miércoles, 11 de junio de 2014

Esperanza

Desde que tengo diez años no puedo cerrar las manos. He estado años de mi vida, con dolor en los dedos y sintiéndome muchas veces incapaz de realizar mis sueños. A pesar de todo, siempre sentí la esperanza de cumplirlos.
Las vivencias nos marcan a todos. Seamos niños, jóvenes, adultos o ancianos. Cuando dejamos de creer en la magia y de soñar con ella, nuestra vitalidad se ahoga en el miedo y el dolor.
Todos los momentos son únicos y especiales. Aunque estemos pasando por un mal momento, aunque nos duelan las manos, los pies o las caderas. Aunque no podamos ser o estar como estábamos antes…
El tiempo sigue avanzando y todos cumplimos años. Algunos comienzan entonces a darse cuenta de las limitaciones que conlleva no haber cuidado su cuerpo o su mente años atrás. Algunos deciden rendirse y dejar de ilusionarse. Otros piensan que tiempos pasados fueron mejor… Es entonces cuando la esperanza desaparece y las dudas, el miedo y el desamor hacia uno mismo, inundan los días y las noches.
Lo mejor está por venir” es un pensamiento positivo, motivante y esperanzador, que hace que nuestra mente se relaje y disfrute del momento.
Las luces aún no se han apagado y hay muchas experiencias gratificantes a la vuelta de la esquina.
Si hoy aguzas tus sentidos y escuchas detenidamente o abres mucho los ojos, seguramente veas cosas maravillosas que dudabas de que existieran hacía unas horas.
Deja de centrarte en ti o en los problemas que rodean al mundo o a ti misma. No dejes de lado la realidad, pero date un respiro. Hoy tienes una vida que vivir.
He conocido y conozco personas de ochenta años, que han seguido realizando sus deseos y sus sueños. Que se han implicado en un proyecto o en una afición con la misma o más vitalidad que cuando tenían veinte. Seguramente conoces a alguien así. Alguien, que sin importar su edad, sin importar sus limitaciones, avanza a cada instante con la ilusión y la esperanza de un bebé.
Céntrate en esa persona con ilusión. Acércate a ella y aprende de sus anhelos. Es posible que te diga que él también tiene miedo, que también se siente cansado o que también ha sufrido o sufre… Pero después te dirá cómo y por qué sigue unido a la esperanza y a la vida. Quizás te diga, que a pesar de las dificultades está vivo y que hay tantas cosas de las que aprender y disfrutar antes de irse…
Tú eres el creador de tus sueños, de tu historia y de tu esperanza e ilusiones. Tú eres el artífice de tu felicidad.
Olvida el rincón de la pena que te ahoga el alma, y levántate de nuevo. Puedes hacer tantas y tantas cosas aunque tengas limitaciones…
Esta semana busca una hora tranquila del día y dedica unos minutos a tus sueños. Ellos nunca se han ido. Siguen ahí, esperando para seguir el camino a tu lado.
Solo recuérdate cada día que te mereces ser, estar y vivir feliz.
Eres una persona maravillosa. Que no se te olvide.
¡Sé feliz!



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