miércoles, 5 de junio de 2013

Bienvenido A Tu Época

Cuando las personas de otros tiempos, miraban al cielo, veían las mismas nubes y el mismo cielo.
Tal vez, algunas de ellas, pensarían en atrapar de alguna manera esas imágenes que captaban a través de sus ojos.
Sin embargo, aún nadie había inventado la máquina de fotos y los deseos se quedaban en simples ensoñaciones.
Hoy en día, miramos un paisaje, asistimos a un concierto u observamos a nuestra familia, y podemos guardar esos momentos en un aparato casi mágico... Por lo menos, para aquellos que a principios del siglo diecinueve, no se podían ni imaginar la de avances que ocurrirían.
En ocasiones, escucho a algunos quejarse de que las nuevas tecnologías, nos están haciendo menos humanos… También oigo aquello que ya se decía cuando yo era una niña y que aún se repite (incluso por gente de mi edad): “Antes estábamos mejor. Los jóvenes de antes no eran como los de hoy. Dónde vamos a ir a parar…”.
Parece que la historia se repite una y otra vez. Pero… ¿Qué pasaría si de repente regresáramos todos los que vivimos en esta época al siglo dieciocho?
Imagina…
Cierra los ojos y respira profundamente tres veces.
Nota cada tensión que tengas acumulada en tu cuerpo y respira mientras repites la palabra: Relax.
Sigue con los ojos cerrados, mientras cuentas de 10 a 1, de modo lento y pausado.
10… 9… 8… 7…
Cada vez estás más y más relajada. Cuando llegues al número 1, abrirás tus ojos en tu imaginación.
6… 5… 4…
Tu respiración es lenta y tranquila. Estás muy relajado y feliz. Recuerda… Cuando llegues al número 1, abrirás tus ojos en tu imaginación.
3…2…1
Abre los ojos.
Observa tus pies.
Estás pisando un suelo lleno de tierra y estás descalzo.
Miras tu ropa marrón y algo vieja.
En tu cabeza, un sombrero tapa tu espeso cabello.
Sabes que estás en el siglo dieciocho y que eres agricultor.
Parece que has estado arando y tu hora de descanso acaba de llegar.
Te sientas en una gran roca, dispuesto a comer.
Te quitas el sudor de la frente y levantas la cabeza.
Enfrente de ti, un paisaje lleno montañas y vegetación, te hacen sentir reconfortado.
Piensas que sería estupendo poder retener esa campiña de alguna manera.
Entonces, te percatas de que en uno de tus bolsillos, tienes un pequeño artefacto que capta imágenes.
Lo sacas y aprietas el botón de la máquina varias veces.
Te sientes asombrado y con ganas de salir corriendo a contárselo a todos.
Respira profundamente una vez.
El cielo se comienza a nublar y te entra un sueño incontrolable.
Dejas la cámara en el suelo y te sientas con la espalda apoyada en la gran roca.
Estás muy cansado.
Poco a poco en tu cabeza, vas viendo imágenes de las que has hecho. El paisaje en color, se va tornando sepia y termina despareciendo de tu mente.
Nota de nuevo tu cuerpo y respira profundamente tres veces.
Has regresado después de plasmar el paisaje de hace siglos.
Estás muy contenta.
Sonríe.
Abre los ojos.
Bienvenido a tu época.



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2 comentarios:

la. eu dijo...

Me ha gustado mucho. Gracias Caro. Un abrazo

Carolina Sánchez Molero dijo...

Hola la.eu :) Muchas gracias por decírmelo :D De nada ;) Un beso guapa