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miércoles, 10 de junio de 2015

Es tu momento

Desde pequeños nos enseñan que las cosas que merecen la pena, requieren de todo nuestro esfuerzo y sacrificio…
Llegamos a creer que sin sufrimiento no habrá recompensa… y sin embargo no es así.
No hay que pasarlo mal para conseguir esos objetivos que pensamos importantes.
¿A qué cuándo te has divertido haciendo alguna actividad, tus resultados han sido óptimos y positivos? Pero al contrario… ¿Cuándo te ha costado “sudor y lágrimas”, en muchas ocasiones los resultados han sido mediocres?
Nuestra motivación y nuestro disfrute en cualquier actividad son necesarios para que aquello que deseamos ver realizado se cumpla eficientemente.
Algunas empresas (sobre todo aquellas nuevas o con una organización más horizontal) lo saben y por eso hacen que sus empleados disfruten cada día de alguna recompensa o les hacen el trabajo menos cansado, dándoles más actividades de ocio en equipo o haciendo que las mentes de sus trabajadores desconecten después de almorzar.
Es necesario que aprendamos a utilizar bien todos nuestros recursos.
No por mucho estudiar horas y horas, un estudiante consigue superar con nota las asignaturas menos sencillas. Y lo mismo ocurre en el trabajo. No por mucho trabajar sin parar se rinde más.
Una vez que seamos conscientes que sin sufrimiento se consiguen mejores resultados, es posible que comencemos a hacer las cosas de otro modo.
Media hora de estudio concentrado y con motivación, cuenta más que tres horas sin organización, cansancio o desidia.
Tres horas de trabajo real, eficiente y sin desgana, será mucho más productivo y eficaz que ocho horas sin alicientes.
Todo lo dicho se puede trasladar a cualquier actividad en el hogar o con la familia. Si el tiempo de ocio que tienes, realmente lo disfrutas y aprendes a disfrutarlo, quince minutos pueden ser suficientes para sentirte realizado.
Algunas actividades que te pueden ayudar a sentirte mejor y a poder llegar a hacer las cosas sin esfuerzo son los ejercicios de respiración, la meditación o los ejercicios que conecten mente y cuerpo (como el tai-chi o el chi-kung).
Aunque los estudios nos agobien, el trabajo nos consuma las horas y las tareas domésticas nos cansen, tenemos la posibilidad en nuestra mano, para que esos minutos sean positivos y constructivos.
Olvídate de los esfuerzos sin sentido.  
Céntrate en disfrutar de lo que haces.
Comienza hoy el cambio.
Es tu momento.


miércoles, 26 de febrero de 2014

“Sobreviviré”

Aprendí a vivir con lo que tenía.
Cambié mi manera de hacer las cosas.
Ya no me servían mis anteriores trucos.
Como un mago que pierde sus manos, busqué la manera de regresar a la magia que me emocionaba cada mañana.
Yo lo sabía… fuera como fuera, ninguna situación estaría tan alta como para no llegar a la cima.
Aquellas otras veces yo pude hacerlo. Es cierto, que todo parecía más sencillo ayer… Pero, siempre pude escalar la montaña más alta.
Nada ha cambiado en mí. A pesar de que mis circunstancias parecen distintas, yo sigo estando aquí dentro.
Tal vez parezca diferente al mirarme al espejo. Es posible, que muchos piensen que no soy lo que era y que no puedo…
Pero… ¡Puedo!
Y lo estoy haciendo.
Agachar la cabeza y cerrar los ojos, nunca fue conmigo. Ahora tampoco.
Nunca entendí bien aquella afirmación de: si la vida te da limones, haz limonada
Hoy puedo decir que conozco su significado.
Aunque parece que no tengo nada, sí que tengo algo.
Solo tengo limones, y puedo exprimir cada día como si fuera el último.
Antes tenía una ensalada de frutas y apenas le prestaba atención. Siempre corría de un lado a otro, sin pararme… Sin imaginar que en algún momento dejaría de correr.
Todos decían: Carpe Diem. Vive al límite, como si no hubiera mañana… Y lo aplicaba mal. Ahora lo sé.
No quería ver mi verdadera realidad, me ocultaba detrás de todas esas cosas que creía que me hacían especial y libre… y resulta que tan solo estaban tapándome los ojos.
Quizás alguien piense que es cruel, llegar a vivir lo que estoy viviendo…
“¿Por qué no te diste cuenta antes?”, me preguntan algunos.
“Habrías sufrido menos”, que comentan otros.
Y yo sé que todo lo que aprendí por el camino, me ayudó a ser quien soy ahora.
No dejaría nada de lo recorrido ni de lo vivido. Acepto quien fui y quien soy hoy.
Hay gente que dice que he sobrevivido…
Yo creo que no. Yo pienso que he vivido y que sigo viviendo.
Todo ha cambiado a mí alrededor… Pero como he dicho, yo sigo siendo la misma persona.
 Aunque tal vez digan que he sobrevivido, porque he superado los acontecimientos con creces. He superado las barreras y saltado los obstáculos… Y aquí sigo… Como un mago que pierde sus manos y aún así, no deja de hacer magia.
Yo sigo haciéndola también.
Sí… Cada día, a cada instante, vivo y disfruto de cada segundo.
No me falta la risa, el amor, ni la sorpresa. Parezco un bebé de meses que solo juega con su zapato, que aún no sabe usar.
Vivo sin miedo y sin prisa.
Vivo al día.
Simplemente… Vivo.
¿Me acompañas en este camino lleno de magia?
“Sobrevivamos” juntos…
 “Sobreviviré”…



