miércoles, 25 de septiembre de 2013

El placer

Tomate un minuto para cerrar los ojos y respirar conscientemente.
Escucha todo lo que pasa a tu alrededor, sin dejar de ser consciente de tu respiración.
Recuerda algún momento especial que te puso la piel de gallina o te hizo sentir mágica.
Quédate en ese instante y respira profundamente una vez.
Cuando lo desees, abre los ojos y observa cualquier objeto de la habitación o espacio donde te encuentras. Tal vez un cojín, o un farola… cualquier cosa vale.
Míralo detenidamente, como si fuera la primera vez que lo miras.
Ahí está ese objeto, con todos sus colores, contornos y formas, desafiándote a ser un poco más como él.
Vivir en el ahora, no requiere esfuerzo.
Imagina ahora que eres ese objeto que has mirado durante un rato y cierra los ojos de nuevo.
¿Sientes el tacto y la sensación de ser un objeto?
Los objetos no piensan. Tan solo son.
Sé ese objeto mientras eres consciente de tu respiración. Tu aire entra e infla el objeto que has visualizado, para después desinflarse por completo, cuando expiras.
Estás viviendo en el presente.
Nada existe. Nada es. Tan solo se está.
Cuando lo desees, abre los ojos y respira profundamente una vez.
Recuerda que siempre que tú quieras, podrás vivir en el ahora.
Es más sencillo de lo que nos parece.
Lo que ocurre es que muchas veces, tenemos el hábito de pensar en acontecimientos pasados y futuros y dejamos de ser conscientes de lo que nos rodea… De la facilidad del ahora.
El placer de vivir sin más, sin darle vueltas a la cabeza, es lo que nos da sentirnos parte del ahora.
Todo ocurre ahora.
Todo está pasando cuando abres los ojos y no estás dormido.
Tú sabes cómo despertar.
¡Abre los ojos! 





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