Todos
hemos escuchado la frase: “Todo es según el color del cristal con que
se mira”.
Seguramente,
muchos de nosotros no nos hemos parado a pensar en su significado
detenidamente.
Todo
hecho tiene una interpretación diferente según quién lo percibe.
Nuestra
percepción es diferente de la de nuestra amiga, y también es distinta según
nuestro estado de ánimo.
Podemos
encontrar en nuestro camino personas con suerte que nunca diríamos que son
afortunadas. A pesar de nuestra percepción, esa persona ríe cuando nosotros
estaríamos llorando y canta cuando parece no tener razones para ser feliz.
¿Qué
diferencia hay entre esas personas y nosotros?
Como
he comentado otras veces, siendo niña una enfermedad llegó a mi vida y a la de
mi familia. Todo pareció truncarse cuando el dolor no me dejaba dormir o mi
cuerpo comenzaba a tener limitaciones cada vez más tangibles. Y pronto observé
como las percepciones de quienes me miraban tenían sentimientos de pena o de
reproche (“Pobre niña. Tan pequeña… que
mala suerte ha tenido” o “¿Por qué le
ha tenido que pasar a ella?”).
Sin
embargo mientras el dolor no estaba presente, yo me sentía feliz. Sabía que era
una persona con suerte y seguía jugando y disfrutando de mis aficiones.
Entonces,
¿todo
es según el color del cristal con que se mira? Yo creo que sí. Eres tan
afortunado como tú creas que lo eres.
De
las experiencias (incluso de las dolorosas) se aprende a seguir avanzando.
Sé
que mi percepción puede estar sesgada por mis vivencias pasadas… Pero ¿qué
percepción no está sesgada o es potencialmente subjetiva?
Cuando
ves al chico que nació sin brazos y sin piernas ¿qué piensas? ¿Qué sentimiento
te produce observar a otros a la hora de afrontar sus vidas?
¿Crees
que son diferentes a ti? ¿Piensas en la suerte que tienen o por qué a ti no te
ocurren cosas maravillosas?
Quizás
todo depende de tu percepción. Tal vez no aproveches el momento (“Carpe
Diem”) o simplemente no había llegado el instante para cambiar tu
mirada.
Es
posible que esas preguntas que tienes, sean el inicio del cambio.
¿Te
has dado cuenta ya?
Eres
una persona con suerte.


