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miércoles, 13 de mayo de 2015

Camina sin miedo

¿Cuántas veces te has sentido paralizada por tus sentimientos?
¿Cuántas veces has dejado que el miedo gobierne tu vida?
Aquellos pasos que no diste por temor a lo desconocido, te hicieron parar y no sentirte bien.
Eres una persona maravillosa y con miles de aptitudes.
¿No las ves?
Están ahí. Delante de tus ojos.
No necesitas todos esos elementos externos (incluidas esas relaciones dependientes) para ser tu mismo y sentirte lleno.
Quizás avanzas cada día con algún temor, pero… Sigues avanzando.
Somos los dueños de nuestros propios destinos. De nuestra propia vida y decisiones.
Si te lo puedes imaginar te aseguro que puedes hacerlo.
Antes que nada imagina. Imagina que puedes hacer lo que te propongas, que eres lo que siempre deseaste y que los obstáculos solo están en tu cabeza.
La fuerza de voluntad que tuviste entonces sigue dentro de ti.
La semilla sigue en tu interior.
Nunca has dejado de ser esa persona que un día dibujaste como un esbozo en tu memoria.
Esta semana me gustaría que hicieras una acción simbólica.
Escribe en un papel aquellos miedos que te hacen parar. Esos temores que ni tú misma eres a veces consciente de tener…
Cuando lo hayas hecho, léelos en voz alta y termina la lectura con un: Puedo hacer lo que me proponga. Yo puedo. Todo está bien.
Rompe la nota en pedazos y seguidamente ve hacía una papelera. Allí donde dejas los cartones y hojas para reciclar, desecha esos pequeños trozos de papel.
Siente como parte de tus miedos se van con ese simple acto.
Eres una persona libre. Eres un ser humano maravilloso con todas las posibilidades por delante para avanzar.
Hazlo ahora.
Y repítete: Puedo hacer lo que me proponga. Yo puedo. Todo está bien.
Porque ciertamente todo está bien y todo va a salir bien.
Confía en ti.
Camina sin miedo.


miércoles, 25 de febrero de 2015

Avanza sin miedo


Cierra los ojos y respira profundamente tres veces.
Recorre mentalmente cada parte de tu cuerpo, desde los pies hasta la cabeza.
Cuando encuentres una tensión, respira profundamente y relaja esa parte.
Cuando te sientas tranquilo y relajada, visualiza la siguiente escena:
Estás delante de una puerta cerrada. Alrededor tuya no hay nada. Tan solo quietud y silencio.
La penumbra del lugar se ve interrumpida por una luz que aparece al otro lado, debajo de la puerta.
Tus sentimientos comienzan a brotar sin que tú puedas hacer nada.
Recuerda cuando abriste los ojos esta mañana.
¿Qué sentiste? ¿Te acuerdas que fue lo primero que pensaste? ¿Quién fue a la primera persona a la que sonreíste?
Piensa en ello por un instante.
Sigues delante de la puerta y la luz comienza a hacerse cada vez más y más blanca.
Se vuelve tan brillante que ilumina la zona oscura en la que te encuentras.
Decides dar un paso y no quedarte de brazos cruzados.
Abres la puerta muy despacio.
Un silencio inabarcable lo inunda todo.
La luz se ha vuelto de color violeta y comienza a envolverte por completo.
Entra por todos tus orificios y penetra en cada poro de tu piel.
Descubres que te sientes llena de vida y de energía.
Tus pensamientos y sentimientos han dejado de mover tu mente.
Estás muy tranquilo.
No sabes como, pero de repente todas las preocupaciones, miedos, inseguridades y dolores, han desaparecido.
En su lugar un vacío inusitado, parecido al que sentías cuando eras pequeña y jugabas sin horario fijo, se ha instalado en ti.
Nada ni nadie es como parece.
La luz comienza a debilitarse dentro de ti.
Te sientas realmente especial.
Ahora eres consciente de tus capacidades y oportunidades.
Puedes hacer lo que te has propuesto.
No hay obstáculos para el éxito y así lo sientes,
El camino mágico se ha trazado delante de tus ojos.
Nada es como era.
El silencio se ha convertido en música y la luz ha dado paso a la noche.
Te sientes acompañada y feliz.
Sabes que cuando abras los ojos, todo va a salir bien. Como siempre ha sido.
Respira profundamente una vez.
Avanza sin miedo.
Cuando este preparado, abre los ojos.
¡Claro que puedes!