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miércoles, 5 de septiembre de 2012

Camino Energético


Cierra los ojos y respira profundamente tres veces.

Visualiza que estás en una cabaña. Es de madrugada y fuera tan solo se oye el murmullo del viento y el canto de algunos pájaros madrugadores.

Abre la amplia ventana que hay cerca de la puerta.

Observa el paisaje y la luna llena protagonizando la escena.

Decides a caminar.

Coge una mochila que hay encima de una silla. Está llena de utensilios y de comida y bebida.

Respira profundamente una vez.

Te sientes relajada y llena de brío.

La temperatura cuando sales a la puerta, es muy agradable.

El aire que respiras, es revitalizador y lleno de magia. Cada vez que inhalas, te sientes flotar y muy feliz. Cada vez que exhalas, tu cuerpo y tu mente se relajan cada vez más.

Comienzas a caminar erguida y a paso lento.

No apartas la mirada de las montañas.

Ahora, imagina que llegas a un campo de árboles. Es una explanada que parece no tener fin.

Notas la compañía de todos esos árboles. Desprenden una energía especial, que te empuja hacía ellos.

Abraza uno de esos árboles.

Siente el tacto del tronco, la vida y la fuerza que trasmite el árbol.

Respira una vez.

Repite para ti: “Todo está bien”. “Gracias por toda esta energía revitalizante”. “Me siento fenomenal”.

Después de unos minutos, continúas andando.

El cielo está comenzando a llenarse de luz. Los rayos de sol, te calientan y miman.

Llegas de nuevo a la cabaña, llena de paz y de energía.

Abre los ojos.


miércoles, 3 de agosto de 2011

Viajar Sin Moverse Del Sitio



Eres un universo en medio de la nada.

Dentro de ti misma, hay miles de mundos.

Solo tienes que cerrar los ojos e imaginar.

Aunque no puedas viajar físicamente, en el silencio de tu mente, puedes hacerlo.

Te invito a ir a la orilla del mar. En silencio. Sin prisas.

Aunque realmente no tengas el mar delante, puedes llenarte de la energía del agua salada.

Ahora, cierra los ojos y respira profundamente tres veces.

Sentada en donde estás, comienza a sentir que el material de la silla o de la cama, están cambiando. A un ritmo muy lento, te vas hundiendo poco a poco.

Ahora puedes sentir el tacto de la arena cálida en tus manos y en tu cuerpo.

Respira tranquilamente una vez.

Siente la brisa en tu cara. Escucha el murmullo de las olas.

Estás aquí. Sentado delante de la orilla del mar.

Tu cuerpo se llena de calma y de energía. Observa tú alrededor.

Hoy es un día perfecto y te sientes muy feliz. Sonríes.

Túmbate en la arena templada y hunde tus pies y tus manos en ella.

Te quedas en esa posición por un rato, con los ojos cerrados.

Poco a poco, vas escuchando ruido.

Primero, un niño pequeño hablando. Luego, un grupo de jóvenes riendo. Sonidos de metal, cayendo en la arena.

Estás rodeado.

Decides regresar a tu silla o a tu cama.

Sin abrir los ojos, te incorporas lentamente y dejas que tus manos rocen la arena.

En breves instantes, la arena vuelve a ser de nuevo tu silla o tu cama.

Escuchas.

El ruido de las personas, de las olas y de la brisa del mar, ha desaparecido.

Estás aquí y ahora.

Ya has vuelto de tu viaje.

Abre los ojos.


miércoles, 2 de febrero de 2011

Viaje Relajante



Cierra los ojos y respira profundamente tres veces.

Imagina que estás sentando en un autobús en marcha.

Dentro el tiempo se ha detenido.

El autobús no va a ningún destino y no tienes prisa ni horario por llegar a alguna parte.

En el autobús viajan otras personas, que están igual de calmadas que tú.

Vais sentados de uno en uno, mirando por la ventana.

Respira profundamente una vez.

Siente el movimiento del autobús y el ruido del motor. Es lo único que se oye.

Vais pasando por diferentes paisajes relajantes.

Observa:

Nubes altas, cielo azul y grandes montañas que no abarcan toda tu visión, te acompañan en este momento. Imagina que cierras los ojos y disfrutas del traqueteo del autobús.

Cuando abres los ojos, el paisaje ha cambiado.

Observa:

El mar azul se confunde con el cielo y está comenzando a atardecer. Mira con detenimiento el agua: hay delfines saltando y gaviotas sobrevolando la escena.

Respira profundamente una vez e imagina que cierras los ojos. Al abrirlos, el traqueteo del autobús se ha convertido en un leve vaivén y te rodean cientos de estrellas.

Ya es de noche, y el autobús está suspendido en el cielo.

El cristal de la ventana ahora, es moldeable y lo puedes atravesar con tu mano.

Coges una estrella y la llevas al autobús.

Observa el resplandor de la estrella en tu mano.

Aprieta tu mano con la estrella dentro y cierra los ojos.

Llénate de toda la energía de la estrella.

Cuando abres la mano y los ojos, la estrella ya no está, solo estás tú, que brillas ahora, igual que la estrella.

Respira profundamente tres veces.

Abre los ojos.