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miércoles, 4 de junio de 2014

Podemos soñar

Desde hace tiempo voy preguntando a las personas de mi entorno lo que han soñado. Sean adultos, jóvenes o niños, me suelen responder todos lo mismo: “Yo no sueño”.
A lo que les respondo: “Si que sueñas, pero no te acuerdas”.
¿Tú recuerdas tus sueños?
Nuestra mente, como sabemos, es muy obediente.
Hace un tiempo, decidí poner en práctica un ejercicio para “despertar” en sueños, pero seguir soñando.
Durante el día me decía a mi misma: “Voy a soñar con esto esta noche”. Me lo repetía mientras estaba en casa, cocinando, en la cola del mercado o mientras caminaba. Una de las veces transcurría por la calle, mientras comenzaba a llover fuerte. No tenía paraguas pero si un chubasquero con un gorro grande.
Aquella noche me desperté en el sueño. Me “despertaron” las gotas de agua sobre mi cabeza protegida por el chubasquero, y me di cuenta de que estaba realmente soñando con la situación del día. No tardé mucho en despertarme de verdad, pero la sensación fue genial.
Había podido “controlar” mis sueños y allí estaba de nuevo bajo el fuerte aguacero, consciente de que estaba soñando.
Vivimos con esa parte de nuestra vida todos los días y sin embargo no queremos saber nada de ella. Decimos que no recordamos los sueños o que no soñamos y lo dejamos ahí. Sin embargo, todos y todas soñamos, aunque creamos que no.
De hecho, podemos vivir en los sueños si así lo deseamos, e incluso, retomarlos donde nos habíamos quedado, noche tras noche.
No creas que tú no puedes soñar, porque sí que puedes.
También puedes deshacerte de las pesadillas nocturnas si durante el día le das la orden a tu mente de soñar con, por ejemplo, un bosque repleto de sonidos y calma. Visualiza durante el día ese paraje deseado. Hazlo con todo detalle. Siente con todos tus sentidos. Nota los olores, los sonidos y los sabores. Practica durante el día, lo que vivirás por la noche.
Eso sí, no esperes que ocurra de repente. Tienes que tener la constancia de quién repite la lección día tras día, o recita un mantra. De hecho, otra forma para despertarte en sueños, es repetir durante el día una palabra o una frase motivadora.
Disfruta de tus sueños y obsérvalos. Son algo más que unos recuerdos borrosos o algo que nunca ha pasado.
La capacidad de soñar está intacta en nosotros.
No te rindas y abre los ojos a tus sueños.
Hay todo un mundo lleno de magia en la palma de tu mano.
Comienza diciendo durante el día para ti, que esa noche soñarás. Cuando te despiertes escribe tus sueños en una libreta e intenta recordar las sensaciones.
Hazlo realidad.

¡Podemos soñar!


miércoles, 9 de octubre de 2013

Magia en tu mente

A pesar del paso de los años y de que cada vez estamos más avanzados, existe en nuestro cuerpo un órgano muy importante, que sigue siendo un misterio.
La complejidad que encierra nuestro cerebro, lo hace casi mágico.
Muchas conexiones diarias, nos hacen sentir de una forma determinada o de otra.
Según la zona donde estimulemos, podemos tener ganas de reír o de llorar. Incluso, podemos llegar a sentir presencias o entes.
Ve a un lugar cómodo y solitario.
Ahora, cierra los ojos y respira profundamente tres veces.
Haz que tu cuerpo se relaje completamente.
Nota cada tensión que tengas y suéltala.
Concéntrate ahora en tu respiración.
Siente como entra el aire por tu nariz  e imagina que es la primera vez que respiras. Como si fueras un bebé recién nacido, te sumerges en lo nuevo de la situación y en lo agradable que te resulta inspirar.
Cuando eches el aire, imagina que una nube de color oscuro sale con tu respiración y expulsas todo aquello que no te beneficia ni te conviene.
Una vez que te sientas muy relajado, imagina que hay alguien a tu lado. Cerca de ti.
Concretamente en tu lado derecho, notas como si una persona se paseara alrededor tuyo y por tu espalda.
Sabes que no hay nadie, porque antes de comenzar la relajación, te has percatado de que estabas sola.
Respira profundamente una vez.
Si lo deseas, abre un poco los ojos para asegurarte de que sigues sin nadie cerca.
Cuando lo hayas hecho, vuelve a cerrar los ojos y sigue sintiendo como una ráfaga de aire o un pequeño soplido, te da en el hombro.
Te sientes muy relajada y con mucha tranquilidad.
Las sensaciones que tienes lejos de asustarte te resultan agradables.
Es posible, que esa presencia que sientes cerca de ti, en algún momento, te toque o te acaricie la espalda.
Déjala que lo haga.
Ésta, no deja de ser una experiencia en la que no tienes nada que temer.
Respira profundamente una vez.
Cuando te sientas preparado, abre los ojos.
Bienvenido a la magia de tu mente.


