miércoles, 15 de enero de 2014

Viajar con la mente

Cierra los ojos y respira profundamente tres veces.
Siente tu corazón latiendo dentro de tu cuerpo.
Estás vivo.
Céntrate en lo que significa para ti estar vivo.
Sabes que en ti, hay todo un universo escondido, dispuesto a ser descubierto.
Fuera de tu mente, hay miles de universos que como el tuyo, están deseosos de abrirse.
Tú eres un universo.
Millones de luces brillantes y llenas de vitalidad, recorren cada poro de tu piel.
En todo momento, tienes esa energía, que en ocasiones sientes que no está.
Hagas lo que hagas, ahí está la magia en tu vida.
Tú eres magia.
Muchos elementos se han juntado para que tú estés aquí hoy… Viva.
Respira profundamente una vez.
Imagina que delante de tus ojos hay un universo lleno de pequeñas y relucientes estrellas.
Hay una total oscuridad, pero todo está iluminado por esas diminutas chispas de magia y energía.
Notas la vibración de tu cuerpo.
Estás allí. Flotando en el infinito. En la nada.
Disfrutando de la una sensación propia de un hombre del espacio.
No existe la gravedad… tampoco los pensamientos tóxicos ni las preocupaciones.
Todo carece de importancia. Eres un ser minúsculo ante tanta vida.
Imagina ahora, que estás dentro de un habitáculo.
Te asomas a la pequeña ventana ovalada, y observas como te vas acercando a un lugar lleno de agua y vegetación.
Disfrutas de la sensación de vacío, sin importarte nada más.
Comprendes que el silencio que te rodea es sonoro y lleno de fuerza.
Todo tiene sonido.
Cualquier rincón de ese lugar al que te diriges, tiene una chispa de tu magia y viveza.
Imagina que cierras los ojos.
Respira profundamente tres veces, mientras afirmas para ti mismo: la vida es maravillosa, todo está bien, me quiero.
Tu universo se ha plegado entorno a ti mismo.
Eres uno con todos los millones de universos que te rodean.
Sigues sintiendo un vacio especial.
Respira tranquilamente una vez.
Abre los ojos.



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