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miércoles, 15 de abril de 2015

Tus sueños son grandes


Los sueños nunca son pequeños.
Se asemejan a un cielo que no tiene principio ni fin.
Un cielo que en ocasiones se nubla y creemos que nada tiene solución o pensamos que nuestros deseos se verán cortados antes de comenzar a volar.
Sin embargo, entre esas nubes una chispa de esperanza, una nueva ilusión, aparece, y volvemos a creer en los sueños. Y volvemos a volar.
Tus sueños, ahora mismo, son solo ideas o pensamientos que vienen y van… pero en algún momento, esos anhelos se dibujaran en un mapa y comenzaran a tomar vida propia.
En ocasiones he preguntado a mis familiares mayores que yo, sobre la trayectoria de sus vidas y todos estaban de acuerdo en una cosa… Aquello que desearon se fue cumpliendo… el camino que siguieron (a pesar de no parecer el más idóneo), les llevó al siguiente escalón como si un guión cinematográfico les hubiera estado marcando el camino…
No hablo de destino, aunque se puede interpretar de esa forma. Más bien, me refiero al poder de nuestros pensamientos y deseos.
Cuando una determinada opción no es la nuestra, alrededor nuestro se producen una serie de cambios (en ocasiones lentos o muy lentos) para que aquello que una vez ideamos, se haga realidad.
Tus sueños son tan grandes como el universo. Lleno de miles de pequeñas estrellas que te animan a seguir confiando, a seguir creyendo en ti.
Te propongo que analices lo que has hecho en tu vida… Observa en qué situación estás, que actividades haces, quién te rodea… piensa en esas pequeñas mal llamadas casualidades, que hicieron que decidieras una opción y no otra. Recuerda los sueños que tenias de pequeño y recoge en una libreta aquellas que se han ido cumpliendo.
Reconoce que eres parte de esos grandes sueños que has ido tejiendo.
Y recuerda: los sueños nunca son pequeños.


miércoles, 7 de enero de 2015

Sumérgete en tus sueños

Soñamos cada noche. Se puede decir que, como decía Calderón de la Barca, “la vida es sueño”.
Existen multitud de tipos de sueños y somos muchos los que recordamos los sueños casi todos los días al despertarnos.
Sin embargo y como he señalado otras veces, les prestamos muy poca atención.
Cuando estamos soñando creemos que lo que estamos viviendo está pasando realmente. No tenemos consciencia de que estamos dormidos y todo lo que nos pasa lo vivimos con la misma o más inquietud e ímpetu que cuando estamos despiertos.
De hecho, hay personas que hablan o  incluso llegan a levantarse aunque estén dormidos.
A pesar de todo y de formar parte de nuestra vida, apenas pasamos por ellos de puntillas.
En muchas ocasiones los sueños nos ofrecen placer, en otras tal vez nos avisen de nuestras preocupaciones. Lo que sentimos al despertar puede hacer de nuestra jornada un campo de batalla o un mar en calma.
Vivimos con los sueños e interactuamos y creamos con ellos.
La magia del durmiente, la inspiración perdida, la sintonía con nuestros deseos, se hallan a veces encerradas en una caja fuerte y no somos capaces de recordar nada de lo que vivimos cuando descansamos.
Dormir nos sana. Nos quita los dolores y también nos llena la energía que perdemos durante el día.
Soñar nos hace estar más alertas. Nos enseña a vivir fuera de lo que conocemos como realidad.
Tú también sueñas aunque no recuerdes lo soñado.
Tú también aprendes mientras duermes, aunque no haya en tu memoria ni un atisbo de esas experiencias oníricas.
¿No crees que sería estupendo poder vivir con todas esas situaciones, vivencias y sensaciones nocturnas?
Tu mente es maleable.
Estoy casi segura de que has comprobado en alguna ocasión lo obediente que es.
La falta de ganas, la pereza o la poca motivación, hacen que nos quedemos en la superficie de los sueños o de lo no recordado.
Haz la prueba esta semana.
Obliga a tu mente a recordar.
Di durante el día afirmaciones como: “Esta noche soñaré como todas las noches y recordaré mis sueños”.
Repítelas cada vez que te acuerdes.
Haz que tu mente se centre en los misterios oníricos.
Poco a poco te asombrarás de la cantidad de sueños que tienes.
Y al recordarlos, serás cada vez más consciente de tu “realidad”.
Atrévete. Sumérgete en tus sueños.

