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miércoles, 21 de diciembre de 2011

En tu cama

ESCUCHA "EN TU CAMA", leido por Carol:





Cierra los ojos y respira profundamente tres veces.

Nota cada tensión que haya en tu cuerpo y suéltala.

Sigue respirando tranquilamente y con el abdomen.

Siente como la parte de debajo de tu ombligo, se llena y se vacía lentamente de aire.

Estás muy relajado.

Ahora, imagina que estás tumbada en tu cama.

Escuchas el viento fuera y como comienza a llover.

De repente, sientes como tu cama se eleva y atraviesa como un fantasma, el techo.

Sigue subiendo y subiendo, hasta que se encuentra en las nubes.

A pesar de estar a la intemperie, tú sigues caliente y relajada.

Todo tu cuerpo está pesado.

Respira profundamente una vez.

Debajo de ti, está el mar.

Deseas que la cama aterrice en el agua y así ocurre.

Lentamente, tu cama se convierte en una balsa.

Sientes el vaivén de las olas. Y te dejas mecer por ellas, mientras notas el calor de la ropa que te tapa.

Es de noche pero la luna está llena.

No hay nada ni nadie alrededor tuyo.

Te sientes bien.

La brisa del mar, acaricia tu cara y respiras las gotas de agua, que saltan hasta tu nariz.

Estás muy relajado.

Deseas estar en casa y así ocurre.

Rápidamente, la cama vuela hacía tu azotea, mientras tú todavía disfrutas del recuerdo de la oscilación de las olas.

Respira profundamente tres veces.

Muévete lentamente y sin movimientos bruscos.

Abre los ojos.



miércoles, 22 de diciembre de 2010

¡Sonríe!



Ahora mismo, todo lo que te rodea está en calma.

Cierra los ojos, y respira profundamente.

Imagina que estás en un sueño.

Tú eres quién deseas ser. No tienes limitaciones.

Puedes ser lo que quieras. De hecho, eres y haces lo que te apetece.

Tus pensamientos se han callado, y ya solo quedas tú.

Respira la calma y la tranquilidad.

No hay nada por lo que luchar ni nada que hacer.

Te rodea una burbuja espesa de color claro.

Te sientes protegido.

Estás arropada por la burbuja, que te hace sentir cada vez mejor y mejor.

Tu respiración poco a poco, es más lenta y todo te parece mucho más fácil.

¡Sonríe!


Bienvenido a la tierra de tus sueños.

miércoles, 6 de octubre de 2010

Las Pequeñas Cosas



Tu mente necesita descansar.

No paramos de pensar durante el día.

Por eso, en ocasiones, nos cuesta ver lo simple que es todo.

Lo importante son las pequeñas cosas que nos hacen felices, pero de tanto esforzarnos por ser felices, perdemos nuestra capacidad para estar y ser feliz.

Somos impacientes. Y se nos olvida lo fácil que es todo.

Es fácil y simple.

Tan solo, déjate llevar por las pequeñas cosas que te hacen feliz.



Este ejercicio de visualización, es para que te relajes y sonrías.

¡Disfruta!

Escucha la visualización, leída por Carol:





Cierra los ojos.


Respira profundamente tres veces.


Visualízate en una playa de arena.


Estás descalza, de pie, mirando al mar.


Sientes el tacto de la arena en tus pies, que ya están hundidos en la fina y cálida arena.


Mueve los dedos de los pies.


Nota como los granos de arena, te pasan entre los dedos.


Disfruta del masaje.


Ahora visualízate, andando hacía el agua.


El día es nublado, el mar está en calma y hace una temperatura muy agradable.


Camina hacía la orilla.


Tus pies, ahora, sienten el agua algo fresca.


Ponte las gafas de bucear que llevas en la cabeza.


Entra lentamente en el agua.


Te rodea la niebla, pero no tienes frío.


Sumerge tu cabeza en el mar.


Ves el fondo con mucha claridad.


Observas la arena, las piedras, los peces y las algas, que se mueven suavemente por las ondas marinas.


Te das cuenta de que puedes respirar debajo del agua.


Sacas la cabeza un momento al exterior.


Afuera, sigue la niebla y no se ve nada.


Te introduces de nuevo en el agua.


Todo está en calma.


