racional y que depende de nosotros.

Sin embargo, las palabras “pensar en positivo” me parecían huecas y utilizadas en multitud de ocasiones, como un consejo o una letanía sin sentido.

Afirmaciones como: “Piensa en positivo” o “Deja tu mente en blanco” no me ayudaban a ser más positiva o a meditar. Al contrario… Me alejaban cada vez más del objetivo, puesto que no sabía cómo hacerlo. La orden “Piensa en positivo”, no me servía cuando estaba en mi mundo cerrado y opaco. Salir de él, era un deseo y una necesidad que todos tenemos. Querer estar bien psicológicamente es el inicio del camino, pero hay un largo trecho hacía la ansiada mente sana. Y es un camino que requiere voluntad y consciencia. Nada va a cambiar tu vida desde fuera. Somos cada uno de nosotros los responsables de esos cambios tan anhelados. Eso sí, muchas veces con ayuda y sobre todo aprendiendo las aptitudes, conocimientos y  habilidades para ello.

Cuando de adolescente comencé a intentar meditar me decían: “Deja tu mente en blanco”. Así de sencillo… “Deja tu mente en blanco”… Nunca podía hacer eso que parecía tan fácil. Mi cabeza no paraba de pensar y de darle vueltas a ese deseo… “Tengo que dejar la mente en blanco”. Mi mente lejos de acatar la sencilla orden, caminaba aun más deprisa y sin control. Y encima la ansiedad de no conseguirlo era cada vez mayor… Creí entonces que no estaba hecha para meditar… por lo menos de esa manera… A pesar de todo seguí intentándolo… Hasta que un día me di cuenta… Había meditado muchas veces sin ser consciente de ello. Había perdido mi mente en el vacio del cielo o de un mar profundo, y en esos minutos había sido la persona más feliz del mundo. No necesitaba dejar mi mente en blanco para meditar. No necesitaba estar sentada en una posición determinada ni con un ambiente silencioso y oscuro… meditar no era aquello en que insistía con determinación… meditar no es algo fuera de nosotros, ni una imposición. Es algo connatural a nuestra mente. Y muchos de nosotros lo hacíamos a menudo siendo niños.

Volviendo al tema del blog, decidí escoger la palabra creer y no pensar, porque una creencia es más profunda que un pensamiento. Cuando una creencia se instala en nosotros desde dentro y no desde fuera se convierte en parte de nuestra vida. Gracias a la experiencia vamos formando nuestras creencias y vamos modificándolas con el paso de los años. No son estáticas aunque lo parezcan. Y por supuesto, no pertenecen al campo de la religión únicamente.

En 2008 comencé a escribir en Creer en Positivo, con las mismas ganas que aún tengo. Ha pasado el tiempo y las experiencias han llenado mi vida y la de muchos de nosotros.

Cree en positivo cada día y cada noche. Sé el motor del cambio, el inicio del camino… nunca es tarde para comenzar a cambiar o emprender un proyecto. Déjate mimar por las “casualidades” y sobre todo sonríe, canta, baila y sigue soñando.

¡Cree en positivo!

miércoles, 28 de mayo de 2014

El tarro de los pensamientos

Seguramente que en cualquier rincón de tu casa tienes un bote vacío.
Búscalo.  Si es transparente mejor.
Pon el tarro en un lugar visible, como por ejemplo a la entrada del piso.
Hoy te propongo, que todos los días introduzcas en él un pensamiento positivo.
¿Cómo?
Pues sencillo. Coge por ejemplo, un garbanzo de la cocina, una piedra, un caramelo o una canica. No importa que objeto sea, mientras que no sea muy grande.
Cuando tengas en tus manos ese objeto, cierra los ojos y concéntrate en él. Respira profundamente una vez e imagina que aquella piedra o aquel garbanzo, representa un momento de tu vida que te gusta. Imagina la escena, ya sea el abrazo de tu nieta, o unas palabras de ánimo de tus amigos, e impregna dicho objeto con la energía de aquel instante.
Respira profunda y tranquilamente con los ojos cerrados. Cuando sientas que realmente has revivido aquella experiencia, di una frase positiva en voz alta, trayendo tus manos y el objeto hacía tus labios.
“La vida es maravillosa”.
“Todo está bien”.
“Soy una persona muy afortunada”.
Una vez que lo hayas hecho, ve al bote e introduce el objeto en él.
Poco a poco, el tarro se irá llenando de buenos momentos y de pensamientos motivadores.
Aunque no los veas, tú sabes que aquel bote contiene vibraciones positivas y cada día podrás observarlo y ver cómo crece en tamaño.
Anímate a pensar en positivo.
Anímate a hacerlo cada día, y disfruta del tarro de los pensamientos.