miércoles, 15 de mayo de 2013

Encuentra Tu Equilibrio Mental En Cinco Minutos


Ponte recto y estira tu cuerpo con los brazos hacia arriba.
Bájalos y acomódate en la silla.
Cierra los ojos y respira profundamente tres veces.
Repite para ti: “Todo está bien”. “Todo va a salir bien”.
Abre los ojos y continúa con lo que estabas haciendo.
¿Has notado como la calma y la relajación, llegaban a ti?
No es necesario que te esfuerces para sentir unos instantes de paz mental.
Tan solo respira de modo consciente y disfruta de las sensaciones que recorren tu cuerpo.
En ocasiones nos ponemos mil excusas para no hacer algo que nos beneficia…
“No tengo tiempo para meditar”, “Ya lo haré el fin de semana”, “Con lo ocupado que estoy, no puedo desperdiciar mis horas, desconectando ni un segundo”…
A pesar de todas las trabas que nos empeñamos en ponernos, nuestro cuerpo es sabio y suele darnos avisos para que disminuyamos el ritmo y prestemos atención a lo importante.
Si tropiezas y te haces un esguince en el pie, es probable que tengas que escuchar mejor tus necesidades…
Si todos los días te duele la cabeza, tal vez necesites un respiro en tus quehaceres diarios…
Repito… No tienes que estar horas meditando o relajándote.
Con cinco minutos basta.
Sé que suena a receta mágica, que parece algo sin sentido…
Pero, te aseguro que funciona.
Si cada lapso de tiempo dejas de hacer la actividad que estabas haciendo, y realizas un par de estiramientos y respiraciones profundas, todo lo verás más claro.
Tu mente está despierta en todo momento, aunque tú estés inactivo.
Por eso, es importante que en algún momento del día, seas consciente de ella y de tu respiración.
Ese instante es casi mágico, pues tu presente deja de enfocarse en el pasado o el futuro y tan solo existe el ahora.
Un ahora, donde las preocupaciones no existen y los miedos se han esfumado.
Recuerda: Busca tu equilibrio mental en cinco minutos.
Tú puedes.


