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miércoles, 6 de mayo de 2015

Siempre adelante

Cada día es único.
Cada vez que respiras un universo nuevo entra en tu interior.
Deshazte de lo viejo, de lo que ya no te conviene y da ese paso que tanto necesitas.
El pasado quedó en aquel rincón de tu mente que tanto te ha gustado alimentar.
El futuro aún no existe.
Camina sin retrocesos. Aprende de tus experiencias pero siempre con la mirada hacia delante.
Tu vida está ahí… delante de ti.
Detrás solo quedan telarañas y dolores inacabados (o alegrías ya pasadas).
Da ese paso.
Haz cambios tanto a nivel externo como interno.
Esos cuadros que solo te recuerdan lo que pudo ser… deséchalos…
Sustituye esos objetos por savia nueva. Por colores vivos y motivación para el cambio.
Eres una persona nueva.
Cada día que pasa dejas de ser lo que fuiste ayer.
Esos pensamientos que te atan ya no te sirven hoy.
Esos sentimientos que pasaron ya no forman parte de ti ahora.
Sonríe y comienza a darte cuenta de la gran aventura que tienes por delante.
Conocemos el final del trayecto, pero desconocemos lo que nos depara el camino. Y ahí reside la chispa de la vida.
Sigue adelante.
Tú puedes.


miércoles, 15 de julio de 2009

¡Sigue adelante!

No solo tenemos que ser capaces de perseguir nuestros sueños…
También hay que saber como hacerlo.
Todos necesitamos sentirnos queridos. Todos deseamos la felicidad y el amor.

Cuando llevas mucho tiempo sólo con tus pensamientos negativos (estés sólo físicamente o no), tu mundo se hace muy estrecho. Vives como en una lata de sardinas. Sin apenas ocasión para respirar profundamente.

Dormir te trasporta a aquellos lugares que deseas y que sientes en tu memoria como tuyos. Aquellos momentos en los que creías más en ti y en tus sueños.

Tu mundo cambia. La vida cambia.
Cuando eras más pequeño tu mundo era más grande. Las cosas parecían enormes. La fuente mediana de tu colegio era algo inalcanzable para ti. Era tan alta que no llegabas. Pero un día… llegaste. Y ese día fuiste mayor.

Hoy, en ocasiones, sigues siendo ese pequeño. Te quedas dormido por la noche, mirando la luna, pensando que no serás capaz de conseguir tus anhelos… lo ves todo muy grande delante de ti. Crees que la vida no ha sido totalmente buena contigo. Y te hundes en las sabanas… esperando encontrar una caricia o un apoyo al que agarrarte, pero estás sólo (aunque estés con alguien. La otra persona no sabe lo que estás pensando. Posiblemente la otra persona te vea grande y no pequeño. La otra persona no te puede leer el pensamiento…).

La soledad de tu cabeza, te acompaña todo el día siguiente. Pensando que no podrás con aquella cosa enorme, y deseando que esa o esas personas, se den cuenta de lo que necesitas…

¡Ábrete! Abre la lata de sardinas en la que tu propia mente te ha metido.
Deja de pensar que no serás capaz de conseguir aquello que deseas.
Piensa que sí serás capaz.
Al fin y al cabo, al final llegaste a la fuente.