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miércoles, 1 de abril de 2015

Todos tenemos algo especial

El impulso de seguir adelante...
Vive. Es ahora cuando puedes reír, sonreír, cantar, bailar, soñar…
Mañana solo existe en tu mente.
Vive sin ataduras, sin miedos. No los necesitas.
Es ahora cuando todo fluye. Cuando no hay obstáculos ni sombras que te aten.
Recuerda cada mañana lo que vales.
Vales mucho.
Eres alguien especial. Eres único y sin embargo muy parecido a otros.
Vive.
Vive ahora. Es el momento de ser feliz y de hacer feliz a los demás.
Sonríe, ofrece risas y buenos momentos.
Deja de lado los lloros, las peleas y las discusiones.
Nada de eso tiene sentido aquí.
Ahora no hay oscuridad. Solo luz.
Vive.
Sigue respirando cada mañana.
Eres una persona muy especial.
Todos tenemos esa chispa que nos mueve, esa parte de ti que necesitamos.
Esta semana te animo a que seas tu propio entrenador personal o como lo llamamos ahora… tu propio coach.
Vigila tu estado de ánimo. Habla contigo mismo cada día.
Cuando puedas estar sola, háblate en voz alta.
Ve al baño si no tienes ningún momento para ti, pero intenta que así sea.
Cuando localices un bajo estado de ánimo, cuando sientas que has claudicado, que ya no puedes más, anímate.
Expresa en voz alta: “Soy alguien especial. Yo puedo. Sé que puedo. Voy a seguir hacia adelante. Es lo que yo deseo y así será”.
Cuando notes que estás triste, enfadado, abandonado… háblate.
Sé tu propio entrenador y plantéate la meta de seguir animado.
Todos tenemos algo especial.
Tú también.

miércoles, 31 de octubre de 2012

Hazte un Blog



Hace años que escribo en el blog. Cada semana me planteo un tema para plasmarlo aquí y con ello, me obligo a reflexionar.

Sentarse delante de una página en blanco con una idea, es un ejercicio que os recomiendo.

Para crear un blog no es necesario conocer los entresijos de la informática y de internet. Cada vez es más sencillo y más intuitivo comenzar a escribir en una página web.

Todos somos creativos y creativas. Tenemos una capacidad increíble para imaginar y crear historias. Tú también.

Nos despertamos todos los días con nuestra mente ya activa, y con ella, nos movemos casi por inercia a lo largo de la mañana.

Sentarnos un rato a la semana, y observar nuestra mente, nos ayuda a ver las cosas mucho más claras y a conocernos un poco más a nosotros mismos.

Parar esa actividad que nos invade no parece una tarea sencilla, pero se puede conseguir.

Para ello te animo a hacer un blog y a que reflexiones una vez a la semana, acerca de tu mundo interior y de tus experiencias vividas. Aunque no te guste escribir o aunque pienses que no estás capacitado para hacerlo, me gustaría que lo hicieras.

Pero con algunos requisitos. Todo lo que relates en esa página, será en tono positivo y constructivo. Comienza poniéndole al blog un titulo positivo, como: “Me gusta mi vida”, “Te cuento mis motivaciones”, “Soy una persona maravillosa”.

De todas las experiencias adquirimos aprendizajes tanto positivos como negativos, aunque nos solemos quedar con los más nocivos para nuestra salud física y mental.

Por eso, cuando escribas te centrarás en los aspectos enriquecedores de tu experiencia.

En el caso del blog, no tienes que imaginar que otra persona lo leerá. Aunque no pongas tus datos reales y no le des publicidad a tu página, es muy probable que alguna persona te lea y tal vez comente tus entradas, así que cuando te sientes a escribir cada semana, no solo lo hagas para ti mismo, sino para los demás.

Recuerda: el requisito más importante, es que escribas de modo positivo y favorable, fomentando lo que te motiva, te gusta o sientes.

Por ejemplo, una forma de contar que estuviste mucho tiempo esperando en alguna tienda y que eso no te permitió hacer otra tarea importante para ti, y te puso furiosa, podría ser:

“Hoy ha sido un día curioso. He estado casi una hora de pie, hasta que ha llegado mi turno en la cola del banco. He estado observando a las personas que me rodeaban y he comprendido que muchos estaban en mi situación y que también tenían mucha prisa. Los rasgos del niño pequeño que acompañaba a su madre, me han tenido entretenida durante un buen rato y la lluvia que podía ver a través de los cristales, me ha hecho sentirme segura y protegida dentro de aquel lugar. Cuando he llegado al cajero, me ha recibido con una gran sonrisa. Eso me ha gustado. Le he dado las gracias y le he dicho mi descontento por estar tanto rato de pie. Lo ha comprendido y me ha atendido sin prisas”.

También puedes escribir historias inventadas, de fantasía o realidad, fomentando los aspectos más positivos del relato y de los personajes.

O puedes hacer un dibujo lleno de color y ponerle un título sonoro.

Incluso grabar alguna escena en un bosque que te relaje y que te tranquilice y ponerla en el blog.

Y si te animas, grábate y cuenta tus historias positivas delante de la cámara.