miércoles, 4 de junio de 2014

Podemos soñar

Desde hace tiempo voy preguntando a las personas de mi entorno lo que han soñado. Sean adultos, jóvenes o niños, me suelen responder todos lo mismo: “Yo no sueño”.
A lo que les respondo: “Si que sueñas, pero no te acuerdas”.
¿Tú recuerdas tus sueños?
Nuestra mente, como sabemos, es muy obediente.
Hace un tiempo, decidí poner en práctica un ejercicio para “despertar” en sueños, pero seguir soñando.
Durante el día me decía a mi misma: “Voy a soñar con esto esta noche”. Me lo repetía mientras estaba en casa, cocinando, en la cola del mercado o mientras caminaba. Una de las veces transcurría por la calle, mientras comenzaba a llover fuerte. No tenía paraguas pero si un chubasquero con un gorro grande.
Aquella noche me desperté en el sueño. Me “despertaron” las gotas de agua sobre mi cabeza protegida por el chubasquero, y me di cuenta de que estaba realmente soñando con la situación del día. No tardé mucho en despertarme de verdad, pero la sensación fue genial.
Había podido “controlar” mis sueños y allí estaba de nuevo bajo el fuerte aguacero, consciente de que estaba soñando.
Vivimos con esa parte de nuestra vida todos los días y sin embargo no queremos saber nada de ella. Decimos que no recordamos los sueños o que no soñamos y lo dejamos ahí. Sin embargo, todos y todas soñamos, aunque creamos que no.
De hecho, podemos vivir en los sueños si así lo deseamos, e incluso, retomarlos donde nos habíamos quedado, noche tras noche.
No creas que tú no puedes soñar, porque sí que puedes.
También puedes deshacerte de las pesadillas nocturnas si durante el día le das la orden a tu mente de soñar con, por ejemplo, un bosque repleto de sonidos y calma. Visualiza durante el día ese paraje deseado. Hazlo con todo detalle. Siente con todos tus sentidos. Nota los olores, los sonidos y los sabores. Practica durante el día, lo que vivirás por la noche.
Eso sí, no esperes que ocurra de repente. Tienes que tener la constancia de quién repite la lección día tras día, o recita un mantra. De hecho, otra forma para despertarte en sueños, es repetir durante el día una palabra o una frase motivadora.
Disfruta de tus sueños y obsérvalos. Son algo más que unos recuerdos borrosos o algo que nunca ha pasado.
La capacidad de soñar está intacta en nosotros.
No te rindas y abre los ojos a tus sueños.
Hay todo un mundo lleno de magia en la palma de tu mano.
Comienza diciendo durante el día para ti, que esa noche soñarás. Cuando te despiertes escribe tus sueños en una libreta e intenta recordar las sensaciones.
Hazlo realidad.

¡Podemos soñar!


miércoles, 3 de julio de 2013

Atrapa tus sueños

En un mundo lleno de historias, todos los días se sueña.
Muchos somos los que reflejamos nuestros sueños en nuestras acciones y pensamientos.
Otros… Han olvidado recordar que la tela mágica de los sueños, sigue viva en ellos.
Como un alfarero crea un jarrón, tú puedes crear tus propios sueños y atraparlos para que se lleguen a hacer realidad.
Cuanto más soñamos, más probabilidades tenemos de que nuestros deseos se cumplan.
Sin embargo, si no te permites soñar… poco a poco, tu mundo dejará de ser real para convertirse en un lugar lleno de seriedad y apatía.
Existen múltiples lugares rebosantes de felicidad y de ilusiones alcanzables.
Déjate llevar. Fluye cada día y cada noche, al son de la música que genera tu propio cuerpo y tu propia mente.
Disfruta del silencio y del ruido.
Compagina las obligaciones con lo que te apasiona.
Sal de tu encierro y tan solo, piensa una palabra positiva al día que te haga sonreír.
No te esfuerces en encontrarla.
La que venga a tu cabeza, estará bien.
Y céntrate en ella durante el día.
Cada vez que llegue esa palabra a tu mente, una leve sonrisa se escapará de tus labios.
Cada vez que vayas a soñar, esa palabra inundará tus pesadillas, convirtiéndolas en sueños.
Refuérzate con palabras de aliento o con algo material que te guste, convéncete de que eres el creador de tu historia y el que atrapa sus propios sueños.
Siéntate delante del torno de alfarería y crea tu propia jarra para llenarla de sueños.
Eres una persona especial y maravillosa.
Atrapa tus sueños.
Tú puedes.