miércoles, 13 de febrero de 2013

Descansa


Cierra los ojos y respira profundamente tres veces.
Imagina que estás en un prado lleno de amapolas.
Es media tarde y solo escuchas el canto de los pájaros.
Observa tu cuerpo. Mira detenidamente tus pies descalzos.
Eres otra persona.
Camina despacio por las flores, con la tranquilidad de quien lo ha dejado todo resuelto.
Respira profundamente una vez y estira tu cuerpo con ganas.
Levanta los brazos por encima de tu cabeza y muévete de un lado a otro.
Observa como de entres las flores, comienza a surgir una casa de madera.
Brota del suelo, como si de un árbol se tratara.
Es una casa rústica y decorada a tu estilo.
Entra en ella.
Una gran luz blanca inunda la habitación principal.
La chimenea chisporrotea.
Siéntate en la mecedora que hay delante del fuego.
Siente el calor que desprende y la tranquilidad de tu mente.
Nada te perturba.
Estás donde tienes que estar. Y lo sabes.
Balancea la silla y sumérgete en el fuego que observas.
Respira profundamente una vez.
Te sientes muy relajado.
Y muy tranquila y feliz de estar allí.
Disfruta de la quietud.
Saborea este momento de descanso y paz.  
No necesitas pensar.
Tan solo sientes y sabes interpretar lo que ocurre a tu alrededor.
Como si hubieras nacido con la casa, tu cuerpo se transforma en parte de ella.
Te acomodas cada vez más en la mecedora y tus huesos se convierten en la almohada que reposa en la silla.
Estás donde tienes que estar.
Este es tu momento.
Sin pasado. Sin presente. Sin futuro.
Escuchas el fuego y comprendes que no tienes que hacer nada.
Todo está bien.
Todo está saliendo bien.
La vida es maravillosa.
Sigue disfrutando de ella.
Eres una persona estupenda.
Se feliz.
Abre los ojos.

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2 comentarios:

rejuvenecimiento facial dijo...

que hermosas palabras, amo eeste blog!

Carolina Sánchez Molero dijo...

Hola rejuvenecimiento facial :) Muchas gracias ;) Me alegra que te guste. Un abrazo