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miércoles, 29 de mayo de 2013

Mente en calma


Si buscas descanso, no vas a una discoteca.
Si lo que deseas es acción, no te acuestas temprano.
Lo mismo ocurre si lo que anhelas es una mente en calma…
Si la alimentas con pensamientos negativos y recurrentes, seguirás en tensión y no te relajarás.
Si por el contrario, tomas la determinación de perseguir aquello que ansías, y actúas de modo adecuado para que se produzca, alcanzarás esa meta que te has propuesto.
Cuando tu cabeza no deja de repetir palabras negativas que te paran, no te centres en ellas.
No te sientas culpable si has decidido emprender unos objetivos para conseguir una mente más positiva, y no lo consigues.
Es fácil que los pensamientos poco saludables, regresen a tu mente…
Son muchos años con ese hábito adquirido y es normal que ocurra.
Pero no decaigas ni te entristezcas si eso pasa.
Eres una persona muy fuerte y llena de cualidades positivas.
Nada ni nadie puede hacer cambiar eso.
Por eso, si tu mente se sigue nutriendo de pensamientos que no deseas, déjalos pasar sin remordimientos ni culpas.
Imagina que esos pensamientos van en un río caudaloso… un río que parece no poderse controlar…
Sin embargo, al llegar a determinados puntos que se repiten cada lapso de tiempo, el río se bifurca y puedes elegir entre seguir por el camino más copioso o por el que está en calma.
Tienes muchas oportunidades para ello. Y con la práctica, poco a poco, conseguirás elegir cada vez con mayor frecuencia el camino tranquilo.
Te repito: disfruta del camino y de tus habilidades positivas. No te quedes tumbado si te caes… levántate de nuevo y comienza la andadura.
En cualquier meta que te propongas, siempre tienes más de una oportunidad para alcanzar ese objetivo que deseas.
Tan solo: Vuelve a intentarlo como si fuera la primera vez que lo haces. Con esa motivación y empuje de un primer momento.
Recuerda: Eres una persona maravillosa con grandes capacidades.
Tú puedes conseguir una mente en calma.
¡Créelo!
¡Tú Puedes!


miércoles, 16 de enero de 2013

Actitud mental positiva


Haz el siguiente ejercicio:
Ponte de pie cerca de una luz (da igual que sea natural o no), y observa la figura que se forma a tus pies.
Ese reflejo oscuro eres tú, tu sombra, la que te acompaña a todas partes, hagas lo que hagas (y aunque no la veas).
Todos tenemos dos modos de afrontar las situaciones que se nos presentan o de actuar ante los acontecimientos:
Con una actitud mental positiva, clara y sin dobleces.
O con una actitud mental negativa, oscura y llena de recovecos.
Las dos formas de pensar y actuar forman parte de nosotros. Una no quita a la otra y una no puede vivir sin la otra.
Tú eres quien decide prestarle más atención a una actitud o a otra. Eres tú (y no las circunstancias externas u otros factores), la que determina si actuaras en función de una mentalidad más positiva o por el contrario, te dejarás llevar por la negativa.
Las dos requieren un esfuerzo consciente, y las dos consumen energía en nosotros...
Sin embargo, muchas veces pensamos que es más sencillo "dejarse llevar" por las actitudes pasivas, derrotistas y apáticas del lado oscuro, sin darnos cuenta de que en realidad, consumimos los mismos recursos tanto para mantener una actitud mental positiva que negativa (y muchas veces, la negativa consume mucho más).
A través de la práctica, nuestros hábitos más arraigados se pueden modificar, y lo mismo sucede con la forma de afrontar los retos y situaciones que experimentamos:
Cuantas más veces, tengamos una actitud mental positiva, más sencillo será tenerla en un futuro.

