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miércoles, 18 de diciembre de 2013

Dale la vuelta

Cuando estamos pasando por malos momentos, cualquier cosa que nos ocurre, suele ser interpretada por nuestra mente, como negativa.
Sea como sea, nuestros pensamientos y nuestro estado anímico nos paralizan y nos hacen infelices.
Últimamente he leído a detractores del pensamiento positivo, señalando que con este pensamiento no estamos dentro de la realidad y que nos hace no enfrentarnos a los acontecimientos difíciles. Aducen que la psicología positiva en particular, es una invención y que con ella no aprendemos a ser capaces de afrontar las experiencias negativas y nos convertimos en personas que viven en un mundo irreal.
Como muchos de vosotros ya sabréis, aplicar los pensamientos positivos en nuestro día a día, nos puede ayudar a estar más felices y a sentirnos más estables emocional, física y psicológicamente. Pero eso no quiere decir que dejemos de afrontar por ejemplo una pérdida o una desilusión sin expresar nuestras emociones (sean las que sean).
El pensamiento positivo no cura enfermedades físicas o de otro tipo, pero ayuda (y mucho) a que nos sintamos mejor e incluso a que la sanación llegue a nuestras vidas.
Por supuesto que nada actúa en solitario. Sólo con medicinas (sin otro apoyo emocional, físico o psicológico) no sanaremos completamente.
Y es que la salud, como la define la Organización Mundial de la Salud, “es un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades”. Por lo tanto,  abarca tanto lo físico, como lo psicológico y emocional, y lo social. Cuando hay equilibrio en estas tres áreas, podemos decir que somos personas sanas.
Cuando no prestamos atención a nuestros sentimientos y pensamientos, y sólo nos centramos en sanar el cuerpo físico, es fácil volver a caer enfermo, ya que los pensamientos influyen sobre nuestro cuerpo y nuestra mente.
Cuando decidimos hacernos conscientes de nuestras limitaciones y actuar para superarlas, estamos afrontando la situación de forma activa.
Tú puedes darle la vuelta a ese acontecimiento que te está pasando y decidir afrontarlo de manera activa, positiva y constructiva para ti.
Por supuesto, nunca dejes de expresar tus sentimientos, sean de tristeza, de miedo o de alegría. Ese es el primer paso para el cambio. Todos podemos llorar, caer y sentirnos tristes, y todos y todas, también podemos (después de pasar el duelo o la pena), levantarnos y decidir cómo afrontar esas situaciones.
Hoy te ánimo a que sigas siendo una persona positiva o, si no lo eres, a decidir aquí y ahora a darle la vuelta a tus experiencias y ser activo y positivo frente a estas.
Tú puedes darle la vuelta a lo que no te gusta.
Tú tienes la capacidad de afrontar de modo activo esos problemas diarios.
Ya sabes:

Dale la vuelta.