martes, 8 de mayo de 2012

¿Qué hubiera pasado sí…?

“Una mañana de otoño, la joven adolescente, se vestía dificultosamente para ir al instituto. Como todos los días, desde hacía unos años atrás, ella necesitaba la ayuda de algún familiar para terminar de vestirse:

- ¿Me pones los calcetines? – Preguntaba con un hilo de voz.

Su pequeño cuerpo anquilosado de la noche, se acompañaba de una estruendosa voz interior que gritaba insistentemente: “Hoy tampoco podrás hablar con tus compañeros de clase, ni un “Hola, buenos días”, saldrá de tu boca… ¿A quién quieres engañar?”.

Vivía con la duda: ¿Y sí nunca me hubiera dado aquella enfermedad incapacitante? Podría ser quién quisiera, haría lo que le gustara, volaría sola y no necesitaría a nadie.

Creía que si no hubiera tenido aquellas secuelas, sería una persona feliz y sin complejos. Sentía que no vivía la vida que le correspondía… que era solo una sombra. Alguien o tal vez algo sin forma y sin vida propia. No se daba cuenta por aquel entonces, que el secreto y la fuerza reposaba en su interior, agazapado y esquivo como una serpiente…

Un día sentada en el sofá de su piso, el tiempo se paró y aquella vida apagada dejó de estar muerta. Abrió los ojos y miró. Ya era lo que siempre había deseado ser. Ya hacía lo que siempre había deseado hacer. No tenía que volver a vivir en el pasado. El presente estaba vivo y había aparecido para quedarse”.

Todos y todas, nos hemos hecho esa pregunta alguna vez: ¿Qué hubiera pasado sí…? (si hubiera seguido con esa persona, si no hubiera dejado los estudios, si no me hubieran echado del trabajo)…

Es fácil decir: El pasado, pasado está. Tal vez, lo complicado venga, cuando hemos de continuar con nuestras ocupaciones si esa duda sigue instalada en nosotros.

Hace años que la protagonista de la historia contada más arriba, dejó de preguntarse esos interrogantes. Después de pasarlo mal una y otra vez, por una circunstancia pasada, se dio cuenta de que lo único que estaba haciendo, era hacerse daño a sí misma.

Las circunstancias que vivimos, nos hacen ser quienes somos. Esconder la cabeza debajo de la almohada, no hará que los monstruos de debajo de la cama se vayan.  Hemos de abrir los ojos y mirar debajo. Observar a la cara, ese pasado incómodo o esas dudas, que nos atan.

Aquella protagonista (que soy yo misma), dejó de hacerse esa pregunta y decidió mirar a ese pasado, que la hizo tal y como es hoy. Y que sin muchas de las experiencias vividas, no comprendería muchas cosas que hoy ha aprendido.

Mira al pasado, mira en tu pasado y en tus dudas, pero hazlo para comprender quién eres ahora y las cualidades positivas que has adquirido gracias a tus experiencias. Nadie nace sabiéndolo todo. Todos necesitamos aprender. Necesitamos saber y conocer.

Después de comprenderlo, dale las gracias a ese pasado que has tenido la suerte de vivir. Y detente a mirar aquello que tengas ahora mismo delante… ya sea un televisor, una silla o una persona, y sonríe. Estás donde tenías que estar. Eres quién deseaste ser. No te des la espalda. Vive en tu presente. Sé feliz.

votar Imprime esta entrada

8 comentarios:

Milena dijo...

Gracias Carol, lo has relatado estupendamente, transmites lo que creo que todos experimentamos en algún momento, he sentido escalofríos ... La aceptación es fundamental y luego ya, asentarse en el continuo presente, es decir vivir.
Un abrazo muy fuerte

METAMORFOSIS dijo...

Yo te admiro enormemente cuando te leo cosas de ese tipo, porque yo que no he tenido ni de cerca los problemas que tu has tenido, me cuesta mucho más tirar para delante cuando me vienen malas rachas.
La verdad que siempre he pensado que de un tiempo a esta parte estoy viviendo una vida que no es la mía, porque desde luego que no es ni lo que buscaba ni lo que quería.....quizá todo es fruto de malas decisiones o simplemente decisiones poco acertadas...no lo sé....pero no soy lo que deseaba ser.
Mil besos y en serio, eres un ejemplo a seguir.

ILóve dijo...

Somos porque fuimos..

Es maravilloso leerte, Carol :)

Un beso

la.eu dijo...

Me ha gustado mucho.

Un abrazo.

Carol dijo...

Hola Milena :D Gracias ;) Pues sí. De eso se trata... De vivir, de estar despierto y consciente :) Gracias por tu comentario. Un abrazo muy fuerte también para ti

Carol dijo...

Muchas gracias METAMORFOSIS :) Soy igual que tú ;) Creo que la vida es como un río caudaloso, y nosotros tan solo tenemos que dejarnos llevar por él... Las decisiones suelen ser la acertadas según el momento por el que pasamos... Sentir que las circunstancias no deberían ser así, nos hace personas menos felices... A pesar de todo, a mí me encantaría poder cerrar los puños o sentarme en el suelo en cuclillas... pero no puedo... y soy feliz :D Muchos besos

Carol dijo...

Hola ILóve :) ¡Muchas gracias! Besos

Carol dijo...

Hola la.eu :) ¡Me alegra que te haya gustado! Muchos besos guapa ;)