miércoles, 18 de diciembre de 2013

Dale la vuelta

Cuando estamos pasando por malos momentos, cualquier cosa que nos ocurre, suele ser interpretada por nuestra mente, como negativa.
Sea como sea, nuestros pensamientos y nuestro estado anímico nos paralizan y nos hacen infelices.
Últimamente he leído a detractores del pensamiento positivo, señalando que con este pensamiento no estamos dentro de la realidad y que nos hace no enfrentarnos a los acontecimientos difíciles. Aducen que la psicología positiva en particular, es una invención y que con ella no aprendemos a ser capaces de afrontar las experiencias negativas y nos convertimos en personas que viven en un mundo irreal.
Como muchos de vosotros ya sabréis, aplicar los pensamientos positivos en nuestro día a día, nos puede ayudar a estar más felices y a sentirnos más estables emocional, física y psicológicamente. Pero eso no quiere decir que dejemos de afrontar por ejemplo una pérdida o una desilusión sin expresar nuestras emociones (sean las que sean).
El pensamiento positivo no cura enfermedades físicas o de otro tipo, pero ayuda (y mucho) a que nos sintamos mejor e incluso a que la sanación llegue a nuestras vidas.
Por supuesto que nada actúa en solitario. Sólo con medicinas (sin otro apoyo emocional, físico o psicológico) no sanaremos completamente.
Y es que la salud, como la define la Organización Mundial de la Salud, “es un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades”. Por lo tanto,  abarca tanto lo físico, como lo psicológico y emocional, y lo social. Cuando hay equilibrio en estas tres áreas, podemos decir que somos personas sanas.
Cuando no prestamos atención a nuestros sentimientos y pensamientos, y sólo nos centramos en sanar el cuerpo físico, es fácil volver a caer enfermo, ya que los pensamientos influyen sobre nuestro cuerpo y nuestra mente.
Cuando decidimos hacernos conscientes de nuestras limitaciones y actuar para superarlas, estamos afrontando la situación de forma activa.
Tú puedes darle la vuelta a ese acontecimiento que te está pasando y decidir afrontarlo de manera activa, positiva y constructiva para ti.
Por supuesto, nunca dejes de expresar tus sentimientos, sean de tristeza, de miedo o de alegría. Ese es el primer paso para el cambio. Todos podemos llorar, caer y sentirnos tristes, y todos y todas, también podemos (después de pasar el duelo o la pena), levantarnos y decidir cómo afrontar esas situaciones.
Hoy te ánimo a que sigas siendo una persona positiva o, si no lo eres, a decidir aquí y ahora a darle la vuelta a tus experiencias y ser activo y positivo frente a estas.
Tú puedes darle la vuelta a lo que no te gusta.
Tú tienes la capacidad de afrontar de modo activo esos problemas diarios.
Ya sabes:

Dale la vuelta.


miércoles, 29 de mayo de 2013

Mente en calma


Si buscas descanso, no vas a una discoteca.
Si lo que deseas es acción, no te acuestas temprano.
Lo mismo ocurre si lo que anhelas es una mente en calma…
Si la alimentas con pensamientos negativos y recurrentes, seguirás en tensión y no te relajarás.
Si por el contrario, tomas la determinación de perseguir aquello que ansías, y actúas de modo adecuado para que se produzca, alcanzarás esa meta que te has propuesto.
Cuando tu cabeza no deja de repetir palabras negativas que te paran, no te centres en ellas.
No te sientas culpable si has decidido emprender unos objetivos para conseguir una mente más positiva, y no lo consigues.
Es fácil que los pensamientos poco saludables, regresen a tu mente…
Son muchos años con ese hábito adquirido y es normal que ocurra.
Pero no decaigas ni te entristezcas si eso pasa.
Eres una persona muy fuerte y llena de cualidades positivas.
Nada ni nadie puede hacer cambiar eso.
Por eso, si tu mente se sigue nutriendo de pensamientos que no deseas, déjalos pasar sin remordimientos ni culpas.
Imagina que esos pensamientos van en un río caudaloso… un río que parece no poderse controlar…
Sin embargo, al llegar a determinados puntos que se repiten cada lapso de tiempo, el río se bifurca y puedes elegir entre seguir por el camino más copioso o por el que está en calma.
Tienes muchas oportunidades para ello. Y con la práctica, poco a poco, conseguirás elegir cada vez con mayor frecuencia el camino tranquilo.
Te repito: disfruta del camino y de tus habilidades positivas. No te quedes tumbado si te caes… levántate de nuevo y comienza la andadura.
En cualquier meta que te propongas, siempre tienes más de una oportunidad para alcanzar ese objetivo que deseas.
Tan solo: Vuelve a intentarlo como si fuera la primera vez que lo haces. Con esa motivación y empuje de un primer momento.
Recuerda: Eres una persona maravillosa con grandes capacidades.
Tú puedes conseguir una mente en calma.
¡Créelo!
¡Tú Puedes!