Todos esos medios te ayudarán a pararte y a disfrutar de ti misma y de tu mente prodigiosa.

Así que: ¡Hazte un blog!

 

miércoles, 10 de octubre de 2012

Cómo vivir mejor


Casi nadie tiene un manual de vida.

Desde pequeños, no nos enseñan a vivir y a disfrutar de cada instante, sino que nos bombardean con aprendizajes que muchas veces, no son significativos para nosotros.

Vamos avanzando en nuestra vida, sin que la sociedad competitiva y poco sociable que predomina actualmente, nos impulse realmente a vivir.

Ya casi no tenemos tiempo de jugar o de relajarnos. Los "deberías" y los "tienes que" de nuestra niñez los interiorizamos, y se convierten en "debo" o "tengo que". Esto hace que nosotros mismos limitemos nuestra forma de actuar, y nos genera estados de ansiedad y de desánimo, lo que no contribuye a que vivamos mejor, sino a todo lo contrario.

Entonces... ¿Qué podemos hacer para encontrarnos cada día mejor y mejor?

Algunos ejemplos son los siguientes:

- No tener expectativas elevadas de lo que te deparará el futuro.

Lo que uno espera, tiene que ser acorde a nuestras capacidades. Sin son más altas las expectativas o lo esperado, y no conseguimos nuestros objetivos, producirá en nosotros un estado de frustración, contrario al sentimiento deseado de querer sentirnos bien.

Este punto está relacionado con el siguiente:

- Aprender a conocerse a uno mismo. Tanto mental, como físicamente, como en otras facetas importantes para nosotros.

Nuestro cuerpo es lo que somos en nuestra mente. Si nuestro estado mental es de calma y felicidad, nuestro cuerpo enfermará menos o incluso no enfermará. Y al contrario, si conseguimos mantener un estado óptimo de salud, a través de la alimentación o del ejercicio físico, nuestra mente estará más tranquila y se adaptará mejor al entorno.

Si sabemos lo que nos conviene y lo que no, podremos hallar el ansiado equilibrio mental que necesitamos para ser felices.

- Trabajar en lo que te gusta y te motiva o hacer que lo que realizas te llene.

Muchos no tenemos un trabajo y otros no tienen un trabajo que hayan elegido. Su actitud ante la vida, suele ser de desánimo y pereza. La tristeza y la falta de impulso, pueden aparecer en nosotros para quedarse, al no ser que hallemos mecanismos de afrontamiento ante esas circunstancias en principio adversas.

Adaptarnos a lo que vivimos, pero disfrutando de cada actividad como un nuevo reto, no ayudará a estar mejor.

- Apoyarte en los demás y en ti mismo.

Haz de ti mismo tu propio bastón. Sé tu propio terapeuta y realiza actividades que te hagan sentir mejor. Escribir como terapia, puede ser una de las acciones a tomar.

Recurre también a tus apoyos más cercanos. Pide lo que necesitas. Expresa tus emociones y pensamientos. Sal de la guarida protectora que te has creado en torno tuyo. Fuera hay mucho por lo que vivir.

- Y por último, cumplir deseos de la niñez.

Cuando era niña, y me preguntaban que quería ser de mayor, casi siempre respondía que escritora.

Desde que recuerdo, esa palabra me hacía ser feliz y me emocionaba.

Hoy, sigue haciéndolo.

Busca entre tus recuerdos y encuentra aquello que te despertaba emociones positivas en tu infancia, y dirígete a ese deseo, de modo constante y con paciencia.

La felicidad está a la vuelta de la esquina.

¿La ves?

jueves, 22 de octubre de 2009

Escribir Como Terapia

Cuando tenía ocho años, comencé a escribir un pequeño diario que me regalaron.
No escribí mucho tiempo en él, y escribía cosas como: “hoy me he levantado, he ido al colegio y luego he vuelto”.

Después tuve otro diario cuando cumplí los trece.
Entonces ya no sólo contaba lo que había hecho en el día, sino como me sentía y lo que me gustaba o no.

Luego, he continuado escribiendo, pero esta vez, en libretas.
No escribía todos los días y muchas veces solo expresaba mis ideas.

Escribir es una excelente forma de ayudarte a ti mismo o a ti misma.

Llevar un diario (aunque no sea realmente diario), es una buena manera de conocernos, y de “curar” aquellas cosas que nos negamos o de la que hasta el momento en que nos pusimos a escribir, no éramos conscientes de ellas.

Por eso, te ánimo a que cojas una libreta, y comiences a escribir tu día.

Describe lo que has hecho, como te has sentido ante determinadas situaciones, lo que te espera al día siguiente, y sobre todo, escribe que deseo quieres que se te cumpla para los próximos días. Termina siempre con una frase positiva o que te motive, como por ejemplo: TODO VA A SALIR BIEN.

No es importante si escribes todos los días o sólo lo haces cuando de verdad te apetece.
Lo importante, es que lo que escribas te sirva de utilidad, ya sea para afrontar un nuevo trabajo, para levantarte con mejor humor o para creer que la vida es maravillosa.
Tan solo: ¡Escribe!