miércoles, 12 de agosto de 2015

La felicidad te persigue

Cierra los ojos y respira profundamente tres veces.
Imagina que estás en un prado verde.
Te rodean miles de flores de diferentes colores.
Estás descalza y tu cuerpo se siente liviano.
Eres una persona feliz.
Notas los latidos de tu corazón, fluyendo libremente y sin esfuerzo.
Todo está en armonía.
Respira profundamente una vez.
Observa a lo lejos.
Al final de la llanura hay un árbol mecido por el viento.
Es completamente verde y de sus ramas salen cientos de pequeños troncos de colores.
Te quedas absorto mirando los miles de colores que hay a tu alrededor.
Quisieras formar parte de ese sitio.
Tu respiración se hace cada vez más lenta y tu cuerpo está cada vez más y más relajado.
Disfrutas del momento sin pensar en nada.
El colorido espectro que hay delante de ti te absorbe en una espiral de vida.
Ya no te cuesta respirar ni tampoco estás atado a unas piernas.
Te das cuenta de que puedes elevarte por encima de todo aquello.
Ahora sí que eres parte del paisaje.
No tienes forma y no pesas.
Esos sí, eres de muchos matices.
Una paleta colores que se ha transformado en viento.
Nada te molesta.
Nada te perturba.
Eres tú. Allí arriba.
Volando cerca del árbol al que ahora meces.
Sin miedos y sin dudas, sabes que la vida es ese preciso instante.
La felicidad te persigue.
Respira profundamente una vez.
Abre los ojos.



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