miércoles, 22 de enero de 2014

Párate

Hoy es un día distinto.
Y lo es, porque tú vas a hacer que sea diferente.
Vas a todas partes con prisa y apenas te das tiempo para pensar de modo consciente.
Miles de pensamientos se agolpan en tu mente. Preocupaciones, deberías, remordimientos, dudas, enfados...
Tu cabeza está repleta en todo momento. Tu mente no descansa y casi siempre vives en lo que vas a hacer al rato siguiente.
Tu cuerpo acompaña a ese torbellino de actividad y tampoco se está quieto.
A cada instante intentas hacer las cosas más y más deprisa...
Caminas rápido, hablas de manera atropellada, escuchas poco...
Cuando llegas al final de tu día, tanto tu mente como tu cuerpo, están exhaustos.
No te has dado ni un respiro en todos los segundos que tiene una jornada completa.
Tal vez, al final del día seas más consciente de tu cuerpo y de tus pensamientos. Por fin respiras tranquilo, piensas...   
Aún así, esos pensamientos recurrentes y esa proyección en el futuro, siguen intactos.
Piensas en lo que deberías de haber hecho, en lo que tendrás que hacer mañana y te cansas aún más.
Hoy, te voy a proponer que te pares.

Pero que te pares físicamente por lo menos una vez, a lo largo del día. Eso también parará tu mente. Por lo menos, la despertarás durante unos minutos.
Cuando vayas a algún sitio (por ejemplo a tu trabajo, a clase o a comprar), siéntate sin pensarlo en un banco que veas o quédate sin moverte en una esquina de la acera. Puede que pienses que no tienes tiempo para hacerlo... "Es que perderé el autobús si me paro" o "no llegaré a tiempo a clase", puedes aducir.
Es posible, si vas ya tarde, pero lo que yo te animo a hacer, es que te pares aunque sean unos segundos.
Que le des la oportunidad a tu mente y a tu cuerpo a ser verdaderamente conscientes de lo que está ocurriendo justo en ese preciso instante.
Elige cada día un lugar diferente para sentarte o quedarte quieta. Y no lo hagas de forma planeada. Simplemente, hazlo.
Cuando estés en ese ahora, en pausa, observa tu mente y tu cuerpo y todo lo que ocurre en torno a ti.
Después de tan solo cinco segundos, puedes seguir hacía donde te dirigías.
¿Es posible que ya no tengas esa prisa de antes o que esas preocupaciones sean menos? Date cuenta.
Abre bien los ojos al ahora y disfruta del momento.
Hoy es un día único.
Tú también.
Recuerda: ¡Párate!


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