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miércoles, 28 de enero de 2015

Un lugar cálido

En los días de frío, donde los resfriados hacen acto de presencia a cada instante, te animo a que imagines en un lugar cálido y agradable, donde sanarte.
Cierra los ojos y respira profundamente tres veces.
Pon una de tus manos en la coronilla y la otra en tu pecho, mientras que tu respiración se hace cada vez más lenta y tranquila.
Nota cada movimiento de tu respiración, y acompáñalo con una afirmación positiva como: “Me siento sano, me siento bien. Me siento fenomenal”.
 Ahora, más tranquila y con ganas de sanarte, presiona un poco tus manos hacía dentro.
Respira profundamente una vez.
Imagina que un haz de luz dorado atraviesa tu cuerpo, pasando desde la mano que tienes en tu cabeza hasta llegar a tu corazón.
Te sientes muy relajada y feliz.
Céntrate en el sonido de tu corazón y busca acompasar tu respiración con él.
Cada vez estás más y más relajado.
Las molestias que sentías siguen ahí, pero en segundo plano.
Ahora mismo, nada te incomoda. Solo deseas estar aquí y ahora, haciendo justo lo que estás haciendo.
De repente, un calambrazo agradable que recorre todo tu cuerpo, te saca de tus pensamientos.
Lentamente mueve tus manos hacía tu cara y tápatela con ellas, y repite para ti: “Todo está bien” cuantas veces desees.
Todo pasa y todo llega. Nada está estático.
El movimiento de tu respiración te ayuda a darte cuenta de que estás un poco mejor que cuando comenzaste la visualización.
Quédate en esa posición, con las manos abierta en la cara, el tiempo que necesites.
Respira profundamente una vez.
Abre los ojos.

miércoles, 15 de octubre de 2014

Sánate a ti mismo

No hay soluciones rápidas. Todo necesita un proceso, que requiere de nuestra acción.
Sé qué esperas encontrar en otros esa varita mágica para estar y ser feliz.
Sin embargo tú sabes que eso no es así.
Tú eres responsable de tu salud y de tu felicidad.
Te conoces bien. Sabes lo que necesitas y cuando lo necesitas.
Sabes lo que te conviene. Sabes quién no te conviene.
Y sin embargo, sigues atrapada en un pasado que ya se fue. Adherida a una forma de pensar que no te beneficia.
¿Hasta cuándo crees que tu cuerpo y tu mente aguantaran?
Quizás piensas que la delgada liana por la que vas caminando, seguirá soportando el peso de tu pasividad y falta de acción, por mucho tiempo. Pero tienes que ser consciente de que al final todo cede.
Responsabilizar a otros de tu salud tanto física como psicológica no es la mejor opción para que ese puente siga en pie.
Imagina que estás en ese puente construido con una frágil liana. Aunque te quedes quieto, impasible ante los cambios y los avisos de tu cuerpo, tu peso hará que la cuerda se rompa.
Visualiza ahora la escena de querer que otra persona te coja en brazos y juntos comenzar a caminar por el puente… ¿Qué crees que pasará? La cuerda seguirá estable por unos segundos, pero pronto terminará cayendo. Al igual que tu salud (y la de aquellos a los que responsabilizas).
Toma la responsabilidad de tu salud. Adquiere la fuerza que ya tienes para dar esos pequeños pasos que te ayuden a cruzar el puente.
Al otro lado estás tú, más viva y saludable que nunca. Sanándote a ti misma y siendo consciente de tu poder.
Entonces… ¿Cómo comenzar a sanarte a ti mismo?
Para empezar puedes seguir estos sencillos pasos:
1. Sé consciente de que tu estado de salud depende de ti misma.
2. Acepta que el cambio es lento.
3. Alberga expectativas realistas sobre ese cambio o no tengas expectativas de lo que va a pasar.
4. Busca los recursos que te ayuden a avanzar por el puente hacia tu sanación.
5. Pide ayuda cuando la necesites, sin volcar sobre los demás esa responsabilidad que tienes sobre tu estado físico y mental.
Y sobre todo, sonríe.
Disfruta de las pequeñas cosas que te rodean.
No te dejes. No te pares encima de esa frágil liana.
Sigue caminando.