miércoles, 27 de marzo de 2013

Cómo meditar




Cuando era adolescente, no sabía bien lo que era meditar… pensaba que era dejar la mente en blanco, pero eso yo nunca lo conseguía…
Cuanto más intentaba dejar la mente sin pensamientos, más de ellos aparecían y llenaban mi cabeza de imágenes y palabras.
La posición para meditar tampoco me convenía, ya que por las secuelas de la artritis idiopática juvenil que tuve de niña, no puedo cruzar mis piernas y me cansaba estar mucho tiempo en el suelo. A pesar de todo, lo intentaba, ya que era la supuesta forma correcta de hacerlo… Así que luchaba con mi mente llena de pensamientos y con mi cuerpo dolorido por intentar mantener una colocación de piernas, que no podía hacer.
Con el tiempo adapté esa posición a una más confortable (con las piernas casi estirazadas) y por supuesto con la espalda recta (apoyada en una pared).
Y en vez de intentar retener mis pensamientos, dejé que pasaran sin más… Sin intentar controlarlo todo, en todo momento.
Cada vez se comprueba más, que la meditación nos ayuda a vivir mejor y que incluso modifica partes de nuestro cerebro, ayudándonos a ser personas más felices y relajadas.
Hoy, te animo a que medites, adaptando esas meditaciones a tu forma de ser y a tu cuerpo…
Por lo tanto… ¿Cómo comenzar a meditar?
A pesar de que podemos integrar lameditación en el día a día, una de las formas más efectivas para comenzar con ella, es dedicar unos pocos minutos de nuestro día para estar solos.
El lugar donde hagamos las meditaciones, puede ser importante para ti. Si es así, busca el sitio donde te encuentras más cómoda: tu habitación, el salón de tu casa, o incluso el cuarto de baño…
No es necesario que haya poca luz, pero si te resulta difícil concentrarte, es mejor que la luz sea algo tenue (tal vez con la persiana un poco echada, o un pequeño punto de luz en la habitación, como por ejemplo una vela).
Cuando hayas decidido y preparado ese lugar, siéntate con la espalda recta. Es lo más importante. Si te sientes a gusto con las piernas cruzadas y en el suelo (con una manta, alfombra o cojín debajo), hazlo. Pero si no, tranquila, siéntate en una silla con respaldo o en el suelo con las piernas estirazadas.
Los brazos reposarán en las rodillas o en las piernas, si estás sentada en el suelo, o con las palmas hacía abajo encima de tus piernas, si estás en una silla.
Puedes ir probando las posturas que más te convienen…
Cuando lo hayas hecho y te sientas bien en esa posición, con la espalda recta y el cuello también estirazado, mira con los ojos algo entornados hacia abajo y respira profundamente una vez.
Relaja todo tu cuerpo y cualquier zona que sientas que tengas tensión.
Céntrate en tu respiración. Respira por tu nariz. Toma aire en tiempo de cinco segundos y suéltalo lentamente, hasta que sientas que ya no queda aire dentro de ti.
Realiza esa actividad unos instantes, mientras tus pensamientos van pasando sin intentar retenerlos o cambiarlos. Tan solo eres un observador.
Estando en esa situación, puedes repetir una frase, mantra u oración que te guste o abrir los ojos y centrarte en la llama de la vela.
Recuerda: No te esfuerces por hacer lo correcto. Tan solo disfruta de las sensaciones del momento.
Poco a poco, podrás ir introduciendo algunas visualizaciones y añadiendo meditaciones que te motiven.
La meditación te ayudará a estar más tranquilo.
Disfrútala.
  

miércoles, 24 de octubre de 2012

Activa tu memoria




Con el paso de los años parece que nuestra capacidad de recordar o de adquirir nuevos conocimientos, va disminuyendo.
Nos acomodamos en la creencia de que ya estamos mayores para un nuevo aprendizaje y dejamos de utilizar nuestra memoria.
Es cierto que hay parte de biológico en esas afirmaciones, pero también es cierto que esa disminución de la capacidad se puede mejorar si nos mantenemos activos mentalmente.
Por lo tanto, ¿qué podemos hacer para que nuestra capacidad de aprendizaje y nuestra memoria no se debiliten?
Algunas de las actividades que puedes realizar son:
·       Dedica parte de tu tiempo en el día, para leer.

La lectura es un buen medio para mantener nuestra mente activa y consciente.
Con el paso de los años, algunas personas que no están acostumbradas a leer, lo van dejando de lado. Optan por actividades más pasivas, como ver la televisión.
No se trata de dejar los hábitos que más nos divierten,  sino de incorporar a éstos, poco a poco, otros hábitos que estimulen nuestra mente, como lo hace la lectura.

·        Realiza operaciones matemáticas sencillas, crucigramas o sudokus.  

Hace un tiempo están de moda los juegos para estimular la actividad mental. Nos refuerzan cada día para que vayamos mejorando con las repeticiones del aprendizaje.
Crea tú mismo tus propios reforzadores a la hora de hacer esas actividades. Cada vez que realices la conducta (por ejemplo, cada vez que hagas un sudoku), proponte nuevos retos que superar para la próxima vez (como subir el nivel de dificultad de los sudokus). 

·       Escribe.

Una buena forma de movilizar tu mente es inventarte una historia. Comienza con un escenario sencillo, un personaje en una montaña, por ejemplo y poco a poco (cada día), añade a esa escena otros elementos e interacciones con otros personajes. Estimularás tu imaginación y te aseguro que también te divertirás.

·       Ten conversaciones.

Hablar con otra persona u otras personas, de un tema concreto, nos motiva para pensar, razonar y poner en orden nuestra capacidad para expresar lo que queremos decir. Utilizar las palabras adecuadas o defender nuestro punto de vista, harán que nuestra mente se active.

·       Sal a andar.

La actividad física es igual de importante que la mental.
Cuando caminamos, muchos estímulos de diferentes tipos (visuales, auditivos, sensoriales…), entran en nosotros, y también activan nuestro cerebro.
El hecho de movernos también ayuda a que nuestra mente no se quede estática.
 
