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miércoles, 6 de mayo de 2015

Siempre adelante

Cada día es único.
Cada vez que respiras un universo nuevo entra en tu interior.
Deshazte de lo viejo, de lo que ya no te conviene y da ese paso que tanto necesitas.
El pasado quedó en aquel rincón de tu mente que tanto te ha gustado alimentar.
El futuro aún no existe.
Camina sin retrocesos. Aprende de tus experiencias pero siempre con la mirada hacia delante.
Tu vida está ahí… delante de ti.
Detrás solo quedan telarañas y dolores inacabados (o alegrías ya pasadas).
Da ese paso.
Haz cambios tanto a nivel externo como interno.
Esos cuadros que solo te recuerdan lo que pudo ser… deséchalos…
Sustituye esos objetos por savia nueva. Por colores vivos y motivación para el cambio.
Eres una persona nueva.
Cada día que pasa dejas de ser lo que fuiste ayer.
Esos pensamientos que te atan ya no te sirven hoy.
Esos sentimientos que pasaron ya no forman parte de ti ahora.
Sonríe y comienza a darte cuenta de la gran aventura que tienes por delante.
Conocemos el final del trayecto, pero desconocemos lo que nos depara el camino. Y ahí reside la chispa de la vida.
Sigue adelante.
Tú puedes.


miércoles, 12 de marzo de 2014

Resiliencia

Cuando era pequeña perdí la flexibilidad física. La rigidez de mis articulaciones, me dejaba inmóvil y asustada por el dolor.
Hasta los ocho años, era capaz de patinar y caerme miles de veces al suelo, casi sin inmutarme. No le daba importancia a esa flexibilidad que tenía, simplemente disfrutaba de ella.
Cuando tuve que cambiar mis hábitos y mi forma de hacer las cosas, me di cuenta de lo que había “perdido”. Mi mente en esos momentos, acompañaron a mi cuerpo y cada vez me costó más trabajo relacionarme con los de mi entorno. A pesar de todo, no dejé de jugar ni de cantar o escribir. Con los años, mi cuerpo siguió sin flexibilidad, pero mi mente fue adaptándose y aprendiendo a serlo.
Gracias a la capacidad de adaptación, podemos modificar muchas costumbres ancladas en nosotros. Sean positivas o no.
Todos y todas, tenemos esas habilidades para ser más flexibles. También podemos aprenderlas.
Las capacidades de nuestra mente son asombrosas.
Tú eres igual de sabia que la naturaleza. En ella, algunas de sus especies vegetales, como el junco, se doblan ante las circunstancias.
Tú, aunque no tengas flexibilidad física, puedes ser igual de elástico que un junco.
Ante lo que piensas que son problemas, puedes actuar de dos formas: afrontándolos activamente y poniendo los medios para superarlos. O quedarte rígido e inmóvil.
Si actúas de la primera manera, te beneficiarás de esos problemas a pesar de no ser positivos. Pero si, te quedas inerte y no buscas como salir adelante, seguramente serás más vulnerable a los padecimientos o dolencias.
Escúchate... ¿Eres de esas personas que están todo el día, agobiadas y quejándose? Ante un acontecimiento nimio ¿Te enfureces de forma exacerbada? Si es así, puede que no estés poniendo en práctica, la resiliencia.
Comienza como siempre: poco a poco. Una mirada optimista o una afirmación positiva cada día cuando te levantas, hará que tú día sea algo mejor.
Cree que eres flexible. Lo eres.
Deja que la naturaleza fluya a través de tus pensamientos e ideas. Sé tú la que lleve a tu mente hacia esa elasticidad tan necesaria.
Levanta del sofá de tu cabeza y comienza hoy mismo a tener más flexibilidad.
Sabes que puedes hacerlo.
Tú eres el creador de tu historia…
¿Qué personaje quieres ser hoy?

;)