miércoles, 13 de noviembre de 2013

Como afrontar una enfermedad

Cuando la falta de salud llega a nuestras vidas, se produce un cambio en nuestro día a día.
Ya sea por la enfermedad propia o por la de un familiar cercano, el saber afrontar esos momentos, nos hace sentirnos por lo menos, un poco mejor a nivel psicológico.
Si disponemos de los recursos adecuados y estamos preparados para esa nueva circunstancia, todo será más fluido e incluso algo más fácil.
Cualquier enfermedad suele ser dolorosa. Algunas no duran mucho tiempo, pero otras se hacen crónicas, afectando a cada área de nuestra vida.
Si estás pasando ahora mismo por el inicio de una enfermedad transitoria o no, seguramente te sentirás perdida o confusa ante los acontecimientos.
Todo comienzo significa un cambio… Algo que nunca hemos vivido o sentido, aparece en ocasiones, casi de repente y muchas veces, sin previo aviso.
Por eso, poseer las habilidades de afrontamiento necesarias para manejar cualquier situación, sea deseada o no, nos hará vivir ese momento, del modo más adecuado posible.
Algunas cosas que podemos hacer para afrontar esa enfermedad, son las siguientes:
- Tanto, si la enfermedad nos ha afectado a nosotros mismos como a alguien querido, leer acerca de estas dolencias, nos puede ayudar a comprender mejor su transcurso. Estar informados ante los cambios que pasaran, sin acudir de forma masiva a sitios no profesionales (como pueden ser páginas de internet, que nos pueden dar sensación de catástrofe en vez de ayudarnos a aprender y comprender esa enfermedad), nos dará una perspectiva más amplia sobre a qué nos enfrentamos.
- Aceptar los cambios sin miedo. Ante cualquier situación dolorosa, solemos aferrarnos al pasado, o a los momentos en los que nos encontrábamos bien, reprochando esas nuevas vivencias con rabia. Aprender a centrarnos en el ahora, sin juzgar las circunstancias de la enfermedad, nos ayudará a la aceptación de esa enfermedad.
- Aceptación no significa que no seamos activos ante las consecuencias de la enfermedad. Si tenemos un dolor o una limitación significativa, no vale con quedarnos en un rincón, “aceptando” nuestra nueva situación… Si no que, tenemos que dejarnos tratar y solventar esos dolores con las ayudas externas que sean necesarias y hacer ejercicios de rehabilitación, que nos ayudarán a mantener nuestro estado de salud estable.
- No dejarnos llevar por un estado de ánimo decaído. Si sentimos que nuestra vitalidad y ganas de vivir, no son las mismas que antes de la enfermedad, podemos realizar alguna estrategia psicológica, o utilizar algunas técnicas para que podamos sentirnos cada día mejor. La meditación, los ejercicios de relajación, caminar diariamente, alimentarnos sin excesos, o quedar con los amigos o familiares, pueden ser adecuados para subir ese estado anímico que tanto influye en el afrontamiento de una enfermedad.
- Por último, sé paciente. Seas tú la persona enferma o tu familiar cercano, sé una persona tranquila. No tengas prisa en mejorar tu estado de salud o te lamentes por lo perdido.  Todo tiene su propio ritmo y no sirve de mucho, forzar una recuperación si lo hacemos con dolor o desesperación.
Hay miles de estrategias de afrontamiento, que podemos utilizar ante una nueva circunstancia, como es afrontar una enfermedad. En mi caso, cuando comencé con la artritis con 9 años, me sentía extraña y algo perdida. Gracias al tratamiento del dolor y a las actividades de rehabilitación, me fui sintiendo mejor y adaptándome a mis nuevas limitaciones, con la ayuda de mi familia. Aunque no fue, hasta mucho más tarde, cuando acepté mis circunstancias como no reversibles, que no tuve plena sensación de estabilidad física, psicológica y emocional.

Por eso, aprende a afrontar tu enfermedad o la de tu ser querido, desde todos los ámbitos, tanto a nivel físico (de tratamiento del dolor y de las secuelas), como a nivel emocional y psicológico. Estos últimos factores, te harán sentirte mucho más fuerte para enfrentar los nuevos retos que las limitaciones y dolores te tienen preparado.


miércoles, 8 de agosto de 2012

Sumérgete En Ti



¿Has pensado cómo te gustaría ser y estar dentro de diez años?
Seguramente deseas estar y sentirte sano, que todo te vaya bien y no tener problemas.
El futuro lo creas en el presente. Los pasos para llegar a esos deseos del mañana, tienen que comenzar hoy.
Las quejas de tu yo futuro, porque no tiene por ejemplo, suficiente salud, es responsabilidad tuya. Aquí y ahora.
“Cierra los ojos y respira profundamente tres veces.
Imagina que estás cerca de un inmenso lago. Alrededor no hay montañas, solo una larga extensión de tierra y césped, que acuna ese agua estancada.
Estás de pie delante de la orilla del lago.
Siente cada parte de tu cuerpo. Nota que realmente estás ahí.
El viento roza tu cara, escuchas el murmullo del agua… te sientes relajada y muy tranquila.
Respira profundamente una vez.
Inclínate hacía el agua y observa tu cuerpo.
Esa persona que te mira desde el agua cristalina, eres tú en estos momentos de tu vida. Con tus imperfecciones y virtudes. Con tus dolencias y temores. Con tus deseos y aptitudes.
De repente, un viento helado atraviesa la laguna.
Tienes que cerrar los ojos para que no te entren briznas de hierba en los ojos.
Cuando consigues abrir los ojos por completo, vuelves a mirar dentro del lago.
La imagen que veías de ti mismo, ya no es igual.
En esos instantes de brisa fuerte, han pasado unos años, y tu reflejo es ahora de ti misma dentro de unos diez años.
Obsérvate. Tu cuerpo sigue sano y esbelto. Tu cara denota felicidad y tranquilidad.
Parece que tus dolencias o problemas, han desaparecido.
Te gusta mirarte y te sonríes.
Eres una persona afortunada.
Abre los ojos”.
Recuerda que tu yo futuro, tu salud de mañana, la creas hoy.
No te estanques y actúa para que esa visualización que acabas de tener se haga realidad.
Solo tenemos un cuerpo y una mente. Y es nuestra responsabilidad mantenerlo sano y fuerte por muchos años.
Si ves que tienes ahora algunos dolores, hazles caso y reacciona.
Comienza a caminar más, a alimentarte mejor y a tener unos pensamientos más constructivos y positivos.
Tu yo de dentro de diez años te está esperando, sonriéndote.
Sumérgete en ti.