Tengas la edad que tengas, si percibes que tu capacidad de aprendizaje o tu memoria, “ya no son lo que eran”, aplica estas acciones cada día. Diviértete con ellas. No te las tomes como una obligación o un suplicio. Encuentra aquellas actividades que más te gusten y hazlas.

Activa tu memoria.


miércoles, 22 de febrero de 2012

Vive sin miedos

¿Por qué tener miedo a la oscuridad?
Asemejamos lo oscuro con algo negativo.
Nuestros sentidos en la noche o en sitios oscuros, parecen que se activan y creemos ser más conscientes de todo lo que nos rodea.
Desde niños, la oscuridad nos da miedo… Ya sea, estando en nuestra propia habitación en plena noche, o un garaje lleno de coches.
Con el paso de los años, acogemos otros miedos relacionados con los miedos de la infancia. Miedo a los sitios cerrados, a estar encerrado en un ascensor, a los espacios abiertos…
Y vamos acumulando miedos y más miedos, que sin quererlo, vamos pasando a nuestros hijos e hijas, que aún siendo pequeños, tienen miedo a la noche o a la falta de luz.
Los temores no nos dejan avanzar. Nos paralizan y nos hacen en ocasiones enfermar. Y sin embargo, continuamos con esos miedos, evitando las situaciones que creemos que nos los provocan:
- Si no cojo el ascensor, todo irá bien…
- Si no  me monto en el autobús, no me ocurrirá nada…
Somos seres humanos y tener miedo, forma parte de nosotros. Pero… cuando el miedo ya no te deja vivir tranquilo y es desproporcionado a las circunstancias que vives… ya no lo necesitas.
Nuestros antepasados tenían miedo a los animales feroces y a la noche, puesto que en ello les iba la vida… pero ¿y nosotros?
¿Hay miedos que realmente nos protegen de adversidades, o por el contrario nos paralizan y nos hacen ser personas infelices?
Piensa…
¿Son tus miedos irracionales? ¿Dejas de hacer actividades determinadas, por esos miedos?
Reacciona. Comienza desde el principio.
Analiza aquella situación que te da miedo  o recuerda como superaste el miedo que tenías a la oscuridad cuando eras niño.
¿Tal vez te diste cuenta de que nada malo pasaba en tu habitación, si las luces permanecían apagadas? ¿Comprobaste que las formas y figuras que veías en tu cuarto, no eran reales? ¿Cómo supiste que aquel monstruo, no era tal?
Reflexiona en tus miedos.
Sé consciente de ellos y de su poca o nula racionalidad.
Ya no los necesitas.
Vive sin miedos.

miércoles, 8 de febrero de 2012

Tu realidad


Cada uno percibimos la realidad de modo diferente.

Dos personas viendo por ejemplo, un mismo paisaje, no ven lo mismo.

Nuestro cerebro se encarga de procesar la información que llega a nuestros ojos y la interpreta en función de nuestra propia experiencia.

Tú creas tu propia realidad. Al igual que hacen los que te rodean.

Vivimos envueltos en miles de realidades distintas.

Por eso, cuando alguien observa un acontecimiento o experimenta lo que parece el mismo hecho, hay varios puntos de vista y diferentes sensaciones.

¿Qué figuras ves en las nubes? Seguro que te ha pasado más de una vez, que tú ves una cosa y tu amigo 
ve otra totalmente diferente, aunque estáis mirando lo mismo…

En ocasiones observo gente defendiendo su punto de vista y su realidad, sin descanso. Desean que los demás entiendan que lo que dicen ellos y lo que ven, es lo correcto, lo real… sin darse cuenta de que hay miles de maneras de interpretar un mismo acontecimiento.

Para llegar a comprender a esa persona que lucha por convencer a los demás, podemos aceptar que su punto de vista es real… para él. Ser empático con ella, ponernos en su lugar, sin juzgarlo e intentado ver la realidad que él nos presenta. Los distintos puntos de vista enriquecen y nos hacen aprender.

¿Por qué quedarnos con una sola realidad si vivimos en millones de ellas?

¿Por qué creer que lo que piensas y sientes solo tú, es lo real?

Abre los ojos, escucha, comparte…

Sigue creando tu realidad.





miércoles, 1 de febrero de 2012

Mente clara




Hola.