Observas tranquilamente la vida submarina.


No hay ningún obstáculo, que te impida ver en mucha distancia.


Decides bajar hasta una duna de arena y tumbarte en ella.


Estás en el fondo del mar.


Eres parte de ese fondo.


Solo existe lo que te rodea, y lo que sientes en este preciso momento.


Respira profundamente una vez.


Abre los ojos.

miércoles, 7 de julio de 2010

“Relájate”


 Escucha este post, leído por Carol:


Respira profundamente tres veces.

Cierra los ojos.

Relaja todo tu cuerpo.

Túmbate en tu cama o quédate ahí mismo en la silla.

Visualiza cada parte de tu cuerpo.

Siente la zona que está tensa y relájala.

Comienza por tus pies.
Imagina tus pies.
Haz que tus pies dejen de formar parte de tu cuerpo.
Relájalos.
Ahora visualiza tus piernas.
Imagina que tus piernas, tampoco pertenecen a tu cuerpo.
Relájalas.
Poco a poco tus pies y piernas, se van relajando.

Puedes sentir un pequeño hormigueo en ellas.
Cualquier tensión que todavía quede, localízala y relájalo.

Ahora, visualiza tus manos, siente como tus manos, se van relajando.
Haz que tus manos no formen parte de tu cuerpo.

Imagina tus brazos, tus hombros, tus codos.
Cualquier tensión que tengas en esa zona, se disuelve, se relaja por completo.
Haz que tus manos y tus brazos, no formen parte de tu cuerpo.
Cada vez, están tus brazos y manos, más relajados.
Ahora tus piernas y brazos, están como si no fueran parte de tu cuerpo.

Imagínate tu espalda.
Siente todas las tensiones que acumulas ahí, y relájalas.
Poco a poco, tu espalda pierde todas las tensiones y deja de formar parte de tu cuerpo.
Ahora visualiza tus hombros, tu cuello, tu cabeza, y relájalos.
Imagina como si ya no formaran parte de tu cuerpo.

Cada vez estás más relajado.

Tus piernas, brazos, espalda, cabeza, ya no forman parte de ti.
Estar relajado es una sensación muy agradable.
El hormigueo que sentías se transforma, poco a poco, en una sensación de ligereza.

Sientes que vuelas.

Céntrate ahora en tu cara. Siente cada músculo que esté tenso.
Relaja la mandíbula.
Estás muy relajado.

Quédate en esta relajación por un rato, concentrándote en tu respiración que poco a poco se ha ido haciendo más lenta.

Cuando sientas que la relajación es completa, imagina y siente como te transformas en un globo.

Siente la ligereza y como te comienzas a elevar hacía arriba.
El globo, se mantiene atado por una cuerda, a la silla o a la cama en que estabas sentado o tumbada.

Disfruta de la sensación de estar flotando.

En un momento, todas las ventanas de la casa, de la habitación o del lugar en el que te encuentras, se abren, y una ráfaga de viento hace que te tambalees de un lado a otro, con mucha facilidad.

La cuerda se suelta, y tú como globo, te diriges a la ventana más próxima, ya que el viento te arrastra hacía ella.

Al salir por la ventana, sientes todos los olores, todas las sensaciones, todos los ruidos.

Ves todo desde lo alto de los edificios.
Cada vez te elevas más.
Cada vez más y más alto.

Hasta que dejas de ver la ciudad a tus pies.

Al llegar a una determinada altura, te quedas en el aire, flotando. Ya no subes más, ni bajas.

Mira a tu alrededor, solo hay nubes.

Todo blanco y celeste.
No hay nada más ni nadie más.

Entonces aparece ante ti, un pájaro e intenta cogerte.
Al hacerlo, hace un pequeño agujero en el globo, y entonces empiezas a descender muy lentamente.

El viento vuelve a mecerte y a llevarte donde él desea, hasta que llegas de nuevo a la ventana de la que saliste.

Algo más desinflado, llegas a la silla, al sillón o a la cama, donde estabas.
Y ya el globo desinflado totalmente, cae en ella.

Siente como tu cuerpo vuelve a estar contigo.
Muy despacio, mueve poco a poco tus pies, tus piernas, tus manos, tus brazos, tu cabeza.

Respira profundamente una vez.

Abre los ojos.