miércoles, 26 de octubre de 2011

Dejar de Fumar

HAZ CLIC EN LA IMAGEN
Conozco a personas cercanas, que han dejado de fumar. Unos han continuado sin el mal hábito, pero otros, han vuelto a tenerlo… Y la mayoría convencidos de ello (sin desear volver a dejarlo).

Imagino que muchos de nosotros, conocemos allegados o conocidos que fuman (o eres tú, la que está leyendo esto, la persona que fuma). Y tal vez, algunos conozcamos o hayamos conocido a familiares o amigos, con algún problema de salud, a causa del tabaco.

Desde pequeños vemos a los adultos fumar. Muchas veces respiramos ese tabaco, ya que es uno de nuestros padres, tíos o abuelos, los que fuman. Y muchos lo ven como algo normal. Ni siquiera se plantean que están echando ese humo nocivo a sus pequeños.

Lo curioso, es que después son esos mismos adultos, los que no quieren que sus hijos adolescentes fumen. 

Y sí… fuman. Muchos porque es lo que han visto desde siempre, otros porque piensan que podrán relacionarse mejor si lo hacen… y otros, simplemente, porque sus amigos fuman. Y el círculo se cierra 
(cuando crecen siguen fumando, cuando tienen hijos siguen fumando y éstos posiblemente terminen fumando).

No quiero decir que haya solo un factor que influya en el porqué la gente fuma. Por supuesto que no. Como cualquier hábito, está influenciado por múltiples factores (entre ellos, la falta de habilidades de afrontamiento de situaciones de estrés), pero la socialización que vamos adquiriendo, es muy importante en este aspecto.

Muchos de los que fuman, no miran por su salud, pero tampoco por la salud de los que están cerca de ellos.

Por experiencia, sé que unas palabras no convencen a las personas fumadoras, cuando se trata de dejar el hábito. Generalmente lo hacen cuando ellas o uno de sus familiares, se ponen enfermos a causa del tabaco.

Otros sin necesidad de llegar a extremos, sí tienen la fuerza de voluntad y el deseo de dejarlo. Y lo consiguen, puesto que tienen una gran motivación para ello. Este es uno de los aspectos claves, para dejar de fumar (dejan de auto convencerse de que no pueden o de que les gusta fumar, se hacen responsables de 
sus acciones y actúan en consecuencia). 



Inténtalo. Tú también puedes dejar de fumar.


Tú también puedes volver a sentirte más sano.


Créelo.


Cree en ti. Y actúa.



miércoles, 1 de diciembre de 2010

Salud, Dinero y Amor

Hoy puede ser el día.

No tienes que esperar a que llegue el fin de año, para expresar tus deseos para el año próximo.

Puedes comenzar hoy mismo, aquello que hace tiempo, deseas hacer.

La clave eres tú. Tu motivación para alcanzar ese objetivo, que hace tiempo dejaste de lado.

Nuestras motivaciones son las que nos llevan a la consecución de una meta. Si no tenemos motivación por conseguir algo, dejaremos de actuar para ello.

Tú tienes el poder de hacer, que esa motivación reaparezca.



Por ejemplo, lo típico, cuando llega un nuevo año, es desear salud, dinero y amor.

En la salud deseamos dejar de fumar o apuntarnos a un gimnasio.

En el dinero, aspiramos a que nos toque mucho en la lotería.

Y en el amor, deseamos que nos quieran más y no tener problemas.

La motivación al principio, es muy fuerte. Creemos en nosotros y en que las circunstancias serán propicias.

Esto es así, hasta el primer deseo no cumplido: no ganamos en la lotería (- Vaya. Otro año más sin que me toque… que mala suerte tengo… - Pensamos). Sin apenas darnos cuenta, ese pensamiento, siembra la semilla de los siguientes deseos.