miércoles, 17 de abril de 2013

¡Lo conseguirás!


Todo tú eres energía.
Tus pensamientos también son energía, que se materializan en acciones.
Todo gran descubrimiento, todo proyecto, fue una idea o un pensamiento que tuvo alguna persona que decidió llevarlo a cabo.
Sé que llevas un tiempo dándole vueltas a la cabeza…
Algo te mueve por dentro y desearías que ese sueño interno, se hiciera realidad.
Sin embargo crees que no te mueves. Piensas que no ha llegado el momento o que no eres lo suficientemente apta para embarcarte en la tarea…
No obstante, ahí estás, deseando eso que te da vueltas por la mente…
Lo creas o no, ya forma parte de tu día a día… Aunque no seas consciente de ello, o no estés dando los pasos necesarios para que se haga realidad, esa energía ya está presente.
Y poco a poco irá tomando forma en tu exterior.
Lo único que necesitas es no tener miedo y actuar.
Es tu momento y sabes que puedes conseguirlo…
Pase lo que pase, aprenderás de la experiencia y de tus pasos.
Eres alguien muy especial.
Lleno sueños y de buenas ideas.
Eres capaz de lo que te propongas.
Por eso, hoy te animo a que continúes.
Sigue mirando al hoy con alegría y optimismo.
Tus sueños también lo son.

miércoles, 16 de enero de 2013

Actitud mental positiva


Haz el siguiente ejercicio:
Ponte de pie cerca de una luz (da igual que sea natural o no), y observa la figura que se forma a tus pies.
Ese reflejo oscuro eres tú, tu sombra, la que te acompaña a todas partes, hagas lo que hagas (y aunque no la veas).
Todos tenemos dos modos de afrontar las situaciones que se nos presentan o de actuar ante los acontecimientos:
Con una actitud mental positiva, clara y sin dobleces.
O con una actitud mental negativa, oscura y llena de recovecos.
Las dos formas de pensar y actuar forman parte de nosotros. Una no quita a la otra y una no puede vivir sin la otra.
Tú eres quien decide prestarle más atención a una actitud o a otra. Eres tú (y no las circunstancias externas u otros factores), la que determina si actuaras en función de una mentalidad más positiva o por el contrario, te dejarás llevar por la negativa.
Las dos requieren un esfuerzo consciente, y las dos consumen energía en nosotros...
Sin embargo, muchas veces pensamos que es más sencillo "dejarse llevar" por las actitudes pasivas, derrotistas y apáticas del lado oscuro, sin darnos cuenta de que en realidad, consumimos los mismos recursos tanto para mantener una actitud mental positiva que negativa (y muchas veces, la negativa consume mucho más).
A través de la práctica, nuestros hábitos más arraigados se pueden modificar, y lo mismo sucede con la forma de afrontar los retos y situaciones que experimentamos:
Cuantas más veces, tengamos una actitud mental positiva, más sencillo será tenerla en un futuro.

