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miércoles, 12 de agosto de 2015

La felicidad te persigue

Cierra los ojos y respira profundamente tres veces.
Imagina que estás en un prado verde.
Te rodean miles de flores de diferentes colores.
Estás descalza y tu cuerpo se siente liviano.
Eres una persona feliz.
Notas los latidos de tu corazón, fluyendo libremente y sin esfuerzo.
Todo está en armonía.
Respira profundamente una vez.
Observa a lo lejos.
Al final de la llanura hay un árbol mecido por el viento.
Es completamente verde y de sus ramas salen cientos de pequeños troncos de colores.
Te quedas absorto mirando los miles de colores que hay a tu alrededor.
Quisieras formar parte de ese sitio.
Tu respiración se hace cada vez más lenta y tu cuerpo está cada vez más y más relajado.
Disfrutas del momento sin pensar en nada.
El colorido espectro que hay delante de ti te absorbe en una espiral de vida.
Ya no te cuesta respirar ni tampoco estás atado a unas piernas.
Te das cuenta de que puedes elevarte por encima de todo aquello.
Ahora sí que eres parte del paisaje.
No tienes forma y no pesas.
Esos sí, eres de muchos matices.
Una paleta colores que se ha transformado en viento.
Nada te molesta.
Nada te perturba.
Eres tú. Allí arriba.
Volando cerca del árbol al que ahora meces.
Sin miedos y sin dudas, sabes que la vida es ese preciso instante.
La felicidad te persigue.
Respira profundamente una vez.
Abre los ojos.



miércoles, 24 de septiembre de 2014

Un día de calma

Cierra los ojos y respira profundamente tres veces.
Relaja cada parte de tu cuerpo que esté tensa.
Recorre cada rincón con tu mente, y cuando descubras ese malestar repite en tu cabeza lo siguiente: “parte del cuerpo que te duele (por ejemplo: espalda), relax, espalda relax”.
Sigue así, acompasando tu respiración con la relajación, como si estuvieras próximo a dormirte.
Cuando hayas llegado a ese estado casi onírico, respira profundamente una vez y siente.

Imagina que te encuentras en una habitación con vistas al mar.
Es un día nublado y fresco.
Apenas hay viento y decides asomarte a la ventana.
El aroma que te llega a tierra mojada te sumerge en el mar que ahora observas.
No hay olas. Solo un manto de agua salada que te relaja cada vez más y más.
Tu mente ha dejado de pensar.
Tu cuerpo ha dejado de sentir.
Solamente estás.
Observas y respiras sin dificultad. Todo lo que te rodea te trae calma, paz y belleza.
El silencio que acompaña al mar sin olas, te recuerda el amor incondicional que más de una vez has sentido.
Este momento es idóneo y especial.
Tu mente entonces se proyecta hacía el mar y te conviertes en el agua de la superficie.
Nada se mueve a tu alrededor. Todo parece hecho a tu medida.
Sientes el frescor del agua. La sensación de calma y felicidad te inundan.
Nada es como aparece. Tú no estás ahí, pero lo estás.
Las expectativas, el qué será y los deseos vagos, se sumergen en el agua.
Con ellos, desaparecen tus miedos y tus remordimientos.
Nada existe y sin embargo todo está.
Eres parte de esa no existencia y das las gracias por ello.
La calma está presente en ti.
Eres un todo.
No hace falta que te esfuerces.
Como si estuvieras tumbada bocarriba en ese mar en calma, tus pensamientos comienzan a tomar forma.
Nada es como aparenta y sin embargo, ahí estás tú, convertido en parte del universo.
Respira profundamente una vez.
Cuando estés preparado abre los ojos.
Hoy va a ser un día estupendo.
Créelo
Así será.

Un día de calma.


jueves, 18 de febrero de 2010

Relajación Con Colores


Los colores nos pueden ayudar a estar mejor.
Visualizarlos, nos lleva a relajarnos de modo más fácil.

Cada color nos da una energía o una relajación distinta.

Los colores que usamos habitualmente (en nuestra ropa, por ejemplo), suelen ser los colores con los que nos sentimos más cómodos.  Y en ocasiones, hay un color en concreto que nos apetece llevar, aunque no sea el que más usamos.

Los colores que nos pueden ayudar a tener más tranquilidad son (aunque siempre en función de cada persona):

El azul, el violeta, el rosa y el verde.

Mientras que los que nos pueden dar más energía y fuerza son:

El amarillo, el naranja y el rojo.

La siguiente relajación es para estar más serenos y tranquilos:

Cierra los ojos.
Respira profundamente tres veces
Imagina como una esfera de luz azul, rodea todo tu cuerpo.
Quédate en esa sensación un rato.
Ahora, imagina como al respirar, esa luz azul, se introduce en tu interior.
Imagina como lentamente vas cayendo más y más en un estado de tranquilidad.
Las tensiones que tenías acumuladas se van disolviendo con esa luz azul, que poco a poco ha ido llegando a todos los rincones de tu cuerpo.
Respira de nuevo profundamente, y manda esa luz azul a aquellas zonas que tengas más resentidas o doloridas.
Observa como ese color azul, se va tornando en esas zonas, en un color azul más fuerte y llamativo, y como poco a poco, ese color se disuelve en el color predominante, hasta que la tensión acumulada, también desaparece.
Quédate en ese estado de tranquilidad durante unos minutos.
Luego respira tres veces, y abre los ojos.

:-)