Así que, a pesar, de comenzar el año con fuerza de voluntad para ir a correr todos los días, poco a poco, nos desanimamos (- De que va a servir. Tengo otras cosas que hacer – Decimos).

Estamos malhumorados con nosotros mismos, por no haber sido capaces de seguir con nuestro plan de ejercicio físico y porque ningún año nos toca la lotería. Así que, tal y como estamos de enfadados con todo y con todos, el tercer deseo, deja también de cumplirse (- No entiendo a mis hijos, si les doy todo y no me hacen caso… ¿Por qué no me quieren? – Pensamos de modo recurrente).



Las consecuencias de todo ello, es que creemos que nuestros deseos no se cumplen, por causas externas a nosotros. Sentimos que la suerte no nos sonríe y nuestros pensamientos de fracaso se instalan en nuestra mente, y dejamos de desear y de actuar, porque: “¿Para qué, si no depende de mí?”.

Pero sí depende de ti. Para que un deseo se cumpla, tienes que poner de tu parte (y de tu motivación).

¿Qué hacer para que renazca la motivación?:

- En primer lugar, no desanimarte porque un deseo no se cumpla. Piensa que ya se cumplirá. Y si no lo hace, cambia el planteamiento del deseo. Pero no te des por vencido desde el principio.

- Muévete. Actúa. Haz que tus deseos se cumplan (Por ejemplo, si realmente deseas tener una mejor salud, anda todos los días, haz estiramientos en tu casa, ejercicios de respiración y ten pensamientos positivos de valía: - Yo puedo. Lo estoy haciendo muy bien).

- Y quiérete mucho. Eres una persona maravillosa y excepcional. Mereces todo lo que deseas. Créelo.

jueves, 25 de marzo de 2010

La Discapacidad

Muchas personas vivimos con una discapacidad. Ya sea, física, intelectual o sensorial.
Eso no implica, que seamos menos capaces que otros, pero sí, que tenemos que adaptarnos a lo que tenemos.
Las circunstancias que nos rodean son importantes.
Tener los medios adecuados para poder adaptarnos a nivel físico y el apoyo de las personas que tenemos más cerca, son un elemento clave para poder llegar  vivir una vida independiente.
Pero, también es importante como estemos a nivel psicológico. Si no tenemos las habilidades necesarias para afrontar los cambios o los “problemas” que se nos pueden presentar (a raíz de nuestra discapacidad), seguramente el adaptarnos será mucho más difícil.

En realidad, todos y todas, hemos de adaptarnos a las circunstancias que nos rodean. Por lo que, de una forma u otra, todos somos o tenemos algo de discapacitados.

Cuando creemos que no podemos hacer algo, nuestra mente nos para, nos limita. Pensamos que no podremos actuar.
Pero, es probable, que sí seamos capaces de hacer aquello que nos preocupa o nos asusta.
Simplemente optamos por permanece quietos, sin ni siquiera intentarlo:
- Para qué voy a hacerlo, - Yo no puedo hacer eso, - No creo que lo consiga, - Es muy difícil para mí…

Tengas la edad que tengas, tengas o no una discapacidad, si crees que no podrás con algo… es posible que así ocurra.
Pero, si olvidas tu edad, tus condiciones físicas, tus miedos y te centras en lo que puedes hacer… seguramente conseguirás mucho y será más de lo que pensabas (como por ejemplo, atarte los cordones de los zapatos, aprobar unos exámenes, o levantarte con energía todas las mañanas).

Lo principal es no identificarnos con las limitaciones. Somos mucho más que eso.
No creas que no puedes, porque sí puedes.
Cambia tu forma de verte. Cambia los “no puedo”, por los “sí puedo”.
Pon los medios para que eso ocurra. No te quedes inmóvil.
Actúa.
Cree en ti.

jueves, 18 de marzo de 2010

Afirmaciones Positivas

Nuestra mente es “moldeable”. Si pensamos en algo, enseguida, la imagen de ese algo aparecerá en nuestra cabeza (aunque no queramos).
Si deseamos estar felices y tranquilos, podemos imaginar una escena que nos relaje y sentir que estamos allí, con sólo cerrar los ojos.

Te propongo seguir unas sencillas afirmaciones diarias, desde hoy, hasta dentro de cinco días (por supuesto, que luego, podrás volverlas a repetir cada semana, haciendo hincapié en las afirmaciones que más necesites).
Antes de levantarte, incluso antes de abrir los ojos por las mañanas, repite:
- Hoy es un día maravilloso. Hoy va a ser un día estupendo. La vida es maravillosa. Todo va a salir bien.
Después visualiza como te gustaría que fuera tu día (que cosas deseas hacer o tienes que hacer y como quieres sentirte), intentando dibujar todos los detalles en tu mente.
Cuando lo hayas hecho, entonces sí, abre los ojos y levántate.