Ahora, cierra los ojos y respira profundamente tres veces.
Imagina que estás dentro de una amplia sala vacía.
A la izquierda de la habitación hay varios espejos, que te reflejan tal y como eres.
A la derecha, una potente luz, hace que tu silueta se dibuje en la pared, sin forma definida.
Respira profundamente una vez.
Primero dirígete a la sombra y observa detenidamente sus rasgos, aceptando cada uno de sus salientes.
Sabes que esa sombra eres tú, pero no eres completamente tú.
Ahora sitúate en la parte izquierda y observa tu cuerpo y tu rostro.
Ahora ves los rasgos definidos y claros. A pesar de que es tu reflejo, te reconoces en esa imagen.
Vas al centro de la habitación.
Desde allí puedes ver ambas formas y eres consciente de que tú, tu cuerpo, está justo en el medio de la sala.
Sabes que puedes decidir ir a un lado u a otro.
Tienes capacidad de elección.
De ti depende tu forma de actuar y de enfrentarte a los acontecimientos.
Respira profundamente una vez.
Abre los ojos.

  

miércoles, 1 de agosto de 2012

Pensamientos


Una de las cosas que más nos paraliza, son nuestros pensamientos.
Pero, ellos también nos empujan hacía una meta y nos motivan para actuar.

Hemos de elegir bien lo que deseamos pensar.

Las obsesiones nos roban tiempo y energía.

Imagina la de cosas que podrías hacer, si dejaras de tener esos pensamientos repetitivos…

Nada es como aparece. Tú no eres como crees ser.

Si piensas que no vales nada… ten por seguro que tu pensamiento está equivocado.

Eres una persona valiosa y muy especial.

Estás aquí y ahora, y tal vez, estás deseando cosas o personas que no forman parte del presente. Tan solo de tus pensamientos recurrentes.

Las necesidades las creamos nosotros. Tal vez sientas, que necesitas esos zapatos para ser feliz, o volver a ver a esa persona que no te convenía...
Bien… Pues mientras pasan todos esos pensamientos por tu cabeza, en tu mundo real, justo delante de ti, ahora mismo, están ocurriendo acontecimientos maravillosos.

Asómate a la ventana y observa.

El cielo, las nubes, el sol, las estrellas… están ahí todos los días, aunque tú no les prestes atención. Y forman parte de tu vida actual… pero mientras te obsesionas con el pasado, o con lo qué será, no puedes disfrutar de su visión…

Esta es la vida que tienes y es genial.

Cada día es mágico.

Y siempre hay momentos especiales, esperando a que te des cuenta de que están ahí.

Abre los ojos.

Observa tu mundo.

Disfruta de cada minuto como si fuera el último.

Hoy es un día mágico.

Bienvenido a tu día.



miércoles, 28 de diciembre de 2011

Inocente


Hoy es un día mágico.

A cada paso que des, recuerda quién eres y que la fortuna te sonríe.

Hoy, cualquier mirada puede ser única y especial.

Ese amanecer junto a los que quieres… Esa melodía que resuena en tu cabeza todo el día…

Tienes que saber, que hoy cualquier acontecimiento estaba ya previsto.

Todo va ocurriendo con total fluidez y parsimonia, sin que tú hagas nada por esforzarte.

Hoy, todo sale bien. Justo como tenía que salir.

El tiempo acompaña, aunque haga frío.

Sientes en el ambiente, una sensación sorprendente y que te inunda de curiosidad.

Hoy, todas las piezas del puzle encajan a la perfección.

Y no hay nada feo o turbio que pueda hacer que el día de hoy no siga siendo mágico.

Eres una persona maravillosa.

Hoy te sientes muy bien contigo. Sabes que eres la mejor compañía con la  que deseas estar… a pesar de ello, las personas que aprecias, se acercan a ti en busca de calor.

Recuerda: Hoy es un día mágico.

Disfrútalo.



miércoles, 15 de junio de 2011

Cómo aprender de la experiencia


Se dice que el ser humano es el único animal, que tropieza en la misma piedra dos veces.

A veces, parece que  no escarmentamos y a pesar de superar duros reveses en nuestra vida, volvemos a cometer los mismos fallos que nos llevaron a esa situación difícil.

Todo acontecimiento que vivimos, suele tener un por qué y una causa que lo precede.
Si por ejemplo, fumamos mucho y a menudo nos resfriamos y nos duele la garganta, una de las causas de esas dolencias, es nuestro hábito de fumar.

A pesar, de que las consecuencias de nuestros actos y pensamientos son claras, no solemos achacar las enfermedades, accidentes o situaciones difíciles, a ellas. Al contrario, pensamos que la causa de nuestras malas experiencias, se deben a algo externo a nosotros, o a que algo o alguien nos quieren hacer la vida imposible.

Esta actitud, lejos de beneficiarnos, acentúan los problemas que ya tenemos.

