Mostrando entradas con la etiqueta Afrontar los problemas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Afrontar los problemas. Mostrar todas las entradas

miércoles, 2 de octubre de 2013

Afrontar la realidad

Cuando hablamos de afrontamiento de una determinada situación, no tiene porque significar que la aceptemos sin más, quedándonos quietos en un rincón.
El afrontar algo, requiere de nuestra motivación y de nuestra actividad.
Cuando tomamos decisiones, nos volvemos activos ante las circunstancias que vivimos.
Y podemos tomar decisiones en todo momento de nuestra vida. Aunque muchas veces pensemos que no hace falta, que ya decidirán otros…
Ante las adversidades, los recortes y las sensaciones de desasosiego que podemos sentir, tenemos dos opciones:

- O afrontar la realidad, realizando acciones para adaptarnos a ellas o para defender nuestros derechos, (lo que incluye un cambio activo de nuestra manera de pensar)
- O, quedarnos inmóviles, sin tomar decisión alguna y con el sentimiento de pena instalado en nuestro interior.
El afrontamiento activo, frente al pasivo, tiene muchas ventajas tanto para nosotros, como para las personas con las que convivimos.
Adormecerse, tener miedo, sentirnos indefensos ante la situación social o personal que estemos viviendo, no hará que estemos cada día mejor y mejor.
Al contrario, rumiar o quejarnos todos los días, de lo mal que está todo, creer que nada tiene solución, en vez de elevarnos el ánimo y las ganas de actuar, harán que nos sintamos poco a  poco más y más apagados.
La toma de decisiones, los pensamientos y las acciones positivas, nos ayudarán a creer en nosotros y en nuestras capacidades. Así, nuestra autoestima y estado de ánimo, serán cada vez más elevados.
Afrontar la realidad que vivimos, para sentirnos cada día mejor y sanos, requiere por lo tanto, de nuestra motivación activa y consciente.
Aceptar las situaciones, pero con la capacidad de actuar sobre ellas y modificar nuestra manera de pensar y de sentir, nos hará un poco más libres, a pesar de las circunstancias externas que no nos benefician a muchos.
Hay muchos caminos para andar.
Sé activo.
¡Elige el tuyo!


miércoles, 10 de octubre de 2012

Cómo vivir mejor


Casi nadie tiene un manual de vida.

Desde pequeños, no nos enseñan a vivir y a disfrutar de cada instante, sino que nos bombardean con aprendizajes que muchas veces, no son significativos para nosotros.

Vamos avanzando en nuestra vida, sin que la sociedad competitiva y poco sociable que predomina actualmente, nos impulse realmente a vivir.

Ya casi no tenemos tiempo de jugar o de relajarnos. Los "deberías" y los "tienes que" de nuestra niñez los interiorizamos, y se convierten en "debo" o "tengo que". Esto hace que nosotros mismos limitemos nuestra forma de actuar, y nos genera estados de ansiedad y de desánimo, lo que no contribuye a que vivamos mejor, sino a todo lo contrario.

Entonces... ¿Qué podemos hacer para encontrarnos cada día mejor y mejor?

Algunos ejemplos son los siguientes:

- No tener expectativas elevadas de lo que te deparará el futuro.

Lo que uno espera, tiene que ser acorde a nuestras capacidades. Sin son más altas las expectativas o lo esperado, y no conseguimos nuestros objetivos, producirá en nosotros un estado de frustración, contrario al sentimiento deseado de querer sentirnos bien.

Este punto está relacionado con el siguiente:

- Aprender a conocerse a uno mismo. Tanto mental, como físicamente, como en otras facetas importantes para nosotros.

Nuestro cuerpo es lo que somos en nuestra mente. Si nuestro estado mental es de calma y felicidad, nuestro cuerpo enfermará menos o incluso no enfermará. Y al contrario, si conseguimos mantener un estado óptimo de salud, a través de la alimentación o del ejercicio físico, nuestra mente estará más tranquila y se adaptará mejor al entorno.

Si sabemos lo que nos conviene y lo que no, podremos hallar el ansiado equilibrio mental que necesitamos para ser felices.

- Trabajar en lo que te gusta y te motiva o hacer que lo que realizas te llene.