¿Estás ahí? ¿Sigues despierta?

¿Te das cuenta de lo especial que es todo? ¿La magia que te rodea?

No eres solo un cuerpo físico. Eres algo más. Y tú lo sabes.

No pasa nada si hay días en los que te cuesta estar consciente.

Recuerda que no somos perfectos. Por eso estamos vivos.

Todos pasamos por épocas en las que no nos enteramos de nada. Si siquiera del ladrido del perro del barrio, ni del canto de los pájaros…

Es así. No tenemos que esforzarnos. Todo fluye y ocurre en el momento adecuado para ti.

Puede que aún no lo entiendas o no lo sepas, pero tus circunstancias te ayudarán a aprender para el futuro.

Todo lo que te está pasando tiene forma en tu mente. Nada se queda sin clasificar por nuestra razón. O eso pensamos…

Pero hay una parte de tu mente que no está. No aparece por ningún lado. Solo la ves en pequeños momentos, cuando meditas o te concentras en algo que te gusta hacer…

¿No es estupenda la sensación?

Puedes seguir despierto si lo deseas.

Cuanto tiempo quieras.

Disfruta de cada instante como si fuera el último. No tengas miedo de lo que no ha venido y sonríe con ganas cada día.

No estamos vivos para ser infelices.

Te mereces ser feliz.

Mereces todo lo bueno que te pase.

Eres una persona maravillosa.

Sonríe. 



miércoles, 25 de enero de 2012

Paz en la mente


Deja de pensar. Es el momento adecuado para que despiertes.
Eres más que tu mente. Eres lo que no oyes. Eres lo que no ves.
Eres una superviviente. Comprende eso.
Todo está ocurriendo justo en el momento idóneo.


Separa tu mente de ti mismo y te encontrarás.
Tendrás esa paz mental que buscas.




Es en el ahora cuando los relojes se paran y cuando se escucha claramente el sonido de los segundos.


Con cada paso que das, te acercas un poco más al momento de tu muerte. Recuérdalo sin miedo y sin ansiedad.


La vida está aquí. En este instante. Esperando a que tu mente deje de hablar para poder ser feliz.


Comprende que el tiempo no existe. Eres lo que deseas ser en cada minuto. Ni más ni menos.


Abandona tu mente y respira tranquila.


Sonríe.


Nada te molesta. Todo carece de importancia.


Eres un ser especial y lleno de energía.


Recuérdalo… que no se te olvide…


Disfruta del presente.







miércoles, 26 de octubre de 2011

Dejar de Fumar

HAZ CLIC EN LA IMAGEN
Conozco a personas cercanas, que han dejado de fumar. Unos han continuado sin el mal hábito, pero otros, han vuelto a tenerlo… Y la mayoría convencidos de ello (sin desear volver a dejarlo).

Imagino que muchos de nosotros, conocemos allegados o conocidos que fuman (o eres tú, la que está leyendo esto, la persona que fuma). Y tal vez, algunos conozcamos o hayamos conocido a familiares o amigos, con algún problema de salud, a causa del tabaco.

Desde pequeños vemos a los adultos fumar. Muchas veces respiramos ese tabaco, ya que es uno de nuestros padres, tíos o abuelos, los que fuman. Y muchos lo ven como algo normal. Ni siquiera se plantean que están echando ese humo nocivo a sus pequeños.

Lo curioso, es que después son esos mismos adultos, los que no quieren que sus hijos adolescentes fumen. 

Y sí… fuman. Muchos porque es lo que han visto desde siempre, otros porque piensan que podrán relacionarse mejor si lo hacen… y otros, simplemente, porque sus amigos fuman. Y el círculo se cierra 
(cuando crecen siguen fumando, cuando tienen hijos siguen fumando y éstos posiblemente terminen fumando).

No quiero decir que haya solo un factor que influya en el porqué la gente fuma. Por supuesto que no. Como cualquier hábito, está influenciado por múltiples factores (entre ellos, la falta de habilidades de afrontamiento de situaciones de estrés), pero la socialización que vamos adquiriendo, es muy importante en este aspecto.

Muchos de los que fuman, no miran por su salud, pero tampoco por la salud de los que están cerca de ellos.

Por experiencia, sé que unas palabras no convencen a las personas fumadoras, cuando se trata de dejar el hábito. Generalmente lo hacen cuando ellas o uno de sus familiares, se ponen enfermos a causa del tabaco.