1º día: Motivación.
Hoy vas a repetir una frase que te motive y te anime. Como por ejemplo una de las frases de la mañana: La vida es maravillosa. Repítete esta frase para tu interior, cada vez que estés a punto de enfadarte o ponerte triste (aunque no “creas” en ese instante lo que piensas, tan sólo dilo).

2º día: Poder.
Si crees que puedes hacer algo, no lo dudes, lo harás.
La frase de hoy es: Puedo hacer lo que me proponga. Yo puedo.

3º día: Autoestima.
Cuando tengas algún minuto a solas (por ejemplo, cada vez que vayas al cuarto de baño), mírate al espejo o simplemente, repite en voz alta (o grítalo dentro de ti):
Soy una persona maravillosa. Merezco todo lo bueno que me pase. Me quiero.

4º día: Sanación.
En ocasiones, las enfermedades y los dolores, están ahí para avisarnos de algo (por ejemplo, de parar si tenemos una vida muy ajetreada o para que prestemos mayor atención a nuestro cuerpo y mente). Tú eres el responsable último de tu salud. Hazle caso a tu cuerpo. Repite:
Me siento sano, me siento bien. Me siento estupendamente.


5º día: Confianza.
Siéntete como si estuvieras en una burbuja durante el día. Recuerda cuando estabas segura o seguro (por ejemplo en tu niñez, tal vez al lado de tus padres). Recuerda aquellas ocasiones en que sabías que todo saldría como deseabas, y repite:
Hoy nada me preocupa. La vida fluye sin esfuerzo. Sé que todo va a estar bien.

Y todas las noches antes de dormir, afirma:
- Voy a dormir placidamente y sin interrupciones. Voy a sanar mientras duermo. Todo está bien.
Y duérmete con ellas.

:-)

jueves, 11 de marzo de 2010

Tu Vida = Tu película

Cada uno de nosotros, es el protagonista de su película.
Creamos las situaciones y escenas, como si fuéramos los guionistas de la historia, luego también actuamos en base a esas ideas, creencias y pensamientos preestablecidos que hemos ido tomando forma en nuestra cabeza. Y por último, somos los que dirigimos esa película.
Somos nosotros los que decidimos pensar, decir o actuar de una forma determinada.

Vivimos rodeados de personas y cada una de ellas, lleva a cabo su propia película.
Unos realizan más escenas cómicas, otros llevan a cabo las escenas más tristes de una obra dramática.
Pero todos nos parecemos en algo fundamental:
Todos y Todas, deseamos un final feliz.

Casi todos somos grandes actores y actrices. La mayor parte del tiempo, hacemos el papel de un personaje, vivimos detrás de una máscara, sonreímos sin ganas o nos portamos de una forma determinada por el qué dirán.
Creemos que no podemos hacer otra cosa, que es lo que hay que hacer, que es el personaje que nos ha tocado (el rol que hemos asumido).
Pero no es cierto.

Tú eres el guionista de tu historia, eres tú quién decide si actuar como ese personaje o no hacerlo. Eres tú, el que al final, dirige tus pensamientos, emociones y actos.

Tú eres el creador de tu propia historia.
¡Créelo!

jueves, 18 de febrero de 2010

Relajación Con Colores


Los colores nos pueden ayudar a estar mejor.
Visualizarlos, nos lleva a relajarnos de modo más fácil.

Cada color nos da una energía o una relajación distinta.

Los colores que usamos habitualmente (en nuestra ropa, por ejemplo), suelen ser los colores con los que nos sentimos más cómodos.  Y en ocasiones, hay un color en concreto que nos apetece llevar, aunque no sea el que más usamos.

Los colores que nos pueden ayudar a tener más tranquilidad son (aunque siempre en función de cada persona):

El azul, el violeta, el rosa y el verde.

Mientras que los que nos pueden dar más energía y fuerza son:

El amarillo, el naranja y el rojo.

La siguiente relajación es para estar más serenos y tranquilos:

Cierra los ojos.
Respira profundamente tres veces
Imagina como una esfera de luz azul, rodea todo tu cuerpo.
Quédate en esa sensación un rato.
Ahora, imagina como al respirar, esa luz azul, se introduce en tu interior.
Imagina como lentamente vas cayendo más y más en un estado de tranquilidad.
Las tensiones que tenías acumuladas se van disolviendo con esa luz azul, que poco a poco ha ido llegando a todos los rincones de tu cuerpo.
Respira de nuevo profundamente, y manda esa luz azul a aquellas zonas que tengas más resentidas o doloridas.
Observa como ese color azul, se va tornando en esas zonas, en un color azul más fuerte y llamativo, y como poco a poco, ese color se disuelve en el color predominante, hasta que la tensión acumulada, también desaparece.
Quédate en ese estado de tranquilidad durante unos minutos.
Luego respira tres veces, y abre los ojos.

