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miércoles, 22 de julio de 2015

Eres un ser mágico

Cierra los ojos y respira profundamente tres veces.
Imagina que estás dentro de la barriga de tu madre.
Eres un bebé a punto de nacer y todo tu mundo está dentro de ese cuerpo.
Solo conoces eso.
No tienes nada que hacer.
Solo estar y jugar con el cordón umbilical. Hacer muecas y moverte de un lado a otro.
Dedica unos instantes a visualizar el entorno en el que estás.
Es un medio acuoso y caliente.
Escuchas sobre todo el corazón de tu madre.
Te sientes segura y protegida.
Los sonidos que llegan de fuera te acunan como una nana y tu cabeza tararea las canciones que te cantan.
Respira profundamente una vez.
Ahora visualiza poco a poco tu pequeño cuerpo.
Estás en posición fetal, con las rodillas flexionadas y tu cuerpo echado hacia delante.
Observa tus pies y piernas. Tu cuerpo desnudo parece brillar dentro del líquido amniótico.
Mueve los dedos de los pies y acerca tus piernas a tu cabeza.
Eres muy flexible y te sientes llena de energía.
Sigue respirando tranquila, acompañando la respiración de tu madre.
Cuando lo hayas hecho, visualiza tus manos y brazos.
Son pequeños pero fuertes. Los mueves sin esfuerzo.
Te sientes tranquilo y relajado.
Por último observa tu cabeza. Apenas hay pelo y no sientes ninguna presión.
Estás flotando en el líquido y disfrutando de esa sensación de ingravidez.
Todo está bien en tu mundo.
Nada te perturba ni te preocupa.
Sabes que todo va a salir bien y que todo está bien.
Así lo sientes.
Tu corazón late cada vez más despacio.
Respira profundamente una vez.
Estás muy relajada y feliz.
Notas la energía que tenías aún antes de nacer.
Eres un ser mágico.
Que no se te olvide.
Abre los ojos.