Ahora, cierra los ojos y respira profundamente tres veces.
Imagina que estás dentro de una amplia sala vacía.
A la izquierda de la habitación hay varios espejos, que te reflejan tal y como eres.
A la derecha, una potente luz, hace que tu silueta se dibuje en la pared, sin forma definida.
Respira profundamente una vez.
Primero dirígete a la sombra y observa detenidamente sus rasgos, aceptando cada uno de sus salientes.
Sabes que esa sombra eres tú, pero no eres completamente tú.
Ahora sitúate en la parte izquierda y observa tu cuerpo y tu rostro.
Ahora ves los rasgos definidos y claros. A pesar de que es tu reflejo, te reconoces en esa imagen.
Vas al centro de la habitación.
Desde allí puedes ver ambas formas y eres consciente de que tú, tu cuerpo, está justo en el medio de la sala.
Sabes que puedes decidir ir a un lado u a otro.
Tienes capacidad de elección.
De ti depende tu forma de actuar y de enfrentarte a los acontecimientos.
Respira profundamente una vez.
Abre los ojos.

  

miércoles, 22 de agosto de 2012

Conoce tu mente



Llevas años con tu cuerpo. Seguramente, ya sabes qué hacer cuando te duele, por ejemplo, la cabeza. O cuando te sientes cansada por el largo día.

Es posible que tengas una rutina establecida, que tampoco piensas mucho.

Te sientas en el sillón más cómodo. Respiras profundamente y pones la televisión, mientras relajas toda la tensión acumulada a lo largo del día.

Tu cuerpo ya está más tranquilo… Pero… ¿Y tu mente?

Tus pensamientos siguen con la marcha frenética de la jornada, y no te dejan estar lo tranquilo que desearías.

Tal vez, el dolor de cabeza, se acentúe…

¿Qué haces en estos casos? ¿Qué estrategia o rutina sigues cuando tu mente no descansa y te bombardea con imágenes pasadas o pensamientos que no te relajan?

Te animo a que los contrarrestes con relajación y afirmaciones positivas.

Y si ves que no te funciona, paciencia…

Entrenar el cuerpo requiere tiempo… entrenar la mente también.

Cada vez que tu cabeza no deje de pensar. En cada ocasión que te haga aumentar tus dolencias y miedos, repite para ti:

“Hoy es un día mágico.
Me lo voy a tomar con calma.
La vida es maravillosa.
Todo está saliendo bien”.

Repite las frases de modo individual y utiliza las que más te gusten o te ayuden en relación a la situación que quieres solventar.

Tú tienes el poder de llegar a tener tranquilidad en todo tu cuerpo y en tu mente.

Aprende a escuchar tu mente.

Hazle caso, como si de un dolor de espalda se tratara.

Ponle solución a tus pensamientos recurrentes.

Conoce tu mente.



miércoles, 1 de febrero de 2012

Mente clara




Hola.

¿Estás ahí? ¿Sigues despierta?

¿Te das cuenta de lo especial que es todo? ¿La magia que te rodea?

No eres solo un cuerpo físico. Eres algo más. Y tú lo sabes.

No pasa nada si hay días en los que te cuesta estar consciente.

Recuerda que no somos perfectos. Por eso estamos vivos.

Todos pasamos por épocas en las que no nos enteramos de nada. Si siquiera del ladrido del perro del barrio, ni del canto de los pájaros…

Es así. No tenemos que esforzarnos. Todo fluye y ocurre en el momento adecuado para ti.

Puede que aún no lo entiendas o no lo sepas, pero tus circunstancias te ayudarán a aprender para el futuro.

Todo lo que te está pasando tiene forma en tu mente. Nada se queda sin clasificar por nuestra razón. O eso pensamos…

Pero hay una parte de tu mente que no está. No aparece por ningún lado. Solo la ves en pequeños momentos, cuando meditas o te concentras en algo que te gusta hacer…

¿No es estupenda la sensación?

Puedes seguir despierto si lo deseas.

Cuanto tiempo quieras.

Disfruta de cada instante como si fuera el último. No tengas miedo de lo que no ha venido y sonríe con ganas cada día.

No estamos vivos para ser infelices.

Te mereces ser feliz.

Mereces todo lo bueno que te pase.

Eres una persona maravillosa.

Sonríe.