:-)

jueves, 4 de febrero de 2010

Quiérete


Tú eres una de las personas más importantes que existen.
Piensa en ti, como si fueras otra persona.
Otra persona que admiras y quieres.
Imagina como te sientes al ser ella.
Bien…
Pues esa persona eres tú.
Cada uno de nosotros, reflejamos en los demás, actitudes, acciones y sentimientos, que tenemos.
Y tú eres esa otra persona, porque ella actúa a modo de espejo, devolviéndote lo que puede que tú no quieras ver de ti mismo o de ti misma.
En ocasiones, la imagen que tú tienes, no se corresponde con la imagen que realmente tienen los demás de ti.
A veces, no nos valoramos como otros lo hacen.
No nos queremos igual de lo que amamos o admiramos a esas otras personas.

Tú eres una persona fuerte.
Eres una persona importante y maravillosa.
Que no se te olvide.
:-)

jueves, 28 de enero de 2010

Confianza


Cierra los ojos.
Imagina, como una burbuja te rodea.
Es una burbuja transparente.
Gracia a ella, te elevas por encima de todo lo que te rodea.
Vas hacia arriba, y vas dejando atrás todo lo que ha formado parte de tu vida.
Miras hacía abajo y ya no ves nada.
El tiempo se ha detenido y tú sobrevuelas dentro de la burbuja, sin miedo, sin frío, sin dolor…
Todo parece estar bien ahí arriba. Y así es.
Las personas que conociste, también te rodean. Todas ellas dentro de una burbuja transparente.
Deseas hablar con ellas, pero ellas ya no te reconocen.
Entonces, deseas con todas tus fuerzas regresar.
La burbuja poco a poco va descendiendo, y terminas en el mismo lugar desde el que partiste.
Te sientes bien.
Sabes que este es el momento y el lugar exacto en el que tienes que estar ahora.
Miras hacia arriba, y ves como la burbuja, ya sola, se aleja.
Respira profundamente, y dí:
Confío en la vida. Sé que éste momento es perfecto. Todo va a salir bien. Todo está bien”.
Abre los ojos.

jueves, 14 de enero de 2010

Aceptación


Déjate fluir por los acontecimientos.
No te esfuerces en estar triste.
No te esfuerces tampoco en estar feliz.
Tan solo acepta lo que haces y lo que tienes.
No te arrepientas por lo que no has hecho.
Ni por lo que hiciste.
Eso ya pasó.
Ahora estás aquí, con una oportunidad estupenda para levantarte si te has caído o para seguir adelante si te quedaste quieto o quieta.
Nunca es tarde para el cambio.
Recuerda las frases positivas cada día:
- Me gusta mi vida.
- Acepto lo que ocurre sin preocupaciones,
- Si una cosa tiene solución para que preocuparse, y si no tiene solución para que preocuparse…
-Todo será como yo deseo y como yo deseé.
- Soy una persona feliz y positiva.
- Creo en mí y en mis capacidades.
Y apunta en una libreta todas las ideas y pensamientos positivos que tienes y has tenido.
Te ayudarán cuando más lo necesites.
Y sobre todo sonríe.
La vida sigue siendo maravillosa :-)

jueves, 7 de enero de 2010

Parada De Pensamiento


Muchas veces he escuchado, que dejar la mente en blanco es totalmente imposible.
Lo cierto, es que dejar de pensar continuamente, en temas que nos hacen estar tristes o enfadados, nos haría tener una mejor calidad de vida.
El pensamiento obsesivo y repetitivo, está en nuestra mente, como un hábito no deseado por nosotros, pero del cual creemos que no podemos deshacernos.
Ser conscientes de que tenemos esos pensamientos, es el primer paso para dejarlos atrás (no significa que dejemos de pensar, sino que dejemos esos pensamientos dañinos).
Por ejemplo, una mañana te levantas convencido o convencida, de que ese día será terrible. Tu mente a cada paso que das, te va “diciendo” palabras y ordenes negativas:
- No merece la pena, - No tengo ganas, - ¿Por qué me pasa todo lo malo a mi?...
Y si no te das cuentas de esos pensamientos, sigues con tu día, y al llegar la noche, verás que muchas de las cosas que has pensado (y atraído hacía ti), se han cumplido.
Hay algunas maneras de hacer que todos esos pensamientos paren.
Una de ellas, es la siguiente:
Busca una goma elástica (como una goma del pelo), y colócatela en una de tus muñecas. La goma no ha de oprimirte, ni ser demasiado ancha.
Una vez que la tienes, comienza con este nuevo hábito:
Cada vez que venga a tu mente un pensamiento obsesivo y negativo, toca la goma del pelo de tu muñeca y tira un poco de ella (sin hacerte daño, solo como un recordatorio de que esos pensamientos van a parar, ya que tú no los quieres en tu día a día).
Con el gesto, di alguna palabra para ti o en voz alta, que te motiven a ello (como por ejemplo: - ¡Para! Todo va a salir bien).
Poco a poco te costará menos asociar ese pequeño acto, con detener los pensamientos incómodos.
:-)