Somos capaces de aprender de la experiencia y no volver a caer en los mismos “errores”. Pero, ¿Cómo?

En primer lugar, tenemos que aceptar los cambios que se han producido. Esto, puede llevar tiempo, si el cambio ha sido muy impactante (por ejemplo, sufrir un accidente de tráfico que nos deje secuelas importantes), pero es clave para comenzar a aprender de esa experiencia.

En segundo lugar, ser conscientes de todo lo ocurrido. Analizar las causas, tanto externas como internas, que nos han llevado a esa situación, para saber si hay algo que nosotros podemos hacer para que no vuelva a producirse ese hecho difícil. Como se dice: mirarnos el ombligo y hallar, si la hay, la responsabilidad de nuestros actos, pensamientos, hábitos o forma de ser.

En tercer lugar, aprender a perdonar. Tanto a las causas externas de esa mala experiencia, como a nosotros mismos. El perdón, te hará mucho más feliz y te llenará de energía y ganas de vivir.
No hay culpables. Ya pasó lo peor, y no perdonar ni perdonarnos, nos hace solo daño a nosotros.

Y en cuarto lugar, poner los medios necesarios a nuestro alcance, para no volver a pasar por una situación similar.
Por lo tanto, comenzar a cambiar esos hábitos que nos hacen mal, dejar de tener pensamientos derrotistas y vengativos (que nos hacen enfermar) y actuar para que esos cambios sean reales y efectivos.

Así, volviendo al ejemplo de una persona que fuma mucho, que sufre una grave lesión en la garganta, tendría que pasar por los siguientes pasos:

1. Aceptar que está enfermo y adaptarse a tomar medicinas o cuidar su salud.
2. Analizar por qué ha pasado aquello, tanto a nivel externo (pasó frío las noches anteriores, mucho estrés en el trabajo…); como interno (falta de sueño, fumar…).
3. Analizadas las causas, intentar no sentirse culpable por lo pasado: “Si no hubiera fumado tanto”, “Si le hubiera hecho caso a mi hijo”, “Si mi jefe no me hubiera mandado tanto trabajo”. Y perdonar y perdonarse sin rencor.
4. Cambiar ese estilo de vida que le ha hecho enfermar: dejar el tabaco (poco a poco), y cuidar más del cuerpo y la mente, dedicándose momentos de relajación y desconexión.

Resumiendo, para aprender de la experiencia tendremos que: Aceptarla, Analizar las causas, Perdonar y Cambiar, para no volver a tropezar en la misma piedra en un futuro.

Si lo conseguimos, podremos avanzar en nuestra vida, y ser personas más felices (e incluso con menos problemas cada vez).

Te animo a intentarlo.

¡Aprende  de la experiencia!

miércoles, 11 de mayo de 2011

A vivir, que son dos días


¿Cuántas veces has aconsejado a otra persona que no se preocupe?

¿En cuántas ocasiones has recomendado a alguien más joven que tú, que disfrute de la vida por qué se hace muy corta?

Y a ti… ¿Cuántas veces te lo han dicho?

Imagino que más de una vez.

Pero… ¿Has hecho caso a tus recomendaciones o a los consejos de los otros?...

Es cierto que la vida pasa rápido. Cuando te quieres dar cuenta, han pasado los años y aunque tú sigas siendo igual por dentro, por fuera tu aspecto ha cambiado.

“A vivir, que son dos días”, “Carpe Diem”, Vive el momento… La vida es bella y merece ser disfrutada cada segundo…

Pero… ¿Pensamos todos los días en ello? ¿Nos levantamos cada mañana como si fuera la primera que vamos a vivir?

Pronto se nos olvida que el tiempo pasa, y dejamos que las preocupaciones y miedos nos paren y nos cierren los ojos ante lo bueno de vivir.

Te animo a que todos los días, te “conviertas” en un niño, en un árbol, en un pájaro, en una roca…

Imagina que eres un bebé o un gato… Cada día es único para ellos.

No hay preocupaciones, obligaciones, ansiedad o deseos sin cumplir.

Cada día es una aventura. Cada mañana es la primera mañana de tu vida.

Haz algo que te guste. Sorpréndete como si fuera la primera y la última vez que lo haces o lo experimentas.

Disfruta de cada segundo.

Ya sabes…

Como dice el dicho: ¡A vivir, que son dos días!