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miércoles, 9 de septiembre de 2015

La llave de la vida

Estos días estamos viendo como miles de personas abandonan lo que hasta ahora eran sus hogares, para embarcarse en una odisea sin retorno.
Imágenes impactantes nos han erizado la piel y nos han hecho llorar en más de una ocasión mientras mirábamos las noticias en la televisión.
Los refugiados y las refugiadas caminan solamente con la ilusión y la esperanza de poder sobrevivir y también vivir en nuevos lugares del mundo.
Desde los diferentes medios de comunicación se están solicitando ayudas para estas personas. Algunos solo comparten fotos en sus perfiles públicos, pensando que así se solventa el problema. Sin embargo, ya existe esa concienciación social de lo que está pasando y casi todos sabemos lo que es la tragedia de perder a nuestros seres queridos.
Somos capaces de ponernos en la piel de aquellos que hoy caminan y corren hacia la vida, huyendo de una muerte casi segura.
Muchas y muchos de nosotros, tenemos familia que huyeron de la barbarie. De la guerra, del hambre, de la enfermedad… y consiguieron sobrevivir a unas circunstancias nefastas.
Hoy, día de regreso de este blog de pensamientos positivos, relajaciones e ideas para vivir de forma más saludable y feliz, no podía dejar de pensar en ellas. En aquellas personas que siguen caminando sin nada en sus manos, y que necesitan más que nunca que el resto de la humanidad sepamos ponernos en su lugar y les apoyemos de un modo u otro.
Debido a mis circunstancias personales (muy parecidas actualmente a las de muchos otros en España), no tengo posibilidades económicas ni materiales para ayudar a aquellos que hemos llamado “refugiados”, pero sí tengo la posibilidad de unirme a millones de voces en todo el mundo, para que sigamos (o volvamos) a ser humanos.
Mi voz es pequeña en las redes, pero sé que muchos y muchas me leéis cada semana con la ilusión de encontrar una luz en el camino. Una luz que están buscando tantas y tantas personas ahora mismo.
Por eso, seas un particular, una empresaria, un gobierno o una macro nacional, y si tienes recursos para ello, te animo desde este rincón a ponerte en la piel de los que buscan ayuda y un techo para vivir.
Levanta la vista y observa.
Tú puedes hacerlo posible.
Como siempre, juntos podemos.
Ofrezcámosles la llave de la vida.


miércoles, 12 de marzo de 2014

Resiliencia

Cuando era pequeña perdí la flexibilidad física. La rigidez de mis articulaciones, me dejaba inmóvil y asustada por el dolor.
Hasta los ocho años, era capaz de patinar y caerme miles de veces al suelo, casi sin inmutarme. No le daba importancia a esa flexibilidad que tenía, simplemente disfrutaba de ella.
Cuando tuve que cambiar mis hábitos y mi forma de hacer las cosas, me di cuenta de lo que había “perdido”. Mi mente en esos momentos, acompañaron a mi cuerpo y cada vez me costó más trabajo relacionarme con los de mi entorno. A pesar de todo, no dejé de jugar ni de cantar o escribir. Con los años, mi cuerpo siguió sin flexibilidad, pero mi mente fue adaptándose y aprendiendo a serlo.
Gracias a la capacidad de adaptación, podemos modificar muchas costumbres ancladas en nosotros. Sean positivas o no.
Todos y todas, tenemos esas habilidades para ser más flexibles. También podemos aprenderlas.
Las capacidades de nuestra mente son asombrosas.
Tú eres igual de sabia que la naturaleza. En ella, algunas de sus especies vegetales, como el junco, se doblan ante las circunstancias.
Tú, aunque no tengas flexibilidad física, puedes ser igual de elástico que un junco.
Ante lo que piensas que son problemas, puedes actuar de dos formas: afrontándolos activamente y poniendo los medios para superarlos. O quedarte rígido e inmóvil.
Si actúas de la primera manera, te beneficiarás de esos problemas a pesar de no ser positivos. Pero si, te quedas inerte y no buscas como salir adelante, seguramente serás más vulnerable a los padecimientos o dolencias.
Escúchate... ¿Eres de esas personas que están todo el día, agobiadas y quejándose? Ante un acontecimiento nimio ¿Te enfureces de forma exacerbada? Si es así, puede que no estés poniendo en práctica, la resiliencia.
Comienza como siempre: poco a poco. Una mirada optimista o una afirmación positiva cada día cuando te levantas, hará que tú día sea algo mejor.
Cree que eres flexible. Lo eres.
Deja que la naturaleza fluya a través de tus pensamientos e ideas. Sé tú la que lleve a tu mente hacia esa elasticidad tan necesaria.
Levanta del sofá de tu cabeza y comienza hoy mismo a tener más flexibilidad.
Sabes que puedes hacerlo.
Tú eres el creador de tu historia…
¿Qué personaje quieres ser hoy?

;)


jueves, 24 de diciembre de 2009

Tú Atraes Tu Propia Suerte


La suerte no es buena o mala, en realidad la suerte, es como nos tomemos nosotros lo que nos pasa.
Muchas veces, deseamos tener suerte para cambiar de vida o para ser otra persona diferente. Por ejemplo, decimos:
“Ojala cambiara mi vida… si me tocara la lotería, sería otra persona… haría tantas cosas que no hago… seguro que sería mucho más feliz, y que podría dar más felicidad a los que quiero…”.
Pero, la suerte no es algo que quede fuera de nuestra mano.
La suerte la atraemos nosotros mismos, y la buena suerte es lo que nosotros queremos que sea buena suerte.
Hay veces, en que los acontecimientos de nuestra vida, parecen ir en contra de nuestros deseos y expectativas. Deseamos algo con tanta fuerza, que al no conseguirlo, dejamos de creer. Dejamos de pensar en que somos nosotros los únicos responsables de nuestra mente y de como queremos sentirnos.
Ante un “fracaso”, ante una pérdida de esperanza, no hay que pararse, sino todo lo contrario. Hay que levantarse, y adaptar nuestros pensamientos y nuestras vivencias a la nueva situación.
Somos seres adaptables. Tenemos esa suerte… :-)
Ante las catástrofes, somos capaces de reaccionar, de ayudar a otros si lo necesitan, de dar lo mejor de cada uno.
Ante las alegrías de los demás también. En estos días de fiesta, muchos salen a la calle, por que les ha tocado una cantidad de dinero impensable para ellos, hasta ese día… y muchos otros salen también, a celebrarlo.
Nunca nada está perdido del todo.
Siempre hay esperanza. Siempre hay una luz al final de túnel.

Es cierto, créelo…
Tienes la suerte de tu lado…
Tú atraes tu propia suerte.