jueves, 24 de diciembre de 2009

Tú Atraes Tu Propia Suerte


La suerte no es buena o mala, en realidad la suerte, es como nos tomemos nosotros lo que nos pasa.
Muchas veces, deseamos tener suerte para cambiar de vida o para ser otra persona diferente. Por ejemplo, decimos:
“Ojala cambiara mi vida… si me tocara la lotería, sería otra persona… haría tantas cosas que no hago… seguro que sería mucho más feliz, y que podría dar más felicidad a los que quiero…”.
Pero, la suerte no es algo que quede fuera de nuestra mano.
La suerte la atraemos nosotros mismos, y la buena suerte es lo que nosotros queremos que sea buena suerte.
Hay veces, en que los acontecimientos de nuestra vida, parecen ir en contra de nuestros deseos y expectativas. Deseamos algo con tanta fuerza, que al no conseguirlo, dejamos de creer. Dejamos de pensar en que somos nosotros los únicos responsables de nuestra mente y de como queremos sentirnos.
Ante un “fracaso”, ante una pérdida de esperanza, no hay que pararse, sino todo lo contrario. Hay que levantarse, y adaptar nuestros pensamientos y nuestras vivencias a la nueva situación.
Somos seres adaptables. Tenemos esa suerte… :-)
Ante las catástrofes, somos capaces de reaccionar, de ayudar a otros si lo necesitan, de dar lo mejor de cada uno.
Ante las alegrías de los demás también. En estos días de fiesta, muchos salen a la calle, por que les ha tocado una cantidad de dinero impensable para ellos, hasta ese día… y muchos otros salen también, a celebrarlo.
Nunca nada está perdido del todo.
Siempre hay esperanza. Siempre hay una luz al final de túnel.

Es cierto, créelo…
Tienes la suerte de tu lado…
Tú atraes tu propia suerte.

jueves, 17 de diciembre de 2009

RESPIRA


Respirar bien es importante.
Respiramos todos los días, todas las noches, y apenas somos conscientes de ello.
Tan sólo, cuando nos cuesta respirar (por un catarro o cualquier otro motivo), nos percatamos de lo que hemos perdido.
Y perdemos mucho: perdemos calidad de vida. En ocasiones, casi la propia vida.
De hecho, si estamos sin respirar unos segundos o minutos, morimos. Así de frágiles parecemos… y así es.
Sin embargo, muchas veces nos maltratamos (fumando, por ejemplo), como si fuéramos a vivir eternamente (aún sin pulmones).
Respiramos sin darnos cuenta, y sin embargo, respirar, es una de las cosas más importantes para nosotros.
Respiramos rápido, con ansiedad. A veces, con esfuerzo.
Intenta cada día, tener un rato de tranquilidad.
Siéntate o túmbate en silencio, y concéntrate en tu respiración.
Toma el aire, sintiendo como entra por tu nariz y recorre tu cuerpo.
Exhala con calma y sosiego.
Imagínate que todo lo malo, lo estresante de tu día, desaparece de ti, a través de esa respiración.
Respira.
Estás vivo.
Estás viva.

jueves, 10 de diciembre de 2009

Cinco Claves Para Ser Más Feliz

1. Para encontrar la felicidad, no la busques.
Tanto la tristeza como la alegría, no existen.
Forman parte de tu mente.

2. Tú, eres quien ha de decidir si ser y estar feliz o no.

Cuando algunas mañanas, te levantas sin ganas de nada, observa tu mente.
Estate atento o atenta a todo lo que te dices esos días.

3. Si deseas que las circunstancias que te rodean, cambien, empieza primero por ti.
Somos los creadores de nuestras historias, somos nosotros, los que tenemos que abrir lo ojos y estar preparados para cambiar.

4. Escúchate a ti mismo.
Escucha las ideas preconcebidas que tienes de determinadas personas, o acontecimientos (- Es que ella no me escucha…, - No tiene remedio, sé que volveré a sufrir, - Seguro que mañana llueve…), y cámbialas por otros pensamientos más positivos.

5. Escribe como te gustaría que fuera tu vida en un futuro cercano. Hazlo, y léelo cada semana, sin aferrarte a ello. Tan sólo, cuando lo leas, cree que realmente eso ocurrirá. Luego olvídalo.

