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viernes, 20 de noviembre de 2015

Aquí y ahora

Eres una persona libre.
Nadie puede imponer su voluntad sobre ti alegando un poder inexistente.
Tú no le perteneces a nadie. Solo a ti mismo.
Si alguien te ama, no te manipula ni te obliga a quererla.
Hoy es un día idóneo para que abras los ojos y descubras lo importante que eres.
Tus necesidades son importantes. Tus deseos también.
En unas milésimas de segundo tu vida puede cambiar.
Puede ser una enfermedad que llega sin avisar, un dolor repentino que no te abandona en semanas, una muerte cercana que te despierta sin quererlo…
En este mundo global, estamos acostumbrados a ver noticias llenas de heridas y penas, pero hasta que no nos molesta a nosotros, no actuamos.
Es entonces, cuando el miedo o la falta de paciencia, nos hacen actuar sin pensar.
El camino más rápido no siempre es el del medio.
Para sanarse a uno mismo, primero tienes que ser consciente de tus limitaciones.
Para sanar a otros ocurre igual. Tienes que estar lo suficientemente sano en todos los aspectos, para enfrentarte a los miedos y dolores de aquellos que reclaman ayuda.
Pero no hace falta sufrir para llegar a ninguna parte. Deja los acontecimientos fluir.
Como dicen las personas más sabias, al final todas las piezas del puzle encajan.
Reacciona y toma decisiones, porque sin ellas nada pasará.
Dale las gracias a ese miedo que a veces te paraliza. Está ahí por un motivo, pero muchas veces no es para que no actuemos, sino para hacernos conscientes del momento.
Muchos de esos momentos que temías, han llegado. Y no ha pasado nada.
Ya pasaron y te enseñaron a vivir.
No te olvides del pasado, pero no te obsesiones con él. El pasado ya pasó y estás aquí y ahora.
Ahora, un regalo que todos y todas tenemos, del que muy pocos se dan cuenta.
Dedica cada día a respirar por lo menos un minuto, dándote cuenta de que estás viva. Estás vivo.
Aquí y ahora.

miércoles, 13 de marzo de 2013

Disfruta del ahora


Existen muchas formas de relajarnos. Podemos realizar alguna técnica de relajación, centrarnos en la respiración o desconectar leyendo un libro o escuchando alguna música que nos guste.
Vivir en el ahora entonces, parece sencillo y todos los problemas se diluyen en la nada.
Estar en estado permanente de consciencia en el presente, es sin embargo algo que nos puede resultar más complicado.
Aunque como cuando llevamos la meditación a la vida cotidiana, abrir los ojos al ahora, requiere tan solo practica y una actitud activa y motivada.
Un ejercicio que te puede servir para estar en conexión con el aquí y ahora, es el siguiente:

Estando sentada, respira profundamente una vez y repite para ti la palabra Relax tres veces. Si te apetece mientras lo haces, mantén los ojos cerrados.
Ahora céntrate en tus pies. Siéntelos y hazte consciente de ellos.
Imagina que de las plantas salen unas pequeñas raíces, que crecen hasta entrar en contacto con el suelo.
Estas conectado a la tierra y sientes la energía que entra por tus pies y recorre todo tu cuerpo. Notas como una especie de calambre, camina rápidamente por tus pies, piernas, caderas, barriga, manos, brazos, pechos, hombros, cuello... Hasta llegar a la cabeza...
Respira profundamente una vez...
Estas muy relajado. Te sientes llena de vitalidad y de tranquilidad.
Imagina ahora como un pequeño orificio redondo se abre en tu coronilla. No sientes ningún dolor ni sensación desagradable... Al contrario, te sientes cómoda y con esa sensación de energía que te transmiten las raíces dentro de tu  cuerpo. Es como un agradable cosquilleo, que te hace moverte de un lado a otro de forma casi imperceptible.
De tu cabeza sale la raíz dividida en múltiples ramas, ya que dentro de tu cuerpo se ha multiplicado mientras ascendía.
Te sientes muy relajado.
Esas raíces siguen creciendo ahora fuera de ti, y continúan ascendiendo hacia arriba, hacia el techo. Consiguen atravesar los obstáculos que encuentran, hasta que llegan al cielo y continúan más y más allá, hasta el universo oscuro lleno de puntos luminosos.
Estas conectada. Formas parte del aquí y ahora. Te sientes protegido y sabes que nada va a salir mal.
Tienes la convicción de que todo va a salir bien. De que todo esta bien.
Estas muy relajado...
Respira profundamente una vez y disfruta de la sacudida de plenitud que sientes.
Cuando estés preparado, continúa con tus tareas con esa sensación que ha formado parte de ti durante esos minutos.
Intenta continuar así cuanto más tiempo mejor.
Recuerda:
Disfruta del ahora.


miércoles, 20 de febrero de 2013

Actúa. Aquí y ahora


En ocasiones nos dejamos arrastrar por la desidia.
Nos decimos que tenemos que hacer miles de tareas, y cuanto más lo hacemos, más cómodamente sentados nos quedamos.
Nos implicamos mentalmente en muchos pensamientos innecesarios para evitar actuar.
Creemos que hemos de dejar un tiempo para por ejemplo, meditar o centrarnos en pensar en positivo, sin embargo, estas ideas si no las cumplimos, nos paralizan y no nos dejan hacer esos buenos propósitos.
Hoy te propongo que no planifiques esas actividades.
No tienes porque planearlas de antemano, tan solo puedes introducirlas en tus tareas diarias.
Por ejemplo, cuando limpies los platos o el suelo, presta atención a tu mente. Este momento es idóneo para que pongas en práctica eso que deseas conseguir.
Céntrate en una afirmación positiva y repítela mientras trabajas:
"Todo está bien", "La vida es maravillosa" o "Igual que lavo los platos, mi mente se limpia de todo lo que no me beneficia".
No esperes a que sea el momento adecuado para ponerte a meditar.
Es muy posible que este momento ya sea perfecto.
¿Para qué esperar?
Actúa ahora. Haz que sea más fácil convivir con tus pensamientos, ahora.
Cuando estés viendo la televisión, también puedes aplicar los pensamientos positivos en esa actividad. Incluso si tienes en ese momento la posibilidad de conectarte a internet y escribir una afirmación positiva en alguna red social, hazlo. Te beneficiará y tal vez también lo haga a otras personas de tu entorno.
Tú eres alguien importante.
Dentro de ti está la llave del cambio. Aquí y ahora.
Recuerda:
Cualquier actividad que realices, hazla consciente.
¡Actúa!