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miércoles, 28 de marzo de 2012

Comunícate


La comunicación es muy importante para mantener relaciones sociales y personales satisfactorias.
Si no sabemos comunicarnos, nuestro mensaje no llegará a su destino y los demás no sabrán quienes somos, como estamos o cuáles son nuestros proyectos.
En muchas ocasiones damos por hecho que los otros nos tienen que entender, a pesar de que no hablamos con ellos ni les expresamos nuestras sensaciones.
Entonces surgen los conflictos…
El hijo se encierra en su habitación, el amigo deja de llamarnos, la pareja apenas habla, los compañeros de trabajo te evitan…
¿Has pensando alguna vez? … “¡Es que no me conoce…!”
Te pregunto: Pero, ¿te has dado a conocer? ¿Has contado quién eres, cuáles son tus deseos, como te sientes…?
A veces esperamos que los demás den el primer paso…
“Ya se acercará ella”, podemos pensar, o “tiene que saber cómo me encuentro… llevamos años juntos…”.
Pero no es así. Tú eres también parte activa en una relación.
Aprender a expresar las emociones que sentimos y hacerlo en el momento adecuado, hará que nuestras relaciones sean más fluidas y felices.
Porque no solo basta con decir: “Hoy estoy algo triste por un problema en el trabajo”, sino que tienes que encontrar la situación mejor para ti y para la persona o personas a las que se lo vas a contar. Tal vez ella o él se encuentre en ese momento ocupado o haciendo cualquier tarea… espérate entonces. Espera a que tú amigo, hijo o pareja estén más tranquilos o con menos ocupaciones.
Comunícate sin miedo.
Recuerda: Hay muchas personas que están deseando escucharte.







jueves, 6 de agosto de 2009

Escucha ...


A veces no sabemos comunicarnos con las demás personas.

Miramos a los otros, y vemos como su boca se abre y de ella salen sonidos. Pero no somos capaces de entender lo que dicen.

En ocasiones nos hablan, pero nosotros no les prestamos atención. Estamos en nuestras cosas. Sumergidos en nuestros propios “problemas”: “- Quién tiene ganas de escuchar esas historias”, pensamos…
Creemos que no nos hace falta oírlas, que con estar allí delante de aquel amigo que nos cuenta sus anhelos, es suficiente. Pero muchas veces, esto sólo, no es bastante.

Todas las personas necesitamos sentirnos apoyados (seamos niños, adultos o ancianos), que los demás entiendan lo que pensamos y sentimos. Saber que hay alguien ahí que nos escucha y que nos comprende.
En esto, todos nos parecemos. Somos como los demás.

Es importante que desarrollemos la empatía. Saber ponernos en el lugar del otro, y darnos cuenta de las necesidades que tienen a simple vista.
La comunicación y las relaciones se hacen sencillas entonces.

Solo es cuestión de saber escuchar. Escuchar al que está delante de nosotros. Pararnos a oírle de verdad.
Entonces la escucha se vuelve activa. No sólo le estamos escuchando, sino que además vemos sus gestos, su expresión, su tono de voz… y entonces “averiguamos” como se siente esa persona por dentro.
Y en ese momento, el simple hecho de estar delante de esa persona basta. El simple hecho de estar mirándolo, asintiendo y escuchándolo, ya es suficiente. Y lo es, por que cuando escuchamos activamente, sí estamos comunicándonos con el otro. Éste se da cuenta de nuestra conducta y su expresión cambia. Si tenía algún “problema” se va diluyendo en las palabras, y si contaba una anécdota divertida, su sonrisa es cada vez más alegre.

Hagámoslo… escuchemos a los demás como si fuéramos nosotros mismos. Hagamos que la comunicación se vuelva más fácil.