Tú, tienes la clave para ser más feliz :-)

jueves, 3 de diciembre de 2009

Un Paseo


Respira profundamente tres veces.
Relaja todo tu cuerpo.
Ahora, cierra los ojos.
“Imagínate a ti mismo o a ti misma, saliendo de tu casa.
Comienza a caminar por los alrededores,sintiendo tus pasos al hacerlo.
Las personas con las que te cruzas todos los días, también están ahí.
Salúdalas, y sigue caminando.
Al final de la calle o del sitio en el que te encuentras, ves aparecer una luz suave.
Obsérvala mejor.
Parece que la calle está comenzando a desvanecerse.
Andas con paso tranquilo hacía la luz.
Según te acercas, la luz se hace más y más fuerte, te deslumbra.
Con mucha seguridad, te paras delante de la luz, y entras en ella.
Al otro lado, sientes tus pies mojados, y escuchas el murmullo del mar.
Mira hacía abajo. Tus pies descalzos, están encima del agua del mar.
El agua es cálida y la sensación es muy agradable.
Levanta la vista.
Observa.
Hay un océano rodeándote.
El cielo, cubierto de algunas nubes, está totalmente azul.
Los colores del mar y del cielo, parecen unirse.
Escucha...
El sonido del viento, el murmullo del agua, tu propia respiración…
No hay nada más.
Tan sólo eso.
Disfruta de la sensación de plenitud que te rodea.
Camina despacio por el océano.
El agua se adapta a tus pies, puedes caminar sin hundirte.
Al fondo, en el horizonte, ves una luz suave.
La luz se acerca a ti poco a poco.
Según lo hace, la luz es más fuerte.
Cierra los ojos, y respira tranquilamente.
La luz te atraviesa, y al abrir los ojos, observas que has vuelto a los alrededores de tu casa.
Camina despacio, de regreso a tu casa.
Disfrutando de las sensaciones que has tenido en el océano.
Abre la puerta de tu casa”.
Bienvenido del paseo :-)
Abre los ojos.

jueves, 26 de noviembre de 2009

No Eres Tu Edad


No importa los años que cumplas.
No es un factor determinante en tu día a día, que tengas un año o dos años más.
Tú sigues siendo la misma persona.
El tiempo es relativo.
No es lo que marca nuestra vida, a pesar, de que seguimos nuestros relojes, con mucha disciplina.
Nuestra vida la marcamos nosotros, en función de como somos, actuamos y pensamos. Sin tener en cuenta los años que tenemos.
No sólo somos nuestro cuerpo.
Somos ese algo más, que todos sabemos que existe en nuestro interior.
Nuestras emociones, nuestros anhelos, nuestras alegrías y penas…
Somos quienes somos en un momento determinado. Actuamos de cierta manera, si estamos alegres o si estamos tristes. A cada segundo nuestra mente cambia. Nosotros cambiamos. Pero la esencia, ese niño interior que fuiste (y que eres), no cambia.
Eres TÚ (con mayúsculas), el que vive, la que vive… la que se levanta por las mañanas con la sonrisa en la cara, el que va a trabajar cada vez más feliz por lo que tiene (y no por lo que podría haber tenido), y no los años que vas cumpliendo.
Te propongo que te redescubras.
Que viajes con tu mente a tu infancia y adolescencia.
Observa como pensabas, como sentías, y que cosas eran las que te hacían sonreír.
¿A qué siempre te has sentido, de cierta forma, igual?
El cuerpo envejece, sí.
Pero tú no, si así lo deseas.
Tú no eres tu edad.

jueves, 19 de noviembre de 2009

La Vida Es Bella


Saborea cada instante de tu vida.
Estés haciendo lo que estés haciendo, disfrútalo.
Incluso, si estas pasando malos momentos.
Nada es eterno. Lo malo también se termina.

Haz lo que deseas.
No esperes a apuntarte a esas clases de baile, no esperes a ir a ese viaje que tienes en mente.
La vida pasa en un abrir y cerrar de ojos, y cuando los abres conscientemente, observas como eres y como fuiste.
Cuando eres consciente de lo que te rodea, de lo que deseas, de a quien amas, del por que haces las cosas, en una palabra, cuando realmente sabes quien eres, es el momento adecuado para avanzar.
Y como digo, no tienes que esperar.
Tan solo, abre los ojos. Escucha, siente, participa…
Cuando tengas inquietud por hacer algo, hazlo. No lo dejes para luego.
El después no existe, solo existe el ahora, el presente, este momento.
Levántate y dale un abrazo a tu amigo, un beso a tu hija, un sincero reconocimiento a un desconocido o un regalo a tu sobrino (aunque no sea su cumpleaños).
Todos somos iguales, todos nacemos y todos morimos igual.
No hay distinciones.
Al final, lo único importante es aquello en lo creíste y aquello que amaste (y que te amó).
Los enfados, las desilusiones, los esfuerzos por conseguir lo “imposible”, al final se quedan en nada.
Respira hondo, fluye con la vida.
A cada paso que des, sonríe :-)
La vida es bella.