Se dice que el ser humano es el único animal, que tropieza en la misma piedra dos veces.
A veces, parece que no escarmentamos y a pesar de superar duros reveses en nuestra vida, volvemos a cometer los mismos fallos que nos llevaron a esa situación difícil.
Todo acontecimiento que vivimos, suele tener un por qué y una causa que lo precede.
Si por ejemplo, fumamos mucho y a menudo nos resfriamos y nos duele la garganta, una de las causas de esas dolencias, es nuestro hábito de fumar.
A pesar, de que las consecuencias de nuestros actos y pensamientos son claras, no solemos achacar las enfermedades, accidentes o situaciones difíciles, a ellas. Al contrario, pensamos que la causa de nuestras malas experiencias, se deben a algo externo a nosotros, o a que algo o alguien nos quieren hacer la vida imposible.
Esta actitud, lejos de beneficiarnos, acentúan los problemas que ya tenemos.
Somos capaces de aprender de la experiencia y no volver a caer en los mismos “errores”. Pero, ¿Cómo?
En primer lugar, tenemos que aceptar los cambios que se han producido. Esto, puede llevar tiempo, si el cambio ha sido muy impactante (por ejemplo, sufrir un accidente de tráfico que nos deje secuelas importantes), pero es clave para comenzar a aprender de esa experiencia.
En segundo lugar, ser conscientes de todo lo ocurrido. Analizar las causas, tanto externas como internas, que nos han llevado a esa situación, para saber si hay algo que nosotros podemos hacer para que no vuelva a producirse ese hecho difícil. Como se dice: mirarnos el ombligo y hallar, si la hay, la responsabilidad de nuestros actos, pensamientos, hábitos o forma de ser.
En tercer lugar, aprender a perdonar. Tanto a las causas externas de esa mala experiencia, como a nosotros mismos. El perdón, te hará mucho más feliz y te llenará de energía y ganas de vivir.
No hay culpables. Ya pasó lo peor, y no perdonar ni perdonarnos, nos hace solo daño a nosotros.
Y en cuarto lugar, poner los medios necesarios a nuestro alcance, para no volver a pasar por una situación similar.
Por lo tanto, comenzar a cambiar esos hábitos que nos hacen mal, dejar de tener pensamientos derrotistas y vengativos (que nos hacen enfermar) y actuar para que esos cambios sean reales y efectivos.
Así, volviendo al ejemplo de una persona que fuma mucho, que sufre una grave lesión en la garganta, tendría que pasar por los siguientes pasos:
1. Aceptar que está enfermo y adaptarse a tomar medicinas o cuidar su salud.
2. Analizar por qué ha pasado aquello, tanto a nivel externo (pasó frío las noches anteriores, mucho estrés en el trabajo…); como interno (falta de sueño, fumar…).
3. Analizadas las causas, intentar no sentirse culpable por lo pasado: “Si no hubiera fumado tanto”, “Si le hubiera hecho caso a mi hijo”, “Si mi jefe no me hubiera mandado tanto trabajo”. Y perdonar y perdonarse sin rencor.
4. Cambiar ese estilo de vida que le ha hecho enfermar: dejar el tabaco (poco a poco), y cuidar más del cuerpo y la mente, dedicándose momentos de relajación y desconexión.
Resumiendo, para aprender de la experiencia tendremos que: Aceptarla, Analizar las causas, Perdonar y Cambiar, para no volver a tropezar en la misma piedra en un futuro.
Si lo conseguimos, podremos avanzar en nuestra vida, y ser personas más felices (e incluso con menos problemas cada vez).
Te animo a intentarlo.
¡Aprende de la experiencia!