Muchos no tenemos un trabajo y otros no tienen un trabajo que hayan elegido. Su actitud ante la vida, suele ser de desánimo y pereza. La tristeza y la falta de impulso, pueden aparecer en nosotros para quedarse, al no ser que hallemos mecanismos de afrontamiento ante esas circunstancias en principio adversas.

Adaptarnos a lo que vivimos, pero disfrutando de cada actividad como un nuevo reto, no ayudará a estar mejor.

- Apoyarte en los demás y en ti mismo.

Haz de ti mismo tu propio bastón. Sé tu propio terapeuta y realiza actividades que te hagan sentir mejor. Escribir como terapia, puede ser una de las acciones a tomar.

Recurre también a tus apoyos más cercanos. Pide lo que necesitas. Expresa tus emociones y pensamientos. Sal de la guarida protectora que te has creado en torno tuyo. Fuera hay mucho por lo que vivir.

- Y por último, cumplir deseos de la niñez.

Cuando era niña, y me preguntaban que quería ser de mayor, casi siempre respondía que escritora.

Desde que recuerdo, esa palabra me hacía ser feliz y me emocionaba.

Hoy, sigue haciéndolo.

Busca entre tus recuerdos y encuentra aquello que te despertaba emociones positivas en tu infancia, y dirígete a ese deseo, de modo constante y con paciencia.

La felicidad está a la vuelta de la esquina.

¿La ves?

viernes, 12 de junio de 2009

Afrontar los “problemas”


El otro día tuve un incidente, y perdí todas las entradas que había escrito desde noviembre del año pasado.



Gracias a esto, pude observar cuanto apego le tenía a un sitio virtual (y efímero también). Aunque creo que “reaccioné” bien.

Los 5 primeros minutos, estuve sin creérmelo. Pero pronto comencé a pensar como recuperar las entradas y sus comentarios.
Hice búsquedas por Internet y descubrí, que las entradas estaban en la caché de Google, pero que los comentarios no se podían recuperar. En ese momento, me dí cuenta de que lo que más me podía “apenar”, no eran las entradas, sino los comentarios que muchas de vosotras y muchos de vosotros me habéis ido dejando.


Entonces, me puse manos a la obra para “recuperar” lo único “recuperable”: los escritos. Y lo hice en un par de horas. Después de ese tiempo, el blog se parecía al que había desaparecido.
- Todo ocurre por un motivo – me dije – las entradas del blog siguen ahí, y aunque los comentarios no los pueda leer, recuerdo cada uno de ellos… (aunque algunos sí que están en la caché de Google).



Sí nos aferramos a una cosa (o persona), y la perdemos, no somos capaces de reaccionar. Nuestra mente se queda estancada, triste y negativa:


- ¿Por qué a mí?.. Siempre me pasa todo lo malo… No es justo…. Ahora que todo iba tan bien…


Y estos pensamientos negativos, se convierten en un círculo vicioso y en un hábito poco saludable para nuestra vida, ya que estos pensamientos traen otros pensamientos aún más negativos, y estos terminan por traer más y más “problemas”. Y se vuelven a repetir aquellas frases:


- ¿Por qué a mí?.. Siempre me pasa todo lo malo… No es justo…. Ahora que todo iba tan bien…


Y todo vuelve a empezar…


Podemos afrontar los “problemas” que nos ocurren, sí sabemos como hacerlo…
Lo fundamental es darnos cuenta de que el “problema” no es lo que nos está pasando, sino lo que nos decimos a nosotros mismos. El problema es pensar que tenemos un problema (que siempre se tiene un problema…).

Podemos cambiar nuestra mente. Los pensamientos que nos decimos dejan en nosotros una huella, que cada vez se hace más profunda. Si los pensamientos son negativos, la huella se acaba transformando en un profundo pozo, del que nos cuesta trabajo salir. Pero del cual, sí se puede salir:


Cambiando nuestros hábitos… cambiando los pensamientos negativos por unos positivos… dándonos cuenta de que esos “problemas” que tenemos, tienen solución. Siendo responsables de nuestros propios pensamientos.


"Si una cosa tiene solución, ¡para qué preocuparse!, y si no tiene ya solución, ¡para qué preocuparse!"