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miércoles, 11 de marzo de 2015

Eres una persona necesaria

Siempre es un buen momento para levantarse.
Un obstáculo o una caída no es sinónimo de terminación.
Cuando te sientas algo débil o sin fuerzas, recuérdate a ti misma en alguna situación pasada…
Si no caes y te levantas, no aprenderás de los errores.
Tu proyecto de vida sigue en marcha.
Tus inquietudes, objetivos marcados… todo eso que planeaste o no, está saliendo a la luz.
No desfallezcas ahora.
Eres necesario. Eres necesaria.
Te necesitan, te necesitas, te necesitamos…
Ahora visualiza la siguiente escena:
Imagina que vas en un coche, y que estás dando vueltas a una rotonda.
No haces más que girar y girar sin descanso.
En tu visión solo ves la plaza redonda y crees que no hay otras alternativas a tu trayecto.
Después de muchas vueltas te sientes mareado y sin ganas de seguir adelante.
Sin embargo, cuando alzas la vista y mueves la cabeza de un lado a otro observas cuatro salidas distintas.
Ahí están las oportunidades que no veías. Las vías de escape que no llegabas ni tan siquiera a imaginar.
Decidida y sin miedos, giras el volante en una de las desviaciones.
Curiosamente por la que querías salir no lo consigues.
El volante está demasiado duro. Han sido muchas vueltas sin girar el volante hacía el otro lado.
A pesar de ese pequeño inconveniente, ya sabes que hay más de una salida y sigues intentándolo en las siguientes.
Después de varios intentos, lo haces.
Sales por una de las vías despejadas y sin rotondas.
Respira profundamente una vez.
Lo has conseguido.
El camino sigue delante de ti.
Ya sabes…
No tienes porque seguir dando vueltas a una misma situación, pensamiento o duda.
Hay otras salidas. Siempre las hay.
Alza la mirada. Mueve la cabeza con energía.
Ahí está el fin del bucle.
Vuelve a comenzar.
Te necesitamos.

miércoles, 27 de agosto de 2014

Arriba. Es hora de levantarse

Estático. Silencioso. Palabras aparte.
Un lugar sin aromas y sin ruidos.
Alejado de la vida y de la muerte.
La calma vive dentro de cada partícula que compone el cuadro.
Y sin embargo, todo está en constante cambio.
Aunque no lo veas. Aunque ni siquiera lo preveas.
Todo tu cuerpo está muriendo cada día.
A cada instante, te regeneras y te conviertes en otra persona.
Ya no eres la de hace veinte años.
Ni siquiera la de hace siete.
Ni la de hace minutos.
Lo sientas o no, a cada momento tu cuerpo se mueve. Nunca se para. Siempre te acompaña.
Los paisajes se adaptan a cada segundo.
Como en la película “Más allá de los sueños” tú pintas el cuadro de tus horas. A óleo, a lápiz o con nuevas tecnologías… no importa el cómo. Importa la intención con la que vivas cada bocanada de vida.
Porque la existencia es mágica y tiene miles de curiosidades que desvelar.
Todo está en continuo movimiento, aunque parezca parado.
Tu vida, tus silencios, tus deseos y tus sueños, también…
Todo se mueve. Y avanza hacia esos pensamientos con los que te levantas cada día.
Analiza esas pausas de felicidad que te ofrece la vida. Sabes que existen, porque las has experimentado.
Simplemente recuerda ese instante de alegría. Siéntelo dentro de ti. Nota como cada poro de tu cuerpo se mueve reviviendo aquella situación mágica.
Quizás te ocurrió mirando por la ventana, o tal vez sentado junto al mar, u observando a tu nieto… sea como sea, el simple hecho de atraerlo a tu mente y a tus pensamientos, te está modificando por dentro, ahora.
¿Lo notas? Eres tú, en la calma de tu mente. En la felicidad de un instante repetible.
Disfruta del ahora y respira profundamente.
Deja de agachar la cabeza.
Ha llegado el momento.
Arriba. Es hora de levantarse.