miércoles, 3 de octubre de 2012

Saborea Cada Instante

El presente está aquí. En este preciso instante.

No está el mañana ni el pasado.

Solo el ahora.

La mente es capaz de vivir horas y días enteros en un lugar inexistente. Solemos navegar por nuestros recuerdos y por nuestros deseos del futuro, sin hacer caso alguno a lo que nos está pasando hoy.

Muchas veces los deseos y la necesidad de que ocurran ciertos acontecimientos, hacen que estemos nerviosos y tensos… ponemos el piloto automático y simplemente vivimos en nuestra cabeza, recordando el pasado o visualizando un futuro que no existe.

 Otras veces, dejamos que una idea recurrente, se asiente en nosotros. Y la alimentamos con nuestras historias.

“El cuento de la lechera”, hace que no nos demos cuenta de que el cántaro de leche se ha roto, hasta el final de la narración. Cuando por fin, abrimos los ojos, el presente y el ahora, inundan nuestra vida, de tal forma, que podemos ver en el suelo miles de trozos de nuestras expectativas no cumplidas.

Nos damos cuenta de que hemos vivido en un sueño y que nada era real. Tampoco hemos disfrutado del momento, esperando las recompensas de un futuro no marcado.

Disfruta del camino. Sea como sea éste, te guste o no. Haz que cada momento esté en el ahora.

Camina despacio. Sin miedos y siendo feliz.

Si corres mucho te perderás la flor que surge de ese lugar árido. Dejarás de ver aquello que tenias que aprender…

El futuro no existe. El pasado no existe.

Solo existe el aquí y ahora.

Todo lo demás está en tu cabeza.

Tú decides si deseas ser feliz ahora o esperarte a ver que te depara el mañana.

Elijas lo que elijas: Que tu camino te sea propicio :)

¡Saborea cada instante!

 

miércoles, 25 de enero de 2012

Paz en la mente


Deja de pensar. Es el momento adecuado para que despiertes.
Eres más que tu mente. Eres lo que no oyes. Eres lo que no ves.
Eres una superviviente. Comprende eso.
Todo está ocurriendo justo en el momento idóneo.


Separa tu mente de ti mismo y te encontrarás.
Tendrás esa paz mental que buscas.




Es en el ahora cuando los relojes se paran y cuando se escucha claramente el sonido de los segundos.


Con cada paso que das, te acercas un poco más al momento de tu muerte. Recuérdalo sin miedo y sin ansiedad.


La vida está aquí. En este instante. Esperando a que tu mente deje de hablar para poder ser feliz.


Comprende que el tiempo no existe. Eres lo que deseas ser en cada minuto. Ni más ni menos.


Abandona tu mente y respira tranquila.


Sonríe.


Nada te molesta. Todo carece de importancia.


Eres un ser especial y lleno de energía.


Recuérdalo… que no se te olvide…


Disfruta del presente.







lunes, 8 de junio de 2009

Vive el momento

¡Escucha el reloj!
Escucha cada sonido.

Con cada segundo que pasa te acercas más al momento de tu muerte.
Vive el momento.
No te lamentes por lo que fue, ni por lo que no será.
Este momento es perfecto.
Es justo este momento por el que tenías que estar pasando ahora.
Díselo a tu mente.
Dale las gracias por estar siempre tan atenta, pero recuérdale que tú eres el que decide que pensar y cuando.Vive cada segundo como si fuera el último.
Haz todo lo que harías si eso fuera así de verdad.
Por ejemplo dile a las personas que amas que las quieres, y ofréceles un gran abrazo.
Aprovecha el momento.