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miércoles, 2 de abril de 2014

Utiliza tu cerebro

Todos los días, cuando nos despertamos y nos levantamos de la cama, tenemos muchas oportunidades para avanzar y ser más felices.
Casi todo depende de cómo decidas afrontar tu mañana. Si ya desde el principio crees que no serás capaz de aprender nada nuevo, lo más probable es que no lo hagas. Sin embargo, en todas las experiencias que vives a lo largo de un día, puedes descubrir cosas nuevas, que motiven a tu mente a ir más allá.
Según como decidas hoy pensar y actuar, así será tu mañana.
Para vivir más y mejor, tienes que utilizar tu cerebro todos los días.
Las tres cosas más importantes que puedes hacer para ello, son:
1. Ten una adecuada alimentación. No hablo de hacer dietas milagro, ni de que tu objetivo sea solo perder o ganar peso. Tan solo come bien. Casi todos sabemos cuál es la dieta mediterránea y los beneficios que esta aporta a nuestro organismo. Disminuir el consumo de carnes, o aumentar el pescado, las frutas, las verduras y las legumbres, así como mantener tu cuerpo hidratado con agua (no con refrescos azucarados), es solo una idea para que tu cuerpo se sienta bien dentro de ti mismo.
2. Haz ejercicio físico. Este redundará en tu mente y estarás también más activo a nivel mental. Sal a caminar todos los días. Comprobarás como estarás mucho mejor y más despierto tanto física como psicológicamente.
3. Aprende. No dejes de aprender a cada paso que des. Tengas la edad que tengas, siempre puedes aprender contenidos nuevos. Con cada experiencia que vivas, aprende de ella. Mantenerte activa hará que también tu cuerpo esté más activo. Como indica el dicho: mente sana en cuerpo sano.
Así que ya sabes, si deseas vivir mejor y ser más feliz, no dejes de ser una persona curiosa, optimista y de utilizar tu cerebro.
Piensa y cree en positivo.
Todos podemos conseguirlo.
Tú también.

miércoles, 9 de marzo de 2011

Eres Cómo Comes

La forma que tenemos de comer, suele ser acelerada y sin disfrute.
No tenemos tiempo, o eso pensamos, en esta época tan rápida, de dedicar a la comida su espacio y dedicación.

Muchos, toman tan solo un café para desayunar, de pie, en la cocina de su casa o en el trabajo.

Otros tantos, no tienen apenas ocasión de almorzar tranquilos, ya sea por obligaciones laborales o familiares.



Comemos rápido, para pasar a otros asuntos, sin darnos cuenta de lo importante que es alimentarnos.

Porque no solo somos lo que comemos, sino también como comemos.



Una persona tranquila y con buenos hábitos alimenticios, seguramente, se levantará un rato antes para hacer un desayuno completo (con agua, fruta y cereales sobre todo), y tendrá tiempo de disfrutar de lo que come.

En otras culturas, el desayuno es la comida principal del día. No solo se dedica tiempo para ello, sino que nutren al cuerpo para el largo día.

Con un café con leche, a media mañana, ya no rindes como te gustaría. Es cuando nos duele el estómago, que recordamos que no hemos comido desde hace horas.



En muchos sitios, ya se habla de tener una alimentación sana, comiendo cinco veces al día (o más). No se trata de comer mucho cada vez, sino pocas cantidades. Darle al cuerpo lo que necesita.

Es lo que hacen los bebés de pocos meses, comen cada poco tiempo, cuando tienen hambre, haciendo caso de sus necesidades. Y cuando comen, tan solo hacen eso: comer.

Nosotros somos capaces de estar haciendo muchas otras cosas, aparte de comer. Comer no es lo importante en ese momento, sino lo que vas a hacer en un rato, o leer las noticias de la mañana, o ver un programa de televisión… Cuando nos damos cuenta, el plato está vacío y esto suele suceder en unos pocos minutos.



Te animo a que seas consciente, la próxima vez que comas, de lo que estás haciendo. No hace falta que apagues la televisión o que dejes de leer la prensa. Tan solo, concéntrate en comer, en masticar, en saborear los alimentos.

Disfruta de esos momentos del día, y no los dejes pasar a la ligera.

Escucha a tu cuerpo. Tal vez poco a poco, bajes el sonido del televisor mientras almuerzas o te sientes cerca de la ventana a cenar.

Y es posible, que el tiempo que dedicas a comer ahora, se duplique sin darte cuenta.

La comida y el cómo comes, volverá a ser parte de tu vida, disfrutando de cada bocado.
Recuerda: ¡Eres cómo comes!