Otros sin necesidad de llegar a extremos, sí tienen la fuerza de voluntad y el deseo de dejarlo. Y lo consiguen, puesto que tienen una gran motivación para ello. Este es uno de los aspectos claves, para dejar de fumar (dejan de auto convencerse de que no pueden o de que les gusta fumar, se hacen responsables de 
sus acciones y actúan en consecuencia). 



Inténtalo. Tú también puedes dejar de fumar.


Tú también puedes volver a sentirte más sano.


Créelo.


Cree en ti. Y actúa.



miércoles, 5 de octubre de 2011

Cortar Los Pensamientos


Todos tenemos pensamientos. Nuestra mente no para en todo el día. Aunque estemos descansando, viendo la televisión o haciendo alguna tarea diaria como cocinar, nuestros pensamientos están ahí.

Aunque no seamos conscientes de ellos, tenemos ciertos pensamientos que se han convertido en un hábito para nosotros. Nos convertimos en robots con el piloto automático encendido.

Y si no estamos atentos, por mucho que deseemos que algunos pensamientos insanos, desaparezcan de nuestra mente, seguirán ahí y cada día se harán más grandes.

Te propongo que te hagas consciente de tus pensamientos insanos y que los cortes.

Cuándo cada día hagas de comer, cada vez que cortes por ejemplo los champiñones o la cebolla, recuerda que estás cortando pensamientos incómodos y negativos. Tal vez en esos momentos no los tienes, pero no importa. De lo que se trata, es que te centres en lo que estás haciendo y seas consciente de esos pensamientos que te debilitan. Repite una afirmación positiva como ésta:

Estoy cortando los pensamientos que no me benefician. Soy una persona maravillosa. Yo puedo”.

No se te olvide pensar o decir al final de la frase, algo positivo o que te motive (“Todo está bien”, “La vida es estupenda”, “Me quiero”).

Una vez que ya eres consciente de los pensamientos que deseas cambiar, entonces da el siguiente paso.

Cuando estés en alguna situación determinada, ya sea en tu casa, en el trabajo o en la calle, y te venga un pensamiento negativo, recuerda esos momentos cuando hacías la comida (seguramente los recordaras sin esfuerzo).  Repite solo la frase positiva y motivadora que te dijiste entones (“Todo está bien”) y respira profundamente una vez. Relaja tu cuerpo y sonríe.

¡Vive el momento! ¡Sé feliz!




martes, 30 de agosto de 2011

Experiencia


No creas nada de lo que no experimentes.

Un científico en el laboratorio, realiza investigaciones para llegar a una conclusión, siempre avalada por la experiencia. Su pensamiento es crítico y vacío de sus propias ideas. En realidad no las necesita. Los resultados de los experimentos, dirán lo que quiere saber. Tal vez refuten sus ideas o las expectativas que tenía, o tal vez no.

Tú, al igual que ese científico, puedes ser un investigador de los acontecimientos de tu vida y de los pensamientos que te mueven.

Quizás no te hayas parado a pensar, si realmente lo que crees o piensas está avalado por tu experiencia. 

Es posible que muchos de tus pensamientos estén instalados en tu mente, como un hábito (“Es lo que hay que pensar”, “Siempre he hecho esto, tengo que seguir haciéndolo”). Y es probable que muchos de esos pensamientos habituales, no los necesites.

Cuando alguien te diga que conoce un método mágico para ser más feliz, por ejemplo, no lo creas sin más.

En primer lugar, observa la experiencia de esa persona (si realmente lo aplica a su vida y es alguien feliz o solo se queda en palabras).

En segundo lugar, escribe en un papel diversas hipótesis de porqué esa persona es o no feliz (realiza afirmaciones positivas cada día, utiliza su método en cualquier situación, hace cosas que le gusta…).

En tercer lugar experimenta por ti misma esas hipótesis durante un tiempo determinado (haz tú las afirmaciones positivas, haz todos los días algo que te gusta mucho…).

Una vez que has realizado todo lo anterior, podrás descartar las hipótesis que no han funcionado en ti. Te quedarás únicamente con las que has experimentado y has obtenido resultados positivos. Entonces 
podrás seguir practicando esas teorías todos los días y podrás saber si son o no leyes que se adaptan a tus pensamientos y a tu forma de vivir.

Que no te cuenten las cosas. Vívelas.