miércoles, 10 de octubre de 2012

Cómo vivir mejor


Casi nadie tiene un manual de vida.

Desde pequeños, no nos enseñan a vivir y a disfrutar de cada instante, sino que nos bombardean con aprendizajes que muchas veces, no son significativos para nosotros.

Vamos avanzando en nuestra vida, sin que la sociedad competitiva y poco sociable que predomina actualmente, nos impulse realmente a vivir.

Ya casi no tenemos tiempo de jugar o de relajarnos. Los "deberías" y los "tienes que" de nuestra niñez los interiorizamos, y se convierten en "debo" o "tengo que". Esto hace que nosotros mismos limitemos nuestra forma de actuar, y nos genera estados de ansiedad y de desánimo, lo que no contribuye a que vivamos mejor, sino a todo lo contrario.

Entonces... ¿Qué podemos hacer para encontrarnos cada día mejor y mejor?

Algunos ejemplos son los siguientes:

- No tener expectativas elevadas de lo que te deparará el futuro.

Lo que uno espera, tiene que ser acorde a nuestras capacidades. Sin son más altas las expectativas o lo esperado, y no conseguimos nuestros objetivos, producirá en nosotros un estado de frustración, contrario al sentimiento deseado de querer sentirnos bien.

Este punto está relacionado con el siguiente:

- Aprender a conocerse a uno mismo. Tanto mental, como físicamente, como en otras facetas importantes para nosotros.

Nuestro cuerpo es lo que somos en nuestra mente. Si nuestro estado mental es de calma y felicidad, nuestro cuerpo enfermará menos o incluso no enfermará. Y al contrario, si conseguimos mantener un estado óptimo de salud, a través de la alimentación o del ejercicio físico, nuestra mente estará más tranquila y se adaptará mejor al entorno.

Si sabemos lo que nos conviene y lo que no, podremos hallar el ansiado equilibrio mental que necesitamos para ser felices.

- Trabajar en lo que te gusta y te motiva o hacer que lo que realizas te llene.

Muchos no tenemos un trabajo y otros no tienen un trabajo que hayan elegido. Su actitud ante la vida, suele ser de desánimo y pereza. La tristeza y la falta de impulso, pueden aparecer en nosotros para quedarse, al no ser que hallemos mecanismos de afrontamiento ante esas circunstancias en principio adversas.

Adaptarnos a lo que vivimos, pero disfrutando de cada actividad como un nuevo reto, no ayudará a estar mejor.

- Apoyarte en los demás y en ti mismo.

Haz de ti mismo tu propio bastón. Sé tu propio terapeuta y realiza actividades que te hagan sentir mejor. Escribir como terapia, puede ser una de las acciones a tomar.

Recurre también a tus apoyos más cercanos. Pide lo que necesitas. Expresa tus emociones y pensamientos. Sal de la guarida protectora que te has creado en torno tuyo. Fuera hay mucho por lo que vivir.

- Y por último, cumplir deseos de la niñez.

Cuando era niña, y me preguntaban que quería ser de mayor, casi siempre respondía que escritora.

Desde que recuerdo, esa palabra me hacía ser feliz y me emocionaba.

Hoy, sigue haciéndolo.

Busca entre tus recuerdos y encuentra aquello que te despertaba emociones positivas en tu infancia, y dirígete a ese deseo, de modo constante y con paciencia.

La felicidad está a la vuelta de la esquina.

¿La ves?

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