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miércoles, 9 de julio de 2014

Un silencio en tu mente

Cuando apagas la luz por la noche, tus pensamientos y recuerdos se centran en lo perdido, en lo no encontrado o en lo olvidado.
Hay tanta vida fuera de los muros de tus ideas.
Si una flor decidiera que es simplemente una flor, ya no sería una flor.
Tú eres mucho más que un número, una cara o un título.
Eres el resultado de muchas experiencias, de infinidad de alegrías, de esfuerzos y penas.
El aspecto que tengas es insustancial.
No importa quién creas ser. Ya eres.
Siempre hay ojos que te observan y te reconocen.
No es el momento de tomar decisiones apresuradas.
Siéntate en silencio y escúchate.
Los sonidos de tu interior, aplacan los ruidos de fuera.
Si hay luchas, respira profundamente y no desfallezcas.
Tus esperanzas nunca se agotan, aunque pienses que así es.
Si miras con los ojos de una margarita, te reconocerás al instante.
Las capas de vida y de miedos que te sobreprotegen, están desapareciendo.
No las necesitas para vivir.
Para el momento de tu muerte, tampoco serán útiles.
Solo importará el ahora y el amor que hayas expresado desde tu interior.
Los éxitos materiales obtenidos, las carreras por ser alguien, dejaran de tener importancia, justo en el preciso momento en que seas consciente de que tus horas se acaban.
La felicidad no es cuestión de segundos.
La alegría de cada situación, de cada mirada, de cada palabra, te acompaña a cada minuto.
No tienes que hacer esfuerzos por ser feliz ni por estar alegre.
Las margaritas no hacen esfuerzos por ser flores.
Tú tampoco necesitas esforzarte para recuperar aquello que crees que has perdido.
Siéntate en algún sitio. No importa que estés rodeado de gente.
Tan solo, acomódate en tu interior y oye el silencio de tu mente.
Cuando las palabras pasen veloces por tu cabeza, estate atento. Son solo palabras. El significado se lo das tú.
El orgullo por ser cada vez mejor, te para los pies para simplemente ser.
Ahora mismo tus padres, o tu hijo, o tu hermano, o tu amiga, están a tu lado, sonriéndote y reclamando tu atención.
Ya tienes todo lo que deseas.
Abre los ojos y míralo.
El silencio de tu mente, te habla.
¿Vas a empezar ahora a escucharte?


miércoles, 11 de julio de 2012

En silencio

¿Te has dado cuenta cómo en ocasiones, aunque haya mucho ruido en el ambiente, no lo escuchas?
Cuando estamos centrados en alguna tarea, o nos interesa mucho lo que estamos haciendo, los ruidos quedan en un segundo plano.
Sin embargo, si estamos un poco nerviosos, nos damos cuenta de cualquier sonido por pequeño que sea.
Presta atención a los sonidos que hay ahora a tu alrededor.
Intenta descifrarlos todos: el ruido del ordenador, de la gente en la calle, del ventilador, de los pájaros, de tu propia respiración…
Estás aquí y ahora.
Saborea cada sonido como si de un bocado de comida se tratara.
Si estás algo tensa, respira profundamente una vez y cierra los ojos por unos segundos.
Todos los murmullos que oyes, son parte de tu experiencia personal. Son las vidas de otras personas que no conoces, o el trabajo de otros… en cada uno de esos sonidos hay una historia distinta dispuesta a dejarse conocer.
Muchas veces no podemos estar en silencio y calmados, por eso te propongo que integres el ruido y lo hagas tuyo. Aísla tu mente de pensamientos negativos o catastrofistas acerca de lo molesto que te resultan las voces, los coches, o los tics de los demás…
Participa del sonido que llega a ti, y da las gracias por formar parte de tu día.
De todo podemos aprender nuevas experiencias. También de lo que en un principio, consideramos poco amable.
Encuentra tu silencio aunque no lo haya.
Disfruta del momento.