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miércoles, 4 de junio de 2014

Podemos soñar

Desde hace tiempo voy preguntando a las personas de mi entorno lo que han soñado. Sean adultos, jóvenes o niños, me suelen responder todos lo mismo: “Yo no sueño”.
A lo que les respondo: “Si que sueñas, pero no te acuerdas”.
¿Tú recuerdas tus sueños?
Nuestra mente, como sabemos, es muy obediente.
Hace un tiempo, decidí poner en práctica un ejercicio para “despertar” en sueños, pero seguir soñando.
Durante el día me decía a mi misma: “Voy a soñar con esto esta noche”. Me lo repetía mientras estaba en casa, cocinando, en la cola del mercado o mientras caminaba. Una de las veces transcurría por la calle, mientras comenzaba a llover fuerte. No tenía paraguas pero si un chubasquero con un gorro grande.
Aquella noche me desperté en el sueño. Me “despertaron” las gotas de agua sobre mi cabeza protegida por el chubasquero, y me di cuenta de que estaba realmente soñando con la situación del día. No tardé mucho en despertarme de verdad, pero la sensación fue genial.
Había podido “controlar” mis sueños y allí estaba de nuevo bajo el fuerte aguacero, consciente de que estaba soñando.
Vivimos con esa parte de nuestra vida todos los días y sin embargo no queremos saber nada de ella. Decimos que no recordamos los sueños o que no soñamos y lo dejamos ahí. Sin embargo, todos y todas soñamos, aunque creamos que no.
De hecho, podemos vivir en los sueños si así lo deseamos, e incluso, retomarlos donde nos habíamos quedado, noche tras noche.
No creas que tú no puedes soñar, porque sí que puedes.
También puedes deshacerte de las pesadillas nocturnas si durante el día le das la orden a tu mente de soñar con, por ejemplo, un bosque repleto de sonidos y calma. Visualiza durante el día ese paraje deseado. Hazlo con todo detalle. Siente con todos tus sentidos. Nota los olores, los sonidos y los sabores. Practica durante el día, lo que vivirás por la noche.
Eso sí, no esperes que ocurra de repente. Tienes que tener la constancia de quién repite la lección día tras día, o recita un mantra. De hecho, otra forma para despertarte en sueños, es repetir durante el día una palabra o una frase motivadora.
Disfruta de tus sueños y obsérvalos. Son algo más que unos recuerdos borrosos o algo que nunca ha pasado.
La capacidad de soñar está intacta en nosotros.
No te rindas y abre los ojos a tus sueños.
Hay todo un mundo lleno de magia en la palma de tu mano.
Comienza diciendo durante el día para ti, que esa noche soñarás. Cuando te despiertes escribe tus sueños en una libreta e intenta recordar las sensaciones.
Hazlo realidad.

¡Podemos soñar!


miércoles, 11 de abril de 2012

Puedes ser lo que desees

Todos y todas tenemos deseos. Nuestras aspiraciones nos hacen movernos hacía ese objetivo que deseamos.
En ocasiones se nos olvida que nuestra realidad la creamos cada uno de nosotros.
Y los fantasmas de la duda y de la incredulidad se instalan en nuestras vidas.
¿Para qué hacer algo, si no depende de mí?”, nos preguntamos.
Ya no podré conseguir aquel sueño de la infancia… Qué le vamos a hacer…”, pensamos.
 Y caemos en la desidia.  Dejamos de seguir nuestros anhelos y tan solo deseamos que el día termine pronto o que nadie “nos fastidie” la jornada.
 Pero… ¿Sabes?
Puedes hacer lo que te propongas… Puedes ser lo que desees.
Los deseos se hacen realidad.
Tienes que aprender a formular los deseos de forma adecuada para ti.
Vigila tu mente.
Observa los pensamientos y los deseos que tienes a lo largo del día.
Si piensas que tu mundo es pequeño, tus deseos también serán pequeños.
¿Sabes qué si lo puedes imaginar, lo puedes lograr?
La imaginación es un elemento útil que te ayuda a superarte. No le des la espalda.
Muévete desde el centro de tu cuerpo. Siente la fuerza de tus deseos y continúa con ellos.
No te pares. Sabes que otros deseos se cumplieron.
¿Por qué va a ser ahora diferente?
Recuerda ese sentimiento que te hacía reaccionar todas las mañanas, y vuelve a sentirlo.
Piensa en tu realidad como algo grande. Crea las condiciones para que tus sueños no se vayan, para que tus deseos se sigan cumpliendo.
No decaigas.
No es el momento.
Eres lo que desees ser.
Eres lo que deseas ser.
Créelo.

miércoles, 16 de noviembre de 2011

Soñar



Ponte en un lugar cómodo.

Siéntate o túmbate.

Cierra los ojos y respira profundamente tres veces.

Hoy vas a ir al otro lado. Al lado de tus sueños.

Estás despierta, pero eso no va a ser impedimento para acercarte a ese sueño.

Comienza relajando todo tu cuerpo. Nota como cada músculo, cada tensión acumulada se desvanece con cada respiración, que poco a poco se va haciendo más y más lenta.

Te sientes bien. No hay pasado. No hay futuro. Todo está bien en este justo momento.

Los segundos pasan lentamente y sientes como dentro de ti, comienzan a crecer unas raíces.

Desde tu ombligo, las raíces bajan hacía tus pies y suben a la par, hacía tu cabeza.

Nota cada rama atravesando tu cuerpo lentamente.

Las raíces de tu cabeza salen de ella, y se dirigen al cielo y continúan más allá de las nubes. Llegan al universo y se enredan en miles de estrellas.

Las raíces de tus pies, salen de tu cuerpo, y se dirigen al centro de la tierra. Estas raíces corren mucho más que las otras. En poco tiempo, sientes como las raíces se enredan en otras raíces y se sumergen cada vez más y más en las profundidades.

Tu cuerpo está inmóvil. Sientes la energía del universo entrando por las raíces de tu cabeza y la fuerza de la tierra, que trepa hasta tu cuerpo y entra por tus pies.

Estás en conexión con la naturaleza.

Te sientes libre y lleno de vida.

Cada vez más y más.

Comprendes que puedes hacer lo que te propongas. Cualquier cosa.

Eres parte de esa vitalidad que sientes.

Respira profundamente una vez.

Sumérgete en un sueño que hayas tenido.

Será el primero que aparezca en tu cabeza.

Cuando lo tengas, atrápalo y quédate en él.

Imagina que estás soñando de nuevo. Muévete sin miedo por el sueño y haz lo que desees.

Puedes cambiar los acontecimientos a tu atonjo.

Tú eres el creador de tu historia.

Sonríe. Todo está bien. Todo va a salir bien.

Respira lentamente una vez y comienza a mover tu cuerpo poco a poco.

Cuando te sientas lista, abre los ojos.

Bienvenido del mundo de tus sueños.