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miércoles, 16 de enero de 2013

Actitud mental positiva


Haz el siguiente ejercicio:
Ponte de pie cerca de una luz (da igual que sea natural o no), y observa la figura que se forma a tus pies.
Ese reflejo oscuro eres tú, tu sombra, la que te acompaña a todas partes, hagas lo que hagas (y aunque no la veas).
Todos tenemos dos modos de afrontar las situaciones que se nos presentan o de actuar ante los acontecimientos:
Con una actitud mental positiva, clara y sin dobleces.
O con una actitud mental negativa, oscura y llena de recovecos.
Las dos formas de pensar y actuar forman parte de nosotros. Una no quita a la otra y una no puede vivir sin la otra.
Tú eres quien decide prestarle más atención a una actitud o a otra. Eres tú (y no las circunstancias externas u otros factores), la que determina si actuaras en función de una mentalidad más positiva o por el contrario, te dejarás llevar por la negativa.
Las dos requieren un esfuerzo consciente, y las dos consumen energía en nosotros...
Sin embargo, muchas veces pensamos que es más sencillo "dejarse llevar" por las actitudes pasivas, derrotistas y apáticas del lado oscuro, sin darnos cuenta de que en realidad, consumimos los mismos recursos tanto para mantener una actitud mental positiva que negativa (y muchas veces, la negativa consume mucho más).
A través de la práctica, nuestros hábitos más arraigados se pueden modificar, y lo mismo sucede con la forma de afrontar los retos y situaciones que experimentamos:
Cuantas más veces, tengamos una actitud mental positiva, más sencillo será tenerla en un futuro.

Ahora, cierra los ojos y respira profundamente tres veces.
Imagina que estás dentro de una amplia sala vacía.
A la izquierda de la habitación hay varios espejos, que te reflejan tal y como eres.
A la derecha, una potente luz, hace que tu silueta se dibuje en la pared, sin forma definida.
Respira profundamente una vez.
Primero dirígete a la sombra y observa detenidamente sus rasgos, aceptando cada uno de sus salientes.
Sabes que esa sombra eres tú, pero no eres completamente tú.
Ahora sitúate en la parte izquierda y observa tu cuerpo y tu rostro.
Ahora ves los rasgos definidos y claros. A pesar de que es tu reflejo, te reconoces en esa imagen.
Vas al centro de la habitación.
Desde allí puedes ver ambas formas y eres consciente de que tú, tu cuerpo, está justo en el medio de la sala.
Sabes que puedes decidir ir a un lado u a otro.
Tienes capacidad de elección.
De ti depende tu forma de actuar y de enfrentarte a los acontecimientos.
Respira profundamente una vez.
Abre los ojos.

  

martes, 13 de noviembre de 2012

Más Afirmaciones Positivas


Hoy ha estado lloviendo todo el día.

Al mirar por la ventana, he visto como un pequeño pájaro, permanecía encima de las antenas de la azotea.

A pesar de la lluvia, el seguía allí, impasible.

¿Ese pájaro no se mojaba?

Claro que sí. Pero no parecía importarle.


De todas las situaciones se pueden sacar experiencias positivas.

Aunque llueva, aunque te mojes, puedes disfrutar del momento.

Las frases positivas, pueden ayudarte a cambiar tu mente y a modificar tus sensaciones.

Todos podemos crear esas afirmaciones que nos motivan y nos hacen sentir cada día mejor y mejor.

Tan solo, tienes que escribir una frase cada día. Invéntate alguna que te mueva o esté relacionada con tus emociones de ese día:

Si sientes miedo, escribe por ejemplo:

Todo está bien. Confió en mí. Soy una persona fuerte y segura. La vida es maravillosa”.

O si estás nerviosa:

Respiro con tranquilidad. Siento mi respiración lenta y rítmica. Respirar no cuesta trabajo. Todo fluye. Como la vida. Todo está bien”.


Tú tienes la capacidad de cambiar tus pensamientos y lo que sientes, si no te benefician. Tú puedes hacer que tus pensamientos sean constructivos y beneficiosos para tu día a día.

Ahora, me gustaría, que leyeras las siguientes Afirmaciones Positivas, en voz alta:


Hoy es un día perfecto.

Mi salud depende de mis pensamientos.

Hoy decido pensar que soy una persona sana.

Mi cuerpo es parte de lo que soy, pero no soy solo mi cuerpo.

Puedo cambiar si lo deseo.

Cualquier cosa que desee, se hace realidad en mi vida.

Vivo disfrutando cada instante y sabiendo que la vida es ahora.

Soy una persona maravillosa.

La vida es perfecta aquí y ahora.

Todo está bien en mi mundo.

Todo está saliendo bien.

Me quiero.

Soy una persona feliz”.


Lo has hecho otras veces y sabes que puedes conseguir estar más alegre y tranquilo.

Como sabes, verbalizar afirmaciones positivas, no implica cambiar los pensamientos negativos por los positivos, sino dejar de prestar atención a los que no te benefician.

Deja pasar los pensamientos más negativos, deja de centrarte en ellos, no les des poder y tampoco intentes controlarlos. Tan solo dedícate a afirmar los pensamientos beneficiosos.

Eres lo que deseas.

Puedes sentirte cada día mejor y mejor.

Tú puedes.



miércoles, 22 de agosto de 2012

Conoce tu mente



Llevas años con tu cuerpo. Seguramente, ya sabes qué hacer cuando te duele, por ejemplo, la cabeza. O cuando te sientes cansada por el largo día.

Es posible que tengas una rutina establecida, que tampoco piensas mucho.

Te sientas en el sillón más cómodo. Respiras profundamente y pones la televisión, mientras relajas toda la tensión acumulada a lo largo del día.

Tu cuerpo ya está más tranquilo… Pero… ¿Y tu mente?

Tus pensamientos siguen con la marcha frenética de la jornada, y no te dejan estar lo tranquilo que desearías.

Tal vez, el dolor de cabeza, se acentúe…

¿Qué haces en estos casos? ¿Qué estrategia o rutina sigues cuando tu mente no descansa y te bombardea con imágenes pasadas o pensamientos que no te relajan?

Te animo a que los contrarrestes con relajación y afirmaciones positivas.

Y si ves que no te funciona, paciencia…

Entrenar el cuerpo requiere tiempo… entrenar la mente también.

Cada vez que tu cabeza no deje de pensar. En cada ocasión que te haga aumentar tus dolencias y miedos, repite para ti:

“Hoy es un día mágico.
Me lo voy a tomar con calma.
La vida es maravillosa.
Todo está saliendo bien”.

Repite las frases de modo individual y utiliza las que más te gusten o te ayuden en relación a la situación que quieres solventar.

Tú tienes el poder de llegar a tener tranquilidad en todo tu cuerpo y en tu mente.

Aprende a escuchar tu mente.

Hazle caso, como si de un dolor de espalda se tratara.

Ponle solución a tus pensamientos recurrentes.

Conoce tu mente.